En Atalaya, Ucayali, se consolida la Universidad Bilingüe NOPOKI, donde cientos de jóvenes provenientes de diferentes etnias amazónicas acuden para formarse y convertirse en la nueva generación de jóvenes profesionales bilingües que busca el desarrollo de sus comunidades y de la región.

 

Atalaya está ubicada en Ucayali, al centro-este del Perú, prácticamente en el corazón de la selva amazónica, y donde existen comunidades de diversas etnias nativas. Comunidades que viven muy alejadas unas de otras, lo que hace imposible la relación entre ellas. Su modo de vida se desarrolla completamente en la selva, de la que extraen todos los recursos que necesitan para vivir. Estas comunidades viven en un contexto de pobreza, con carencias a nivel educativo, y si hablamos de juventud, la situación es preocupante. Si a esto le añadimos factores como los continuos enfrentamientos con el Estado por desacuerdos en las concesiones forestales, los conflictos con las grandes compañías mineras y petroleras que contaminan los ríos y los suelos, la existencia de tala ilegal de madera, el narcotráfico, el aislamiento, los desencuentros entre diferentes etnias y la falta de oportunidades… el escenario se torna trágico. Pero esta realidad poco a poco va cambiando, pues ha germinado una revolución pedagógica llamada NOPOKI.

El comienzo de la aventura

Monseñor Gerardo Zerdín, Vicario Apostólico y Obispo de San Ramón, nació en Croacia y llegó a Perú en 1975. Durante su permanencia en la selva, recorrió gran parte de esta inhóspita región encontrándose con comunidades apenas conocidas: Yines, Shipibos, Asháninkas, Awajuns, Matchiguengas, Yaneshas, Ashéninkas, entre otras. Además de experimentar qué es el hambre y de padecer todo tipo de enfermedades tropicales, hizo muchos amigos y, sobre todo, creció en él un gran afecto por estas tierras y sus gentes. En este tiempo, a Monseñor Zerdín también le han acompañado dos grandes ilusiones: la educación de sus habitantes y la conservación de las lenguas y tradiciones indígenas, como patrimonio clave para la identidad y desarrollo de estas comunidades.

NOPOKI. La universidad

La poderosa iniciativa de Monseñor Zerdín de recuperar para estos pueblos la educación en su propio idioma, es el origen de NOPOKI (en lengua Shipiba significa “estoy aquí”). Un centro universitario bilingüe, accesible a los jóvenes de las distintas etnias, dando especial importancia a la facultad de educación como efecto multiplicador de las enseñanzas impartidas.

Un gran cambio e impulso para estas zonas que tradicionalmente recibía a docentes que llegaban de la capital y que no tenían conocimiento de las lenguas ni de las culturas de la población autóctona nativa. Esto constituía una barrera, a veces infranqueable, de comunicación con los niños y hacía muy difícil la comprensión de las lecciones. Monseñor Zerdín, hizo eco de esta realidad y encontró grandes aliados, entre ellos la ONG CESAL y la Universidad Católica Sedes Sapientiae.

Fue entonces, en el año 2006, cuando estas instituciones se pusieron manos a la obra para apoyar esta iniciativa que conjuga la educación y el trabajo con indígenas para lograr el desarrollo en una de las regiones más pobres del Perú.

  • En el 2007 ya hubo examen de admisión y mayor cantidad de postulantes.
  • En el 2008 consiguieron el terreno para el campus, 30 hectáreas que los alumnos desyerbaron para luego ayudar a construir la universidad.
  • En el 2010 se mudaron a su actual sede.
  • En el 2011 salió la primera promoción: 26 bachilleres.
  • En 2012 se graduaron 33 jóvenes nativos.
  • En diciembre de 2013 culminaron 34 jóvenes, obteniendo el grado de bachiller, y conformando así la tercera promoción de egresados del Centro Universitario Bilingüe NOPOKI.

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El campus de NOPOKI es como un gran hogar que los propios jóvenes nativos ayudaron a construir con sus propias manos. Allí los chicos y chicas estudian, viven con jóvenes de otras etnias (algo absolutamente inusual), comparten techo ya que muchos alumnos viven muy lejos y les sería imposible desplazarse cada día. De esta forma, se les facilita su participación en NOPOKI. Se forma a los jóvenes indígenas para ser maestros, con una enseñanza integral, para que tras cinco años que dura su formación, puedan volver a sus hogares con un título reconocido por el Ministerio de Educación y enseñar a sus comunidades con una educación bilingüe de calidad.

Del estudio al empleo. Protagonistas de sus comunidades

La universidad ha ido creciendo en sus actividades. Con el tiempo, se han introducido nuevas carreras y talleres técnico-productivos como parte de una formación integral. Además, en sus últimos ciclos de universidad realizan prácticas en las escuelas de sus comunidades. Tras su paso por NOPOKI muchos de estos jóvenes indígenas anhelan regresar a sus pueblos y ayudar a sus familias, enseñar a los niños en su lengua materna y conservar las tradiciones indígenas, las cuales son un patrimonio clave para la identidad y el desarrollo de sus comunidades. Asimismo, estos jóvenes tienen una importancia crucial para sus comunidades ya que se convierten en el principal referente dentro de la comunidad.

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