ARQUEÓLOGO LUIS GUILLERMO LUMBRERAS RESPONDE A "THE NEW YORK TIMES"
Experto aclara su posición frente a informe de diario estadounidense. Universidad de Yale aún conserva objetos encontrados en Machu Picchu
Por Gabriela Machuca Castillo
Un extenso informe sobre Machu Picchu aparecido ayer en la revista dominical del prestigioso diario "The New York Times" ha puesto nuevamente el dedo sobre la llaga, pues hace un análisis del problema que sostiene el Perú con la Universidad de Yale, referido a la devolución de la colección de objetos históricos que Hiram Bingham encontrara en la legendaria ciudadela inca durante sus expediciones a inicios del siglo XX, y que la casa de estudios conserva en la actualidad.
El reportaje, escrito por el periodista Arthur Lubow, pone en tela de juicio la repatriación de la colección argumentando, en primer lugar, que el Perú no maneja una adecuada política para asegurar el cuidado de su propio patrimonio, y que los objetos podrían verse amenazados si ese retorno se concreta.
En segundo lugar, el informe sostiene que quienes realizan este pedido en el Perú perseguirían motivaciones particulares. Uno de los agraviados es el ex jefe del Instituto Nacional de Cultura Luis Guillermo Lumbreras.
"Aquí se trata de recuperar objetos que le pertenecen al Perú. Esa colección fue cedida en calidad de préstamo a Bingham para que la estudiara y luego la devolviera. El único interés que podemos tener nosotros en ese pedido es hacer respetar la soberanía del Perú. No tiene sentido lo que se dice, ya que las colecciones no van a pasar a ser propiedad particular de alguien", respondió el académico al ser consultado sobre el tema.
Para Lumbreras, el valor real de la colección no tiene que ver con la riqueza artística de las piezas, sino con lo que significa el lugar de donde proceden.
"La colección ha sido vista en exposiciones por miles de personas en distintas ciudades de Estados Unidos. Pero el interés no ha sido por ir a ver maravillosas piezas de arte, sino los vestigios que pertenecen a Machu Picchu. Hay un componente simbólico en el hecho de que pertenezcan a ese lugar. Los objetos son tan sencillos que debieron ser acompañados por piezas de otras colecciones incas", señaló.
Según el investigador, el ingreso generado por estas exhibiciones sería el motivo en torno al cual gira el interés de la Universidad de Yale por retener la colección.
Por otro lado, continúa defendiendo la propuesta de instalar un museo en la misma ciudadela, una vez devueltos los artículos históricos. "Entiendo que en algunos años termina el contrato con el hotel que opera actualmente allá arriba. Nuestra idea es que la colección recuperada se integre al sitio para que los visitantes, que de por sí tienen poco tiempo para recorrer las ruinas, puedan tener la facilidad de verla allí mismo", indicó.
Reconoció, sin embargo, que ha habido un grave desinterés por parte del Estado Peruano en este tema. "De ningún modo este puede ser un argumento para decir que no tenemos derecho a las propiedades que nos corresponden. Eso es patrimonio de Machu Picchu y debe volver allí", finalizó Lumbreras.
La devolución de las piezas de Machu Picchu significaría cumplir el compromiso adoptado por Hiram Bingham y la misma Universidad de Yale, que estuvieron de acuerdo en que la salida de los bienes era temporal. Pasado un tiempo, debían ser devueltos al Perú. Está en juego la seriedad de la universidad, el hecho de honrar un convenio y el respeto que merece la memoria de Bingham.
La devolución constituiría una señal de buena voluntad hacia nuestro país y hacia la conservación de un patrimonio que forma parte de nuestros bienes culturales. Demostraría que la Universidad de Yale guarda respeto por las culturas y por países, como el nuestro, que acogen a sus investigadores.
Me parece poco respetuoso decir que el Perú no sería capaz de conservar los bienes recuperados. Tenemos museos y profesionales competentes para asumir la preservación, conservación y adecuado tratamiento de las piezas. Estoy seguro de que en el Cusco se gestaría de inmediato acciones necesarias para construir un inmueble o museo de sitio en el mismo Machu Picchu, para presentar y albergar allí estas piezas que forman parte de nuestro ícono, del monumento más importante del Perú.
Se trata no solo de cerámica u objetos arqueológicos, sino también del arte del santuario que formó una unidad indisoluble la arquitectura. Por eso, si nos devuelven las piezas, nos estarían devolviendo el contexto de Machu Picchu.
Evidentemente, esto marcaría un hito en la relación entre la Universidad de Yale y el Perú.
Espero que haya un tema de reflexión y que la universidad examine de nuevo la conveniencia de una devolución voluntaria. De lo contrario, estaríamos hablando de una retención indebida.