Lunes, 5 de junio de 2006
García celebró con mesura y admitió que está en prueba ante la historia
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El candidato del Apra festejó el triunfo en la Casa del Pueblo. Prometió velar por la conciliación, y saludó la 'derrota' de Hugo Chávez

Bajo una noche eclipsada por el artificio multicolor de las bombardas y el devoto griterío popular, Alan García cantaba La Marsellesa aprista con un vigor y una fibra que no emanaba desde hace tiempo. Quizá desde 1990, cuando dejó del Perú sin imaginar que dieciséis años más tarde volvería a estar de pie allí, en el estrado mayor de la Casa del Pueblo, celebrando la obtención de su segundo triunfo presidencial.

Las más de treinta mil personas apiñadas a lo largo de la avenida Alfonso Ugarte lo escuchaban embobadas por la admiración, pero sobre todo reconfortadas por el controlado triunfalismo de sus arengas. Alan les advertía a sus seguidores que no era un día de júbilo, sino de reflexión y contrición, y que había que dejar de lado para siempre los vicios rastreros que en el pasado le granjearon al aprismo igual repudio que censura.

"Nadie puede llegar al poder si no acepta los errores de los que es culpable. Esta vez tenemos que demostrar amplitud y convivencia. Que no se vea apetito desordenado, que no aprovechen los seudoapristas para encaramarse en la administración pública. Nada de frivolidades, nada de viajes, nada de asesorías, nada de sueldos suculentos, nada que signifique ofender al pueblo", exclamó García, ensayando un multitudinario y muy oportuno jalón de orejas.

Pero además de ese reproche, el virtual presidente centralizó su emocionado (y emocionante) discurso en la crítica contra el mandatario venezolano, Hugo Chávez, a quien identificó como el gran derrotado del domingo. Tanto en el encuentro con sus correligionarios como en la conferencia de prensa que brindó en su local partidario de San Isidro, el líder aprista señaló que el resultado de la elección escondía un mensaje a favor de la soberanía nacional y en contra del modelo militarista que Chávez difunde. "El Perú le ha dicho 'no' a todo lo que sea penetración o injerencia y dominio internacional", sintetizó.

EN LA OTRA CASA
Y si en la noche Alan se abrazó con la entraña más popular de su fidelísimo electorado, por la tarde --apenas se difundió el primer flash electoral-- recibió también el respaldo de lo que podríamos llamar una entusiasta facción de la clase media y alta. Eran las 4:10 p.m. cuando una centena de personas llegaron hasta la calle Trinidad, en la zona residencial de Chacarilla, y se apostaron frente a la vivienda de García para homenajearlo con todo tipo de felices consignas.

Blandiendo servilletitas a falta de pañuelos blancos, y tamborileando latas de galletas en lugar de ollas, los espontáneos (niños, jóvenes y ancianos) entonaron el himno nacional y ante las cámaras de TV no se cansaron de repetir cantitos con frases del tipo "ya ganó la democracia", "Chávez, escucha, Alan presidente" y algunas un poquito desactualizadas como "y va a caer, y va a caer, la dictadura va a caer".

García permaneció en su casa hasta cerca de las 6:30. Había recibido los resultados allí al lado de su toda familia (los 'compañeros' Jorge, Mauricio y Meche andaban muy ocupados desperdigando pronósticos en los medios), y recién a esa hora dejó su residencia para dirigirse al local de San Isidro. Antes, había dejado verse unos segundos por la puerta del garage para saludar a sus entusiamados vecinos.

Tal vez el mensaje más valioso que García dejó filtrar ayer en medio de la algarabía de la victoria sea el rescate del electorado que votó por Ollanta Humala. Consciente de que hay departamentos del país que no lo han acompañado en la elección, García hizo un (ojalá sincero) llamado de reconciliación nacional.

Ahora que García empieza a vivir sus primeras horas de presidente electo, los peruanos podremos apreciar si en verdad el líder del Apra ha cambiado.


PROPUESTAS DEL ELEGIDO
A lo largo de toda su campaña, Alan García ofreció una serie de propuestas que a partir del 28 de julio deberá convertir en hechos concretos. Aquí algunas de sus promesas electorales.

1Política económica y generación de empleo.
Meta de déficit fiscal de alrededor del 1% del PBI.Priorizar el apoyo a las microempresas y pequeñas y medianas empresas con incentivos fiscales, tecnologías y mercados, asistencia técnica, recursos financieros, promoción de exportaciones.

2Fortalecimiento de la descentralización.
Perfeccionar la distribución del canon y de las regalías mineras. Mejorar los criterios de redistribución territorial determinando dónde se generan los impuestos y no solamente dónde se recaudan. Fortalecer el Fondo de Compensación Regional y el Fondo de Compensación Municipal.

3Mejora sustantiva de la educación peruana.
Incrementar anualmente el presupuesto del sector Educación en 0,25% de producto bruto interno. La meta es llegar al 6% conforme está fijado en el Acuerdo Nacional. Medidas de moralización, transparencia y acceso a la información de la gestión educativa en todos los niveles del gobierno.

4Trabajo en favor de la salud.
Promover el seguro universal organizando un sistema nacional de salud que cubra a toda la población. Reducir la mortalidad materno-infantil y de la malnutrición. Promover la lactancia materna.

5Sistema judicial
Continuar las recomendaciones de la Ceriajus. Elección de magistrados cada siete años y capacitación de las autoridades judiciales. Otorgar auxilio judicial inmediato a los más pobres y redistribuir defensores de oficio. Garantizar el acceso universal a la justicia .


Las frases
4"Quiero proponer concertación, coincidencia, diálogo y apertura entre todos los peruanos"

4"Ninguna persona puede por sí solo hacer lo que necesita el Perú"

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Renato Cisneros



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