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Miguel Giusti: "El lenguaje predominante lleva una carga de hegemonía masculina"

Sobre el proceso de simplificación y las nuevas formas de expresión, el filósofo participará en la nueva edición del Festival de la Palabra

Miguel Giusti

"Si tuviese que elegir un solo libro, sería ‘Mímesis’ de Erich Auerbach, sobre la representación de la realidad en la literatura occidental", afirma Giusti. (Foto: Alessandro Currarino)

Con las añejas melodías de Luigi Boccherini de fondo, Miguel Giusti nos recibe en su casa-estudio de San Isidro. Sin mucho preámbulo y con un buen café de por medio, se explaya sobre las virtudes y vicios de la palabra, la amenaza de un futuro monocultural y el fujimorismo como siniestro espejo de una sociedad peruana disfuncional. Veamos.

— ¿Nos encontramos ante un cambio de fondo en la forma como nos comunicamos y no solo ante un cambio en los soportes?
El futuro de la palabra es un tema desafiante. Sin palabra no somos seres humanos, y somos seres humanos porque hablamos, porque fabulamos, porque inventamos continuamente formas diferentes de hablar. Entonces, la situación en la que nos encontramos ahora es una situación de muchos cambios formales, pero que están cambiando también nuestros sentidos, nuestra forma de percepción y comprensión de las cosas. Seguimos siempre con la palabra, pero la palabra también nos dirige a nosotros de alguna manera. Entonces, yo sí creo que es un cambio no solo de forma, sino también de fondo sobre lo que podemos ser y hacer con la palabra.

— ¿La omnipresencia del meme y el emoticón nos puede llevar a la simplificación del pensamiento?
Lo que pasa es que ahí hay una dialéctica complicada, porque ahora estamos expuestos a una cantidad mucho mayor de recursos e informaciones y, al mismo tiempo, necesitamos una capacidad mayor de selección o de selectividad, de inteligencia, para discernir o diferenciar entre todo ese mar o conjunto de conocimientos o de posibilidades que tenemos. Por eso no es tan extraño que justamente en el contexto de la multiplicación de recursos electrónicos o visuales se haya impuesto la posverdad o la posibilidad de falsas noticias o de noticias alternativas. Ahora, si uno mira el programa del Festival de la Palabra, hay una cosa muy interesante precisamente en función de esta mesa que es "El futuro de la palabra". Porque resulta que hay muchos eventos en el festival que tienen que ver con nuevas narrativas, con nuevas formas de representación teatral, con crisis de las formas clásicas de expresión de la palabra. Es decir, ya hay una conciencia clara de la modificación de los soportes, de los recursos, de las formas clásicas de narración, de expresión de la palabra.

— También está presente en el festival el tema de género. ¿Qué futuro tiene el "nosotres", el "todes"?
Bueno, para empezar, yo diría que el futuro del género es incierto. Estamos viviendo en este momento una crisis mundial de lo que parecía ser hasta hace muy poco el triunfo de lo políticamente correcto. En este momento va a ganar las elecciones en Brasil un personaje homofóbico y un enemigo de lo políticamente correcto. En Estados Unidos está pasando lo mismo. En Europa están triunfando los políticos de derecha. Es decir, lo que parecía un avance en las libertades, en el respeto de los géneros o las orientaciones de género, de pronto está expuesto a una especie de retroceso en el mundo entero. Y con respecto a la pregunta específica, si va a haber un lenguaje inclusivo, es muy difícil forzar o imponerle al lenguaje una norma que se convierta en uso. Ese es el problema. Yo sí creo que el lenguaje predominante es un lenguaje que lleva una carga de hegemonía masculina. No es una simple cuestión, como dicen los lingüistas de la RAE, de que el lenguaje necesite géneros gramaticales que no coinciden con los géneros sexuales. Pero creo que en el futuro se van a encontrar formas de usar un lenguaje más inclusivo.

Miguel Giusti

(Foto: El Comercio)

— Un proceso paulatino.
El cambio hacia un lenguaje inclusivo a mí me parece que es un cambio de conciencia ética, y la conciencia ética no se cambia por decreto. En el Perú tenemos una sociedad muy conservadora desde el punto de vista ético, y por eso es tan difícil aquí conseguir algunos cambios en la legislación que, sin embargo, son comunes en Europa o en otros países que tienen una conciencia moral más avanzada, más libertaria. ¿Eso quiere decir que en el Perú no se va a poder? Sí, se va a poder. Pero necesitamos tiempo para que la conciencia moral de la sociedad peruana se vuelva más sensible, más respetuosa de las libertades. Y de la misma forma, creo yo, se va a producir una evolución positiva en el tiempo, una mayor conciencia ética de la necesidad de utilizar un lenguaje más inclusivo.

