Comentario del editor: ¿Cuál era el apuro para esta tremenda torpeza?

"Necesariamente tiene que anularse la elección de ayer y abrirse paso a un procedimiento más transparente y correcto"

Por Juan Paredes Castro

Elegir a cuatro nuevos miembros del Tribunal Constitucional se convirtió ayer en el Congreso en un tramposo juego de dados, pues por los resultados conocidos no podría llamarse de otra manera.

En primer lugar, los parlamentarios fueron convocados a una votación precipitada y sin debate con cuatro candidatos finalistas a la vista, la mayoría de ellos de menor mérito y trayectoria para el cargo que varios de los juristas rezagados. Y con un agravante: que uno de los favorecidos, propuesto por el fujimorismo, venía de ser sorprendido en la víspera almorzando con el controvertido ex secretario general del Apra y ex ministro del Interior Agustín Mantilla y con un personaje cercano a Vladimiro Montesinos, Óscar López Meneses.

En segundo lugar, a esta votación se llegó a salto de mata mediante un proceso de evaluación escasamente transparente y en medio de rígidas restricciones a la divulgación de las hojas de vida de los candidatos. Tanto así, que resulta hasta hoy inexplicable cómo varios juristas de notable carrera hayan quedado fuera de juego. Los candidatos finalistas fueron preelegidos en un paquete de cuatro por las bancadas que habían pactado asegurar los ochenta votos exigidos por ley. La trampa estaba allí y debía consumarse.

En tercer lugar, esta extraña votación en paquete, que expresa la voluntad de cerrar una votación sí o sí, se diferencia sustancialmente de lo que han sido las votaciones anteriores para miembros del TC. Si entonces se votaba por cada candidato, dando lugar a las referencias propias a su perfil de carrera, esta vez solo importó una cosa: que ninguna de las bancadas comprometidas en el contubernio perdiera el padrinazgo por su ahijado respectivo.

Más allá del escándalo de la relación con Mantilla y López Meneses que Ríos pretende negar, la votación parlamentaria de ayer y el previo proceso de preselección, por más formalidades que quieran buscarle, no estuvo a la altura de lo que merece una institución como el Tribunal Constitucional. Peor aun: el procedimiento aparentemente anómalo de la elección vendría a ser la desembocadura de un río torrentoso que viene corriendo entre bancada y bancada, del Apra al Partido Nacionalista y de la UPP al fujimorismo, y al revés. Unidad Nacional no tuvo un solo as en la mano, a menos que haya negociado alguna nueva posición después del síndrome Canchaya-Menchola.

¿Cuál fue el apuro para tal doble torpeza? ¿Sacar una votación en paquete porque la individual llevaría las de perder?

Ahora lo que salta a la vista con claridad es que debe irse a una anulación de la votación de ayer y a la apertura de un nuevo proceso de selección y elección.