JORNADA DE VIOLENCIA

Enfrentamientos entre islamistas radicales y el ejército libanés dejan 42 muertos

Milicianos chiitas amenazan con abrir las puertas del fuego en todo el país

NAHR AL-BARED [EL COMERCIO/AGENCIAS]. La sangre llegó al río. Fuertes combates entre islamistas radicales y el ejército libanés en un campamento de refugiados palestinos en el norte de Líbano dejaron 42 muertos, en lo que se ha considerado la jornada de lucha interna más sangrienta desde la guerra civil que asoló el país entre 1975 y 1990.

En total, 23 soldados y 19 presuntos militantes del Fatah al-Islam perecieron en los enfrentamientos que se iniciaron antes del amanecer de ayer en el campo de refugiados Nahr al-Bared y en la cercana ciudad sunita de Trípoli.

Fatah al-Islam es un grupo islamista radical que algunos vinculan con la red terrorista Al Qaeda, pero algunas voces dentro del Gobierno Libanés dan a entender que recibe financiamiento del régimen sirio.

El enfrentamiento se habría producido cuando la policía buscaba entre los palestinos a unos ladrones que el día anterior habían robado 125.000 dólares. Un acuerdo firmado hace 38 años prohíbe al ejército libanés ingresar en estos campamentos, donde la seguridad está a cargo de los palestinos.

Fuentes militares indicaron que los islamistas dispararon contra los soldados desde los techos de las viviendas junto al campamento. El ataque fue repelido inmediatamente con tanques, morteros y armas automáticas.

Cien personas resultaron heridas, la mitad de ellas civiles libaneses y habitantes del campamento de refugiados.

El Comité Internacional de la Cruz Roja urgió a las partes a permitir a las organizaciones humanitarias evacuar a las víctimas del campo. Como respuesta al llamado, cuatro de los heridos pudieron ser trasladados por la Media Luna Roja palestina.

Los milicianos del Fatah al-Islam, una agrupación sunita, aseguraron que el ejército libanés había lanzado un ataque no provocado. En un documento publicado luego de los tiroteos, advirtieron a los militares que si continuaban con estos actos provocativos, sus combatientes abrirían las 'puertas del fuego' contra el ejército y todo el Líbano.

Las autoridades libanesas habían intensificado su vigilancia alrededor del campamento Nahr al-Bared después de que cuatro miembros de Fatah al-Islam, todos de nacionalidad siria, fueron acusados en febrero de colocar bombas en dos ómnibus en una zona cristiana cerca de Beirut. Tres civiles murieron en aquellos ataques.

Tras una reunión de emergencia del Gabinete, el ministro de Información, Ghazi al Aridi, aseguró que entre las víctimas había extranjeros, pero declinó a dar detalles sobre la nacionalidad de estos. Lo hará cuando concluyan las investigaciones.

Aridi también leyó un comunicado del primer ministro Fuad Siniora en el que advertía que no permitirá "a ningún sector afectar la seguridad y la estabilidad del Líbano".

Por su parte, el ministro de Juventud y Deporte, Ahmad Fatfat, dijo que la violencia buscaba entorpecer los esfuerzos de la ONU de establecer un tribunal internacional para juzgar a los sospechosos del asesinato del ex primer ministro Rafik al Hariri, ocurrido en el 2005.

El jefe de la mayoría parlamentaria antisiria, Saad Hariri, llamó a la calma a la población y el movimiento Hezbolá condenó las agresiones contra las Fuerzas Armadas libanesas.

SEPA MÁS
La insania también golpeó en Beirut
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Una mujer de 63 años murió y diez personas resultaron heridas en una explosión en el barrio cristiano de Achrafié, de Beirut. El hecho, que tuvo lugar a las 11:45 p.m., hora local (20:45 GMT), sembró el pánico entre los habitantes del barrio, quienes salieron a las calles para verificar los daños.
4Equipos de la Cruz Roja y Defensa Civil procedieron a evacuar a los heridos.
4La explosión causó varios incendios que obligaron a la intervención de varias compañías de bomberos.