No seré jefa de Estado. Así respondió la argentina Máxima Zorreguieta cuando recientemente se le preguntó cuál sería su papel a partir de este martes, cuando se convirtió en reina de Holanda.

Como esposa del heredero Guillermo Alejandro, Máxima asumirá el papel de consorte, como se llama entre la realeza a la pareja de un monarca.

De acuerdo con el diccionario, los consortes son personas que litigan unidas, formando una sola parte en el pleito. Una definición con ribetes románticos, si se quiere, pero que en el caso de la monarquía se traduce en pocas aplicaciones prácticas.

Por regla general, se entiende que un consorte real comparte el título por matrimonio, pero no las funciones o atribuciones de su compañero.

NO CAMBIA MUCHO La primera cuestión es si el ascenso de princesa consorte a reina consorte significa asumir más responsabilidades.

Pero Máxima lo ha dejado claro: la diferencia no será muy grande.

Seguiré apoyando a mi marido, ahora en su papel de rey () Por lo tanto, para mí todo sigue como hasta ahora en mi rol de princesa. Y eso se traduce en hacer mi trabajo para unir a las personas, representar a Holanda y estimular a la gente para que pueda tener un mejor futuro, contestó en entrevista con las cadenas de televisión holandesas NOS y RTL, a mediados de abril.

Máxima intentará por tanto mantener sus funciones, especialmente en el ámbito internacional. Eso incluye una serie de cargos honoríficos y patronazgos, sobre cuya continuidad la pareja tomará una decisión más adelante.

El patronazgo más prominente que ejercen Guillermo Alejandro y Máxima es el del Fondo Orange, que se dedica a mejorar el bienestar y la cohesión social en Holanda.

VALOR COMO RELACIONES PÚBLICAS Desde el comienzo, la princesa Máxima hizo un esfuerzo por no quedar reducida a una figura decorativa.

Y quizá el papel más importante que puede desempeñar como reina ya lo ha tenido como princesa: su figura le ha aportado a su esposo Guillermo-Alejandro y a la Casa Real holandesa un atractivo que no tenían antes de su llegada.

Personalmente creo que ella contribuyó con su encanto personal a la popularidad de Guillermo Alejandro. Él no era muy popular, se le consideraba no muy inteligente, aunque hay quienes dicen que sí lo es, le dice la traductora holandesa Ingrid de Vries a BBC Mundo.

La reina Beatriz pronto se dio cuenta de las características positivas de Máxima y le abrió las puertas de la familia, añade el argentino Alejandro Pintamalli, periodista de Radio Nederland, la emisora internacional de Holanda.

Hay mucho más consenso en torno a la monarquía que en 1980 y esto se debe en gran parte a ella. Todo esto lo allanó la princesa con su carisma, la gente era pasiva respecto a la figura de él, agrega.

Diferentes informes publicados con motivo del cambio de monarca sugieren efectivamente que la popularidad de la Casa Real goza de buena salud. Según el diario holandés Trouw, la institución cuenta con el apoyo del 79% de la población holandesa.

Además, la imagen de Guillermo Alejandro ha mejorado, en el sentido de que se le ve más humano, más implicado y menos formal. Aün así, la misma encuesta indica que el rey sigue siendo menos popular que su madre y su esposa. Máxima recibió una puntuación de 7,8, mientras que la de Guillermo Alejandro es 7,2.

COMPROMISO SOCIAL Y FINANZAS En el terreno de las obras sociales, la hasta ahora princesa, economista de profesión, se desempeña desde 2009 como Abogada Especial del Secretario General de Naciones Unidas para la Financiación para el Desarrollo Inclusivo, puesto que busca hacer accesibles los servicios financieros a la población en general.

Desde setiembre de 2010, es presidenta de honor de la plataforma Wijzer in geldzaken (Cómo manejar con inteligencia el dinero), que intenta llamar la atención sobre la importancia de la educación financiera para jóvenes, desde la escuela primaria.

En calidad de reina, espera poder mantener el mismo ritmo y seguir aportando en el campo económico y social.

Sin embargo, algunos se preguntan si deberá ser más cuidadosa en su nuevo papel.

Máxima asegura que siempre lo ha sido y que por eso ha contado con la confianza de quienes le han dado responsabilidades, pero el revuelo causado por algunas de sus declaraciones indica que todo cuidado es poco cuando se ocupa un cargo de tanta exposición mediática.

Justo después del anuncio de la abdicación de la reina Beatriz alguien le preguntó a Máxima cómo se sentía, le contó a BBC Mundo Etienne Glebbeek, periodista de la televisión pública NOS.

Ella dijo que iba a ser muy difícil suceder a su suegra, y enseguida surgieron numerosas críticas, por cuanto ella no va a suceder a nadie. Es Guillermo Alejandro quien sucede a la reina.

Probablemente esto explica que en la entrevista mencionada anteriormente, en la que apareció junto con su esposo, se mantuviera en un estudiado segundo plano.

Todos quieren que el protagonista del día sea Guillermo Alejandro. Pero no cabe duda de que muchas de las cámaras se dirigirán hacia Máxima. Ahora y después de la investidura.