“Amarte a la antigua”, por Carol Núñez Vélez

En medio de la inmediatez digital y los vínculos fugaces, esta columna reflexiona sobre la necesidad de recuperar la presencia, el tiempo y el cuidado como formas conscientes de amar.
Las parejas emocionalmente inteligentes saben cómo cuidarse incluso cuando están cansadas, frustradas o en desacuerdo.

Conforme a los criterios de

Saber más

Carol Núñez Vélez

Comunicadora y psicóloga

Durante años se nos enseñó que amar era un gesto sostenido en el tiempo: esperar, escuchar sin prisa. No porque el pasado haya sido necesariamente mejor, sino porque el vínculo exigía presencia. Había errores, silencios incómodos y torpezas, pero también un aprendizaje compartido: conocer al otro implicaba detenerse. Amar no era eficiente, era humano.

Hoy el acercamiento ocurre de otra manera. Las aplicaciones ordenan personas como opciones, las conversaciones empiezan y terminan sin explicación, y el interés se mide en respuestas rápidas o reacciones breves. No es que la tecnología haya vaciado el afecto, pero sí ha normalizado una lógica de reemplazo constante. Cuando todo es inmediato, también todo es descartable. Y en ese ritmo, muchas veces se pierde algo esencial: la disposición a quedarse.

Aun así, hay experiencias que no caben en una pantalla. El silencio que se comparte sin incomodidad, una caminata sin destino, una conversación que se alarga porque nadie quiere irse. No se trata de idealizar el pasado ni de rechazar lo digital, sino de reconocer que el cuerpo, la mirada y el tiempo siguen siendo lenguajes que construyen intimidad. Ninguna aplicación puede reemplazar eso.

Amar a la antigua, entonces, no es volver atrás, sino resistir la superficialidad. Es elegir el cuidado frente a la prisa, la conversación frente al algoritmo, la presencia frente a la distracción. Es usar la tecnología para encontrarse, pero no para evitar el compromiso emocional que implica realmente conocer a alguien.

Por eso, en un mundo que invita a pasar rápido de una historia a otra, hay quienes aún prefieren tomarse el tiempo de sentir. No por nostalgia, sino por convicción. Como dice Marc Anthony: “me niego a renovarme, es mi manera, te lo confieso que quisiera, amarte a la antigua”. Y quizás, en ese gesto aparentemente fuera de época, haya todavía una forma honesta de amar.

Más en Perú

Reporte de temblor en Perú hoy, jueves 10 de setiembre: epicentro y magnitud del sismo

Fenómeno El Niño: Presupuesto para prevención y respuesta ante desastres caería en 8,2% en el 2027

Crimen del hermano del alcalde de Pataz: su pasado en el Reinfo y los conflictos mineros que rodean el caso

La ciudad crece más rápido que las redes de agua: por qué la brecha sigue aumentando pese a la inversión

Policías entraron como clientes, sacaron sus armas y registraron una oficina sin orden judicial: Inspectoría investiga

Nevado Alpamayo: hallan cuerpo de turista francés que desapareció tras realizar parapente

Contenido GEC

Contenido GEC

Contenido sugerido

Contenido GEC