Primer paso

El anuncio de un comando unificado contra el crimen es una decisión acertada, aunque llega después de 70 días, y el país necesita ver resultados sin más demoras.
(Foto: Fernando Sangama / @photo.gec)

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La presidenta Keiko Fujimori anunció desde el Pentagonito la creación de un comando unificado contra el crimen organizado y la inseguridad. Lo integrarán 1.350 efectivos de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, y contará con un centro de control de operaciones en el cuartel general del Ejército. Su objetivo es realizar capturas inmediatas, retomar el control de los penales y expulsar con rapidez a los extranjeros que delinquen. La iniciativa merece reconocimiento. Coordinar el trabajo de militares y policías era una necesidad evidente, y la mandataria hizo bien en invitar a las fuerzas políticas a sumarse a una lucha que, como dijo, no tiene ideología.

La pregunta, sin embargo, es inevitable: ¿por qué recién ahora? Desde el primer día, la inseguridad fue la principal preocupación de los peruanos y el eslogan de campaña prometía que “vuelve el orden”. Durante estos dos meses, el Ejecutivo concentró buena parte de su estrategia en la delegación de facultades legislativas. Mientras tanto, el crimen siguió avanzando. En Trujillo, un comando armado que simulaba ser policial asesinó a cuatro personas y secuestró a un empresario. En Ancón I, una red criminal alquilaba celulares e internet a los reclusos. Frente a hechos así, muchas medidas podrían adoptarse sin esperar a nadie.

Lo anunciado es un primer paso. El gobierno debe explicar a fondo cómo funcionará el comando: cuál será su cadena de mando, quién responderá por sus resultados, cómo se coordinará con la fiscalía y el Poder Judicial, con qué presupuesto contará, etc. Y, sobre todo, cuándo empezará a operar.

El Ejecutivo ha cambiado al comandante general de la policía y superó una moción de censura contra el ministro del Interior. Son hechos relevantes, pero la confianza se consolida con menos extorsiones, menos sicariato y penales que dejen de ser centros de operaciones criminales.

La presidenta dijo que los tiempos de la espera y la paciencia han terminado. Tiene razón, y vale también para el gobierno. Si el comando unificado funciona, el tiempo perdido podrá quedar atrás. Los peruanos esperan resultados y confían en que el orden ofrecido durante la campaña llegue pronto.

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