Los dos mejores equipos alemanes han ganado por goleada sendos partidos a los dos mejores equipos españoles en las semifinales de la Champions League y muchos ya dan por sentado que la nueva meca futbolística habla alemán.

Una de las características más llamativas del Bayern Múnich 4-0 Barcelona, del martes 23, y del Borussia Dortmund 4-1 Real Madrid, del miércoles 24, fue la superioridad física, el ritmo y la intensidad de los equipos alemanes: un comentarista español habló de niños contra hombres.

Este contraste físico fue particularmente notable en el partido en Dortmund, ya que el juego del Real Madrid se destaca por su intensidad física, una especialidad del entrenador José Mourinho.

La atención se concentrará en Madrid la semana que viene, porque el Real tiene mayores posibilidades que el Barcelona de remontar el resultado parcial y llegar a la final de la Champions League. El Madrid solo necesita ganar 3-0 para pasar, mientras que el Barza necesita un rotundo 5-0.

Además, el equipo catalán ofrece un catálogo de debilidades mucho más vasto que el madrileño: Messi no se ha recuperado de una lesión; el entrenador todavía no ha recobrado las riendas del equipo, tras su prolongado tratamiento por cáncer; la defensa está desquiciada por lesiones y errores de planificación; el conductor del equipo, Xavi Hernández, ya no es el de hace un par de años; y los técnicos no atinan a dar con la mejor combinación de ataque para acompañar a Messi.

SISTEMA ROBUSTO Una sensación de ‘fin de ciclo’, tal vez demasiado pesimista, se abre paso hasta en las publicaciones especializadas de Barcelona.

Tal como están las cosas, casi todos los comentaristas están convencidos de que el Bayern y el Borussia jugarán la final en Wembley, en ocasión del 150º aniversario de la Asociación Inglesa de Fútbol (FA). El aforo casi completo de 90 mil espectadores sería alemán. A los ingleses esto les atormenta.

Pero todo esto ya se veía venir: lo cierto es que el poderío de los dos gigantes españoles, así como el de otros grandes clubes ingleses e italianos, no logra ocultar las grietas en el sistema operativo de las grandes ligas europeas, salvo la Bundesliga alemana, que tiene una robustez llamativa.

La reorganización de la Bundesliga incluye una notable prudencia administrativa y la exigencia de que por lo menos 51% de la propiedad de los clubes sea de sus socios, con dos excepciones históricas: el Bayer Leverkusen, propiedad de la farmacéutica Bayer, y el Wolfsburgo, de la automotriz Wolkswagen.

Los socios del Bayern Múnich tienen 82% de las acciones, pero el club también tiene dos inversores privados: Adidas y Audi. Ambas empresas se han ajustado al requisito de la Bundesliga de demostrar su interés por el club y su apoyo al fútbol durante un mínimo de 20 años.

Y CON ENTRADAS MÁS BARATAS La financiación de los clubes alemanes también se caracteriza por su sensatez. Los ingresos por televisión son mucho menores que en Inglaterra, por ejemplo, pero compensan con los contratos comerciales, gracias a la fortaleza de la economía alemana.

El año pasado, al comentar la final Bayern Múnich-Chelsea, dimos otro dato revelador: en el año financiero 2010-2011, el Bayern tuvo una ganancia de US$79 millones, mientras que el Chelsea registró una pérdida de US$106 millones.

Los alemanes también tienen un enfoque favorable a los espectadores en el sistema de precios de las entradas.

Los periodistas españoles pusieron el grito en el cielo al comprobar que las entradas para los partidos del Barcelona y Real Madrid en Alemania eran mucho más baratas que las que regirán para los partidos en España, en cruel contraste con los respectivos poderes de compra de los aficionados.

La sensatez administrativa también explica esto: la entrada más barata en el estadio de Stamford Bridge del Chelsea costaba el año pasado 56 libras (entonces US$88), mientras que en el Allianz Arena del Bayern se podía ver los partidos por US$19 y hasta US$15.

