
Asar carne en verano es una de las actividades favoritas de muchas personas, pero también puede ser peligrosa. Más allá de las quemaduras o el peligro de incendios, existe un riesgo poco conocido que puede terminar en una visita a emergencias: los cepillos de alambre para limpiar parrillas.
Estos cepillos, especialmente si están viejos o desgastados, pueden soltar cerdas metálicas que se quedan pegadas a la comida. Al consumirlas sin darse cuenta, muchas personas terminan en la sala de emergencias. De hecho, en ciudades como Nueva York ya se está evaluando prohibir su venta y uso, según la plataforma BillTrack50.
“La peor consecuencia de tragar accidentalmente una cerda metálica es desarrollar un absceso o una perforación intestinal, lo que puede ser mortal”, advirtió la doctora Tonia Farmer, otorrinolaringóloga de Ohio, en una entrevista con el New York Post.

Según explicó, estas cerdas pueden alojarse en la lengua, las amígdalas o llegar hasta los intestinos, provocando hinchazón, infección grave e incluso sepsis.
Un absceso abdominal, por ejemplo, puede causar una rotura en la pared del intestino, permitiendo que el contenido intestinal se derrame en la cavidad abdominal, lo que genera una inflamación severa y una posible infección generalizada que pone en riesgo la vida.
Uno de los síntomas más comunes es sentir que hay algo atascado en la garganta al tragar. También puede haber dolor, sangre en la saliva o hinchazón. “No intentes tragar más comida o líquidos para desatascarlo”, recomendó Farmer. “Esto puede causar más daño”.

En algunos casos, los síntomas no aparecen de inmediato porque los alambres son muy delgados. “Es literalmente como tragarse una aguja en un pajar”, dijo. Puede presentarse dolor abdominal sin causa aparente, y se necesita una radiografía especial para detectar el problema.
Contarle al médico que se comió algo hecho a la parrilla puede ser clave para un diagnóstico rápido. Farmer también advirtió que no se debe subestimar este tipo de accidentes, ya que los casos pueden agravarse si no se actúa a tiempo.

Es por todo lo mencionado que la doctora sugiere evitar los cepillos de alambre y optar por opciones más seguras como papel aluminio hecho bola, medio limón o cebolla, piedra para parrilla, paños húmedos al vapor o productos como Grill Rescue o BBQ Daddy.
Además, la doctora sugiere algunos cuidados extra durante las parrilladas para proteger la salud: usar spray salino nasal por el humo, pastillas para la garganta con miel o mentol, tapones en caso de sangrados nasales, un humidificador para evitar resequedad, protector solar de al menos SPF 30 y repelente de insectos con DEET para evitar picaduras que podrían transmitir enfermedades.
Cómo saber si una barbacoa está limpia
Para saber si una barbacoa está limpia, lo primero es observar la parrilla: no debe tener restos visibles de comida, grasa acumulada ni cenizas. Una superficie limpia se ve metálica y uniforme, sin residuos pegajosos o ennegrecidos. También es importante que no huela a quemado antes de encenderla.
Otro aspecto clave es revisar que no haya cerdas sueltas si se ha usado un cepillo para limpiarla. Estas pequeñas piezas metálicas pueden quedarse atrapadas entre los hierros y terminar en la comida, representando un riesgo para la salud. Pasar un paño húmedo o una toalla de papel por la superficie puede ayudarte a detectarlas.
Por último, una barbacoa realmente limpia también implica una buena higiene en la zona de preparación. Asegúrate de que las bandejas, pinzas y utensilios estén bien lavados antes de usarlos.
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