El legado de Johan Cruyff a 73 años de su nacimiento

Un 25 de abril de 1947, el “14”, el holandés más famoso de la historia del fútbol, nace en Amsterdam.

En abril de 1982, el futbolista Johan Cruyff da indicaciones durante partido entre Ajax y NEC que ganaron por 5 goles a 0. Foto: Agencia AFP
En abril de 1982, el futbolista Johan Cruyff da indicaciones durante partido entre Ajax y NEC que ganaron por 5 goles a 0. Foto: Agencia AFP / COR MULDER Dolf/ao
Miguel García M.

Era un superdotado en las canchas y fue líder de la “naranja mecánica”. No tenía el dribling corto de Maradona, ni la hipervelocidad de Messi, y pocos lo pondrían al nivel de Pelé, sin embargo, parecía manejar en su cerebro la fórmula del espacio-tiempo para aplicarla en un estadio de fútbol. Sus pases llegaban al milímetro hasta el compañero mejor posicionado. Sus centros parecían haber sido calculados con rigurosidad científica: siempre generaban peligro. Su don de mando brotaba de una jerarquía innata. Aparecía en todos los rincones de la cancha, como un fantasma. El pelucón del “regate largo” se inició en el Ajax desde los 10 años, luego pasó al Ajax juvenil, donde se fortaleció físicamente, hasta que debutó en la profesional en 1964.

Johan Cruyff en el Mundial 1974.
Foto: Agencia AFP
Johan Cruyff en el Mundial 1974. Foto: Agencia AFP / STAFF

Sus actuaciones quedarán registradas en las enciclopedias del fútbol. En Youtube podemos revisar su trayectoria y sus jugadas, sobre todo su memorable performance en el Mundial de Alemania 1974. Allí llegó tras conquistar con el Ajax tres Copas de Europa consecutivas (1971, 1972 y 1973). La Copa del Mundo alemana fue su vitrina y su pedestal, no campeonó dirá la Historia, pero fue el mejor dentro de un equipo de estrellas como Rensenbrink, Suurbier, Haan, Krol y Rijsbergen; todos bajo la batuta del estratega Rinus Michel, padre del “fútbol total”. En ese mundial solo hizo tres goles, pero deleitó sobre el gramado con su capacidad y su visión de juego -el partido contra Argentina es solo una pequeña muestra-, y estuvo en todos los encuentros de titular, incluyendo la final.

Ya en el club Barcelona, Johan Cruyff confirmó su valía. Formó allí, en 1974, una delantera histórica junto al peruano Sotil, Rexach, Asensi y Marcial. En febrero de ese año le dieron un baile al Real Madrid en su propio terreno, apabullándolo por 5 a 0. Como recuerdo de esa brillante era, en el Camp Nou reposa, desde 2019, un monumento en bronce del cerebral mediocampista.

No fue a Argentina 1978 por un incidente dramático. “La razón no fue política”, le dijo Cruyff a Deporte Total de El Comercio en 2013. “Si hubiera sido por cuestiones políticas nunca habría jugado en España durante la dictadura de Franco”, explicó. “Había anunciado mi retirada de la selección en 1977. Me cansé, había cumplido mi ciclo”, declaró como dando por cerrado el caso. Pero en 2008 reveló que antes del Mundial fue víctima, junto a su familia, de un intento de secuestro en su casa de Barcelona. Por eso prefirió mantenerse junto a sus seres queridos y no jugar por su selección. Tras brillar en el Ajax, la “naranja mecánica” y el Barcelona, le dijo adiós al futbol con las sedas del Feyenoord, en 1984.

El debate sobre si fue más que Maradona o menos que Pelé no tendrá fin, pero lo cierto es que, a comparación de ambos ídolos, Cruyff dictó escuela como entrenador. Creó y patentó una manera de jugar al fútbol, y su laboratorio fue el Barcelona, el mismo club en donde dibujó sus mejores jugadas como mediocampista. En 1988 fue contratado por el gigante de Cataluña y tras hacer unos “ajustes”, sacando y poniendo jugadores –como Pep Guardiola- se metió al bolsillo cuatro ligas consecutivas, entre 1990 y 1994.

En 1996 cerró un ciclo con el “Barza” y dejó huella para siempre. En 2018 el Pep diría: “Cruyff me ayudó a amar este deporte. Y para amarlo tienes que entenderlo. Nos dio los secretos de lo que él consideraba que era el fútbol”.

Foto: Johan Cruyff Institute
Foto: Johan Cruyff Institute / JOHAN CRUYFF INSTITUTE

Ahora, si tuviéramos que elegir “alguien” que lo marcó a presión y lo puso en aprietos, ese fue el tabaco. En 1991 Cruyff fue operado de urgencia tras un incidente cardíaco. Repotenciado con un “doble bypass”, se reintegró a sus actividades como entrenador azulgrana. Del susto sacó una lección y un compromiso, ayudar a quienes estaban bajo las tenebrosas redes del tabaquismo. Se volvió el corazón de una campaña publicitaria cuyo eslogan rezaba: “El fútbol me lo ha dado todo en la vida; el tabaco casi me la quita”.

En 2004 se estrenó “En un momento dado”, el documental sobre la trayectoria del mito de los Países Bajos. Antes de partir de este mundo, en 2016, el talentoso deportista terminó su “Autobiografía 14”, donde pone en blanco y negro su filosofía en la vida y en el fútbol. El ganador de tres balones de oro dejó esta cancha el 24 de marzo de 2016, por un cáncer al pulmón. Se fue entregando un legado: una escuela y un estilo; también una manera de ser, iconoclasta y frontal, y algunas joyas para el fútbol, como su original “penal con pase”, ingenios que solo creadores como el holandés podían inventar.

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