
Es difícil opinar sobre estadísticas de problemas patológicos sin conocer las numerosas causas que mezclan unas enfermedades con otras. Las múltiples etiologías podrían dar cifras muy complejas de interpretar. La migraña, por ejemplo, no puede estudiarse en forma global ligándola a trastornos circulatorios cerebrales en una población estadísticamente comparable.
Además hay casos específicos relacionados con la edad del paciente, la presencia de enfermedades neoplásicas o circulatorias, que no tienen un comportamiento estadístico comparable que nos permita enfocar el problema individualizándolo con las causas aparentes. Mucho más complicado es agregar a las cifras --interpretadas por una sola persona-- los factores supernumerarios que uno quisiera sumar a la interpretación de la fuente o a la compleja visión de una interpretación total. Tratar de hallar el significado real de los datos estadísticos relacionados con las causas etiológicas o con el futuro del comportamiento humano de los grandes grupos, podría llevarnos a encontrar profundas distorsiones que, en el fondo, discrepen de la realidad biológica.