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Cubos mágicos: los hermanos peruanos que baten récords mundiales armándolos

Gianfranco (21) y Juan Pablo (17) Huanqui pertenecen a la élite de la comunidad cubera del planeta. Uno resuelve el rompecabezas a ciegas; el otro domina una versión que tiene 12 caras. La consigna es: a menos segundos, más gloria.

Rubik

Gianfranco (21, izq.) y Juan Pablo (17) están próximos a partir a China a participar de competencias no oficiales. Ellos tienen auspiciadores en ese país. (Foto: Víctor Idrogo)

"Me hierve la cabeza ...". Jaime Palillo dixit.

Los Huanqui son unos rockstars en China. Es cuestión de que cualquiera de los dos hermanos publique en sus redes que está viajando a ese país, para que empiece el alboroto en la comunidad que allá adora exprimirse el cerebro con el juguete que alguna vez fue el más vendido del mundo. Ser destacados miembros de la elite de esta disciplina mental en el planeta les significa, pues, invitaciones a sintonizados programas de televisión y a torneos oficiales o de exhibición. De ahí que no sea extraño ver, en el lobby de los hoteles donde se quedan, jóvenes seguidores de sus logros pidiendo selfies o autógrafos. Ni qué decir de la que se arma en los encuentros, especialmente cuando imponen una nueva marca. La fiebre por el cubo mágico (también conocido como Rubik) en el gigante asiático se disparó entusiastamente hace pocos años, lo que explica, incluso, que los fabricantes de las marcas más populares de este artefacto les envíen a ambos prototipos para que ellos los prueben antes de lanzar productos al mercado. Las historias de Gianfranco (21) y Juan Pablo (17) se unen y se separan constantemente porque cada uno es ducho en una especialidad. Ninguno carga con el eterno padecimiento de aquel memorable personaje de la teleserie Carrusel –cuya cita corona estas líneas–; al contrario, estos chicos solo saben divertirse. Otra es la historia, sin embargo, con el resto de mortales que al mirarlos nos quedamos asombrados preguntando: ¿cómo diablos lo hacen?

GIANFRANCO: GIRA A CIEGAS
Es él quien introduce este saludable vicio en la casa de los Huanqui Andía. Carol, la mamá de ambos, le compraría su primer cubo, luego de que un profesor de matemáticas resolviera uno frente a él y a toda su clase de quinto de media del colegio San Agustín. Era el 2013. “Supe pronto que un primo mío, que tenía entonces 16 años, igual que yo, también lo conseguía, así que me propuse dominarlo. Lo veía solo como un pasatiempo, pero mi hermano menor Juan Pablo me siguió los pasos y me superó en ambición. Él quería hacerlo cada vez más y más rápido, me animó a entrenar y a que compitiéramos. Así comenzamos”, detalla Gianfranco.

De las 18 modalidades de práctica del cubo oficializadas por la World Cube Association (WCA), es la de armado a ciegas la que captó todo su interés. Gianfranco, de hecho, tiene un antifaz con la bandera del Perú en él. Con este se cubre los ojos e intenta hacer el menor tiempo posible. “La gente cree que hay marcas en el cubo que se pueden detectar con la yema de los dedos o que se puede ver a través de la tela, pero no es así. A nosotros nos entregan los cubos desarmados, los vemos, los analizamos y nos tapamos. Los armamos de pura memoria”, detalla el speedcuber.

El tiempo pasó y la experiencia en entrenamientos y competencias se acumuló. Hoy Gianfranco es el tercero de su categoría en el orbe. También campeón nacional. Su mejor marca a la fecha: 18,31 segundos. Ostenta tres récords mundiales y 20 continentales.

