Feliz 2022: la virtud de ser flexible

“La flexibilidad nos per­mite jugar, adentrarnos a la realidad con la suficiente soltura como para permitir­nos variar de a pocos o bien dar giros de 180 grados”. Lee la columna de Lorena Salmón.
(Ilustración: Kelly Villarreal)

Conforme a los criterios de

Saber más

Feliz nuevo año. Sí, ya sé que muchos de nosotros aún no hemos termi­nado de procesar el 2021. Pero aquí estamos: primero de enero del 2022. Qué coincidencia mágica que caiga un sábado (así ten­go tribuna). Deseo a cada uno de los que están leyéndome, antes que nada, calma (es un su­perpoder). Mucha calma. Creo que si todavía no hemos aprendido a valorar la quietud de men­te y espíritu, hay que poner­nos a trabajar.

Nada como vivir en cal­ma: manejando sanamente la ansiedad, sorteando lo mejor que se puede los retos venideros con las herramien­tas con las que contamos, vi­viendo agradecido del mo­mento, enfocado en lo que sí tenemos. Una maravilla con forma, sabor y olor a paz. Nada como la calma: el poder haber encontrado la perspectiva correcta con la que mirar la vida y los acon­tecimientos (tanto los buenos como los desafortunados) con aceptación, sin resisten­cia y sin miedo al cambio.

MIRA TAMBIEN: Realmente amor, por Lorena Salmón

Por eso también les deseo mucha flexibilidad, virtud maravillosa en la era de la polarización. Se necesita ser flexible para entender las siguientes lecciones im­portantes:

1) Todo está en perma­nente movimiento les guste la anterior afirmación o no.

2) No todo está bajo nues­tro control, aunque sí la in­tención (de querer controlar­lo todo).

3) Solo somos responsa­bles de nosotros mismos, de cómo reaccionamos frente a las cosas que nos suceden, las consecuencias de nues­tras decisiones y acciones.

La flexibilidad nos per­mite jugar, adentrarnos a la realidad con la suficiente soltura como para permitir­nos variar de a pocos o bien dar giros de 180 grados (o sobre nuestro propio eje, si nos provoca).

Porque los cambios a ve­ces son radicales y otras ve­ces no. A veces nos exigen una reinvención completa; y otras solo algunos detalles. En cualquiera de los casos, la forma de abrazarlos es con aceptación y no con re­sistencia.

Es importante que nos de­tengamos a estas alturas del texto para preguntarnos: cuánto nos resistimos a los que nos pasa, cuánta parte de nuestras vidas nos la pa­samos peleando con la reali­dad, cuánto hemos renegado y cuánto nos hemos quejado del año que pasó y todo lo que llegó con él.

Hagamos el cálculo y lue­go preguntémonos: ¿valió la pena o desperdiciamos tiem­po y energía sin conseguir nada a cambio, salvo más amargura y desolación? Sucede que no nos da­mos cuenta, pero si estamos en actitud defensiva todo el tiempo contra las cosas que no podemos controlar, solo vamos a pasarla mal.

COMPARTE: Todo se transforma, por Lorena Salmón

Ojo, que aceptación no es aprobación: yo puedo de­jar de renegar de lo que me está sucediendo pero eso no significa que esté de acuer­do con la coyuntura, como tampoco que no pueda irme preguntando: ¿qué puedo hacer yo para cambiar lo que no me gusta? Ya lo dije algu­na vez: que aceptemos una situación no es lo mismo que la hayamos esperado, que nos guste, sino que podemos modificarla de acuerdo con nuestras posibilidades.

Cómo podemos compor­tarnos más asertivamente ante los cambios? Un regalo para comienzo de este año: es un truco. En realidad, más que un truco, es una técnica. Tiene un nombre muy explicativo: “cerebro de principiante” Este nos invita a vivir cada experien­cia como si la estuviésemos viviendo por primera vez. Es decir, aproximarnos a lo que nos está sucediendo con el mismo interés y curiosidad, como si realmente nos estu­viese pasando por primera vez. Así no condicionamos nuestra realidad con el pasa­do, y le damos la bienvenida al 2022, con pura fe.

VIDEO RECOMENDADO

El príncipe Enrique se une como directivo a una empresa de coaching en San Francisco



Más en Firmas

Omega-3:la grasa que tu cerebro sí quiere

Los antojos de las cuatro de la tarde comenzaron en la noche

Cuando el deporte le gana al ego

Café, sueño y antojos: así influye la glucosa en tu energía diaria

“La vida es una odisea”

Sin miedo al lactato

Contenido GEC

Contenido GEC

Contenido sugerido

Contenido GEC