— Eres optimista.
¿Optimista? Dicen que el pesimista es un optimista bien informado. No. Yo sí creo, a pesar de que he dicho hace un momento que el futuro de lo políticamente correcto es incierto, yo confío en que este sea un péndulo. Y tengo una explicación para el triunfo del populismo en este momento. El populismo es también un triunfo de la palabra fácil, de la palabra irreflexiva, de la palabra puramente emocional que desata reacciones puramente emocionales, instintivas, etnocéntricas, que culpan siempre a un enemigo ficticio de los males que uno padece. Pero el populismo tiene también su raíz en que la sociedad capitalista mundial está generando una masa muy grande de personas insatisfechas que solo sufren las consecuencias negativas del progreso económico, el desempleo, la falta de oportunidades, y son un público que fácilmente se puede atraer hacia las soluciones ficticias del populismo.

— Ahora, una de las preguntas que se plantean en el conversatorio en el que vas a participar es ¿cómo será la Babel del futuro?
La palabra Babel es muy importante, porque Babel es una metáfora muy potente de la incomunicación entre los seres humanos. Yo diría que la Babel del futuro va a tener, por un lado, lenguajes muy diferentes, divergentes, y en ese sentido puede ser una riqueza. Pero, por otro lado, está también el peligro que vivimos casi sin darnos cuenta de que seguimos construyendo una torre. ¿Y qué significa construir una torre de Babel en la actualidad? Significa uniformizar el lenguaje, o sea, que en todo este movimiento de invención de nuevas tecnologías, en realidad se está también uniformizando el modo de comunicación entre las personas. Todos usan el mismo aparato que es el celular, todos usan los mismos recursos. Se está construyendo una nueva torre de Babel que es la torre de la tecnología.

— Pero con posibilidades infinitas como promesa.
Ese es un problema: si es o no es verdad que hay posibilidades infinitas. Ya el viejo Marshall McLuhan decía "el medio es el mensaje". Entonces, la tecnología de la comunicación digital, claro, ofrece posibilidades diferentes, pero todos usamos el celular, y ahí se parametra el tipo de comunicación. A pesar de todas las posibilidades que puedan ofrecerse, nos estamos volviendo no solo multiculturales, sino también monoculturales desde el punto de vista tecnológico.

Miguel Giusti

(Foto: El Comercio)

— En tiempos del reguetón, ¿es una hazaña o una excentricidad dedicarse a la filosofía?
Vamos a ver. La filosofía no es una profesión, sino una forma de reflexionar. Yo creo que todos somos filósofos, solo que algunos nos dedicamos más profesionalmente al tema. Yo diría que hoy en día hay una necesidad inmensa por la orientación, por la reflexión filosófica: para qué vivimos, qué es una sociedad justa, qué cosa es una palabra adecuada, qué es la ética. La palabra filosófica es una palabra que está en boca de todos, y que todos deseamos escuchar, aunque no tengamos la facilidad o la experiencia de haber reflexionado suficiente. Yo siempre he dicho que la filosofía viene del dios Hermes, porque es el dios que tiene los pies alados y de él vienen dos palabras que son bien curiosas. Una es la palabra "hermenéutica", que significa 'interpretación'; o sea, el dios es un mensajero que nos trae buenas nuevas. Pero de él también viene la palabra "hermético"; a veces no se entiende lo que quiere decir la filosofía.

— Recuerdo una frase tuya: "Marx ha muerto pero es un fantasma". Sin ofender a Marx, ¿en el futuro se dirá en el Perú lo mismo del fujimorismo?
Espero que no. Yo espero que el fujimorismo muera y que ya no sea un fantasma. Que el fujimorismo descanse en paz perpetua. Me parece una tragedia para el Perú que el país viva décadas ya pendiente de una familia tan disfuncional, la familia Fujimori. Una familia tan terrible, en donde todos se hacen daño unos a otros. Claro, hay que estudiar psicológica, política y sociológicamente por qué esa familia ha tenido tal repercusión. Tiene mucho que ver con el populismo del señor Fujimori, ¡pero la familia tan disfuncional! El padre que tortura a la madre, los hijos que se desinteresan por la madre, que se acuchillan entre ellos. Y el pueblo peruano que es fujimorista y antifujimorista. Es un espejo muy nocivo para la autoestima de un país.

— ¿Quizá porque estamos hechos de hermanos que se acuchillan y familias disfuncionales también?
Es posible, pero tenemos en nuestra historia peruana otras sagas, otras familias, otras muchas historias que deberían ser ejemplares para nosotros. Otros espejos en qué mirarnos.

MÁS INFORMACIÓN
Con un centenar de invitados nacionales e internacionales, el Festival de la Palabra ofrecerá del 19 al 21 de octubre más de 30 charlas de ingreso libre, seminarios, cine, teatro, talleres y concursos.

El conversatorio "La palabra en el futuro" se llevará a cabo el 20 de octubre a las 10:30 p.m. en el CCPUCP (Av. Camino Real 1075, San Isidro).

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