Su performance, por otro lado, es tan alucinante, que es habitual que lo llamen de shows de televisión. Hace poco, por ejemplo, armó un cubo sin ver mientras hacía bungee jumping –o puenting– para un programa local. La aparición más celebrada, sin embargo, es la que hizo precisamente en un programa chino llamado Supercerebros. Ya saben, una suerte de reality que congrega a genios y habilidosos de todos los países. “Un amigo australiano, campeón también, es invitado a participar en el 2016 y necesitaba una pareja. Me lleva y quedamos entre los 10 mejores concursantes. A partir de allí me piden superar un reto: armar cubos sin ver debajo del agua. Cambian mi pasaje y entreno dos semanas en la piscina de mi hotel. Finalmente lo hice: resolví cuatro cubos sumergido y sin respirar por un minuto y 20 segundos”. El set casi se viene abajo.

Dos años antes, Gianfranco ya se había alzado como el triunfador de la tercera temporada de Perú tiene talento. El premio pecuniario sirvió para que emprendiera un negocio con su hermano: su propia marca de cubos, Brocubes.

JUAN PABLO: LA VIDA A CUADRITOS
El menor de los Huanqui habla tan rápido como mueve los dedos. La modalidad en la que es trome: Megaminx, una versión mucho más desafiante que el tradicional cubo porque tiene ¡12 caras! Ahorita, el 28 de julio nomás, en el último torneo nacional estadounidense, Juan Pablo volvió a romper un récord mundial resolviendo el dodecaedro en ¡27,81 segundos! Con ello obtuvo el tricampeonato en ese certamen, además de la gloria, al ser la única persona en el planeta que puede lograrlo en menos de medio minuto. (Lea el ranking mundial aquí).

Juan Pablo ha obtenido con los años 11 récords mundiales y 18 continentales. Ostenta tres récords Guinness. Se fue por el cuarto en julio, aquí en Lima, y lo consiguió (aunque aún falten meses para ser validado totalmente por los jueces). La hazaña consignó el armar 1.110 Megaminx en 24 horas consecutivas. Sin dormir, casi sin comer, yendo al baño con las justas. “El reto me lo impuse yo mismo porque quiero demostrar que este no es un simple juguete. Deseo motivar a la gente a que lo practique porque ejercita el cerebro. Mejora la memoria, la atención y la concentración, la intuición y la deducción. Hay paciencia y coordinación. Se estimula la creatividad, el sentido de logro y reto”, explica el joven estudiante de la carrera de Administración de Empresas.

El Guinness le demandó un esfuerzo supremo a nivel físico y mental. “Me preparé un año. Son 24 horas viendo colores, eso puede volver loco a cualquiera. Pero me lo tomé en serio y traté de hacerlo de la forma más profesional posible. Mis dedos acabaron adoloridos; yo, exhausto; pero valió totalmente la pena. No volví a coger un Megaminx hasta que nos fuimos a Europa y Estados Unidos, donde conseguí los 27,81 segundos”, cuenta.

Junto a Gianfranco, Juan Pablo visita colegios y ferias con el fin de promover esta retadora disciplina. También son contratados en eventos y últimamente hasta los organizan ellos mismos. En sus respectivos canales de Facebook o YouTube, ambos comparten sus logros y técnicas para dominar sus modalidades, pero también la del Rubik convencional (dato no menor: la marca global la tiene el australiano Feliks Zemdegs, con 4,22 segundos). Su próximo plan es viajar nuevamente a Asia. Su reciente y apabullante desempeño motivó a sus auspiciadores chinos a invitarlos para ser parte de competencias no oficiales en agosto. Selfies y autógrafos fijos por doquier. 

SEPA MÁS

- El creador. Fue el arquitecto y diseñador húngaro Enro Rubik, quien en 1974 creó el cubo que lleva su apellido (también conocido como ‘mágico’). Obsesionado con la construcción de figuras geométricas en 3D, se demoró un mes en resolver el rompecabezas que él mismo había creado.
- Los torneos oficiales. Estos empezaron a realizarse desde 1982. La World Cube Association (WCA) es el actual organismo que rige la actividad en el mundo.
- Las modalidades. La WCA consigna 18. El cubo tradicional es conocido como 3x3. También se puede armar a ciegas, con una mano, con los pies, etc.

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