Hace ya tres años explicábamos en El Blog de Lalo el funcionamiento del sistema de venta de abonos y entradas del Bayern Múnich: en su nuevo estadio, decíamos, 2.100 aficionados, obviamente muy ricos, pagaban entre 6.000 y 10.000 euros por sus abonos.

Agregábamos que el ingreso por este rubro subsidiaba la venta de otros 12.500 abonos por 120 euros cada uno, menos de la cuarta parte que el abono más barato en la mayoría de los clubes de la Premier League inglesa. El club limitaba a 37.000 el número de abonados, dejando para la venta libre nada menos que 32.000 butacas.

CANTERA PROPIA Pero la buena administración no basta si no hay buenos jugadores, nativos de ser posible.

La reorganización de la Bundesliga, hace 13 años, incluyó la exigencia de que los clubes contaran con su propia academia, cuyos beneficios se vieron en forma paulatina: desde entonces los alemanes han sido campeones europeos en las categorías de 17, 19 y 21 años.

El jugador más influyente desde el punto de vista táctico en los tres partidos que el Borussia Dortmund ha disputado recientemente con el Real Madrid (dos victorias y un empate) ha sido Mario Götze, un jovencito de 20 años que la próxima temporada jugará en el Bayern, pedido por Guardiola.

Götze ha controlado con llamativa facilidad a Xabi Alonso, el jugador tácticamente más importante en el esquema de Mourinho.

TRIUNVIRATO DE BILLETERA Los alemanes, además, no se dejan cautivar con la noción del entrenador-mánager, el que tiene la última palabra en todas las ventas y todas las compras, como pretende José Mourinho.

En una entrevista otorgada a la revista inglesa World Soccer, el presidente del Bayern Múnich, Uli Hoeness, dejó en claro que las contrataciones son decididas por tres personas: él mismo, el entrenador de turno y Karl-Heinz Rummenigge, el otro dirigente de mayor peso en la directiva.

Tenemos que decidir por unanimidad, dijo Hoeness. Cabe preguntarse cómo funcionó esa unanimidad en la contratación de Guardiola, que relevará al exitoso Jupp Heynckes.

Y aquí estamos, porque los equipos alemanes, respaldados por una buena administración, no sólo han superado físicamente a los españoles, sino también (al menos esta semana) en el plano táctico.

FÚTBOL TOTAL No se trata sólo de intensidad y vigor físico. El Bayern Múnich, por ejemplo, tiene un juego con llamativos puntos de contacto con el del Barcelona… de un tal Pep Guardiola.

El comentarista británico Jonathan Wilson, del periódico Guardian, uno de los más respetados por sus colegas, destacó las semejanzas entre el juego del Bayern y del Barcelona, que otros críticos encuentran disímiles.

Sus (respectivos) estilos están basados en principios similares, en el control de la posesión y recuperar la pelota arriba en el campo de juego, elementos básicos del Fútbol Total que ha inspirado el juego del Barcelona desde que Rinus Michels llegó desde el Ajax en 1971.

Wilson destaca que únicamente el Barcelona ha tenido estadísticas de mayor porcentaje de pases acertados que el Bayern en las cinco ligas principales de Europa esta temporada.

Y concluye: Bayern es tal vez un poco más físico y más directo que el Barça, pero hay una razón por la que han nombrado a Guardiola: la era de Nuevo Fútbol Total continúa, sólo que el centro ha pasado de Barcelona a Múnich.

Hace tres años, al comentar las posibles consecuencias del nuevo régimen de sensatez financiera que se disponía a introducir la UEFA, dijimos en BBC Deportes que en Múnich ya sueñan que el futuro es de ellos, que Madrid, Barcelona, Manchester, Londres y Milán tienen los días contados, como los tuvo Liverpool. Una ilusión, una sombra, una ficción… Ya se verá.

Ya lo estamos viendo.