Una pasta sencilla, rica y diferente. La crema de leche le baja la intensidad al queso feta que junto con los tomates confitados mantienen la pasta en un rico equilibrio.
Colocar los tomates cherry lavados, el aceite de oliva, un puñado de albahaca, los dientes de ajo y, la sal y pimienta en una bandeja y llevarla al horno, precalentado, a 350 grados Fahrenheit por 1 hora próximamente, reservar. Luego batir el queso feta con la crema de leche con un poco de sal, pimienta y aceite de oliva, reservar. Sancochar la pasta, colarla y regresarla a la olla junto con los tomates y el la crema de queso feta. Cocinar un par de minutos para que agarre cuerpo, rectificar sabores de ser necesario. Al final agregar unas hojas de albahaca fresca, aceite de oliva y servir.
Tip: pueden cortar los tomates cherry en dos para que absorban más sabor.
Para más recetas prácticas que le gusten a toda la familia síganme todos los lunes en Provecho.
Cariños,
Colette
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