Cusco es la capital turística del Perú. Millones de visitantes llegan al año a este destino que ofrece historia, naturaleza, tradición y, de un tiempo a esta parte, una cada vez más elevada propuesta gastronómica.
Es en ese marco que el Monasterio, a Belmond Hotel, Cusco, uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad, ha desarrollado el Monasterio Food Festival, una experiencia culinaria completa que ofrece en un solo lugar de lo mejor de los insumos de la costa, sierra y selva con las creaciones de chefs que demuestran que la tradición y la innovación pueden ir de la mano.
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Como parte de la experiencia, que se desarrolla a lo largo de cuatro días, los visitantes pueden disfrutar la renovada carta de El Tupay, el clásico restaurante del Monasterio, A Belmond Hotel, hoy a cargo de la chef rusa Larisa Versterbacka, y de la reconocida cocina del peruano Jorge Muñoz en el nuevo restaurante Oqre; pero la cereza en el pastel es el brunch con chefs invitados que acerca toda la creatividad de talentosos cocineros peruanos a los comensales en Cusco.
Los responsables de aclamados restaurantes limeños como Shizen, Awa o Contraste fueron parte del brunch del Monasterio Food Festival, a donde llevaron una muestra de esas creaciones que no todos los visitantes pueden disfrutar a su paso por Lima, ya sea por tiempos o distancias.
Aldo Yaranga del restaurante Awa ofreció un jamón de paiche con dados de tapioca; Ricardo Ehni, de Tragaluz; una berenjena escalivada, con crema de queso ahumado del Valle del Chillón; y Ricardo Goachet, del restaurante Verbena, unos hongos en escabeche tipo nikkei, acompañado con peras en dos texturas: lámina de peras frescas y un gel de pera asada en un plato servido con ollucos crocantes para dar textura. Una demostración del nivel de creatividad de los chefs invitados.
Y es que en el Perú, en una mesa bien servida, la creatividad sobra y hasta los puntos opuestos se unen y cobran sentido con naturalidad: las norteñísimas sarandajas pueden ir con un dashi, el clásico fondo japonés, para darle vida a un sashimi de lenguado contundente como el que presentaron Mayra Flores y Renato Kanashiro, de Shizen, en su stand en el Monasterio Food Festival.
“Hay muchos matices del norte del Perú dentro de nuestra cocina que también es japonesa, eso la hace rica y única. Los japoneses comen muy bien y en el norte del Perú también se come muy bien”, sostuvo Renato, quien ha visitado varias veces Cusco como turista, pero al igual que Mayra, celebró la oportunidad de regresar para cocinar.
“Poder juntarnos con tantos cocineros, con tantos conceptos diferentes, y que todo suceda en un solo espacio, me parece alucinante”, afirmó la chef piurana durante su participación en el Food Festival.
De la misma manera opinó Ángel Aguado, el cocinero detrás de Contraste, que llevó el famoso tartar de lenguado acebichado de su restaurante en la Av. La Paz a los más de 3,000 m.s.n.m. de la capital inca manteniendo frescura y originalidad.
“Es importante descentralizar nuestras propuestas y venir al Cusco a mostrar lo que hacemos en Contraste es bonito porque, además, podemos compartir con el equipo de Oqre”, afirmó Aguado sobre el trabajo en conjunto que realizaron con los cocineros del restaurante que en 2024 comenzó el chef Jorge Muñoz en el Monasterio con una misión: llevar costa, sierra y selva al ombligo del mundo.
Con el Monasterio Food Festival, se mantuvo esa premisa. Hubo sabores e ingredientes de todos los rincones del Perú y la certeza de que el Cusco es también un destino para saborear.
La experiencia Monasterio Food Festival se compone de un itinerario de 4 días, que incluye alojamiento, y el acceso a la propuesta gastronómica más completa del hotel.
¿Dónde? Nazarenas 337, Cusco.
Puedes saber más a través de la web oficial del hotel.
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