Persiguieron un sueño, lucharon por él y lo alcanzaron. José Luis Delgado, Pablo Pedreros, Jhon Cáceres, Jorge Chafloque y William Mendoza, educaron su agudeza para el baile en la escuela de Vania Masías, D1, y ahora lo muestran al mundo a través de la serie que protagonizan Guerreros de arena.

José Luis lleva bailando 13 años. Empezó en las calles, debajo de los semáforos, hasta que, a insistencia de un amigo, postuló a la escuela de Vania, sin suerte. Fue recién en el tercer intento que consiguió ingresar a lo que sería –según sus palabras- la mejor experiencia de su vida.

La historia de Pablo es distinta a la de sus compañeros. Él había terminado sus estudios de arquitecto y todo indicaba que sería un profesional exitoso en ese rubro, pero sus deseos de bailar pesaron más. Fue así que el 2008 llegó a D1.

Ingresé a la escuela como alumno y poco a poco fui aprendiendo, ahora ya formo parte del grupo. El baile te cambia completamente la vida, hasta el modo de vestir y de pensar. El baile es mi pasión, es todo para mí, señala.

Jhon tuvo que luchar contra la oposición de su familia, sobre todo de su esposa, que no veía en el baile la mejor opción para salir adelante. Mi familia siempre se opuso, pero cuando entendió que bailar era lo que me gustaba hacer y que sí podía llegar lejos, empezó a apoyarme. Ahora hasta mis sobrinos quieren que los lleve a la escuela, comenta.

Jorge tuvo la suerte de que un día, mientras bailaba en un semáforo, Vania reconoció su talento y le propuso formar parte de su escuela de baile. Ella me descubrió, me propuso ir a D1, al principio dudé porque me habían comentado que la escuela tenía muchas reglas y yo estaba acostumbrado a practicar solo en mis tiempos libres. Finalmente me animé y ahora, después de todo lo que he vivido, te puedo asegurar que fue la decisión más acertada que he tomado en la vida, remarca.

William es uno de los fundadores de la escuela y el que, a raíz de su participación en la producción de Frecuencia Latina, más llegada tiene con las fans.

La vida me ha cambiado completamente, es muy bueno lo que me está pasando, aunque al principio fue una dura y difícil competencia, estar en D1 es lo mejor que me ha dado la vida. Es muy lindo que la gente te reconozca en la calle, el otro día una chica me regaló un peluche, y yo feliz, señala.

Los sueños para estos guerreros recién empiezan a cumplirse. Tienen aún varios retos que cumplir, como llevar sus vidas y la historia de D1, al cine.