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“Algunos cuerpos celestes”: nuestra crítica al libro de Augusto Effio

Esta semana, José Carlos Yrigoyen reseña la obra del escritor huancaino, publicada por Editorial Peisa
"Algunos cuerpos celestes" - Augusto Effio. (Foto: Difusión)

José Carlos Yrigoyen

30/9/2019 07H52 - ACTUALIZADO A 30/9/2019 07H52

En el ya lejano 2006, cuando la polémica vigente era entre los narradores denominados metaliterarios y los catalogados como vitalistas, apareció el primer libro de un joven escritor que rehuía esas etiquetas –siempre tan fáciles y reducidoras– y llamó la atención de la crítica y los lectores exigentes por su lenguaje prolijo, la seguridad de sus planteamientos y su habilidad para construir un universo cerrado y compacto en el que los personajes y sus acciones poseían una resonancia alegórica que excedía el interés por redondear una historia bien contada. El volumen se titulaba “Lecciones de origami” y su autor era Augusto Effio (Huancayo, 1977). Por medio de seis relatos maduros, donde lo denso y lo etéreo alcanzaban una notable conjunción, Effio construía una apuesta conceptual enmarcada en la imaginaria ciudad de San Cristóbal, urbe oscura y anárquica cuya atmósfera ominosa corrompía todo lo que respiraba dentro de sus márgenes: quienes la habitaban eran incapaces de sustraerse a su influjo, que los conducía a una irremediable frustración.

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Trece años hemos debido aguardar para que Effio retorne al ruedo. La espera está más que justificada: “Algunos cuerpos celestes” no solo confirma los méritos ya mencionados, sino que los eleva al terreno de la franca maestría. El tema central de estos textos vuelve a ser la corrupción, pero tratada bajo distintas coordenadas: esta vez se exploran los destinos mínimos de seres involucrados en la delicuescencia moral de los años ochenta y noventa en nuestro país. El asunto ya ha sido abordado con variada fortuna en novelas como “Los años inútiles” (2002) de Jorge Eduardo Benavides o en la más reciente “Cementerio de barcos” (2019) de Ulises Gutiérrez Llantoy. Aquí el punto de vista privilegia la angustia y derrota personal de sus actores sobre el contexto histórico en el que están inmersos; este sirve más bien como un telón de fondo que resume con eficacia la anomia y crueldad dominantes en esa época nefasta.

El cuento que nombra al libro es una pieza memorable que sintetiza las virtudes de Effio. La historia de una antigua casona transformada en un pestilente asilo y moridero de perros por el que se mueven y conspiran los protagonistas está ilustrada con una sensorialidad sórdida que remite a Congrains y a Reynoso. Atrapados en ese ambiente turbio, los personajes, emparentados por su inmoralidad y ventajismo, adquieren matices que les insuflan una personalidad pulida, tornándolos inolvidables. Eso ocurre con el despiadado enano Suárez o la curtida y sanguinaria Estrella. “Berisso y el Oso Maldonado” y “Sacaojos” son un par de muy buenos relatos sobre hombres envilecidos hasta la médula que manejan sucias redes de chantaje y difamación en las que sus debilidades privadas se enredan, ocasionando macabras coincidencias. Lo destacable es que estos cuentos nunca se encharcan en los tópicos repetidos sin descanso en intentos similares de retratar la putrefacción de las altas esferas del poder: aunque Effio trabaja con elementos reconocibles, hay una cuidada reelaboración que los vuelve personajes perfilados y autónomos de los eventos en los que están inspirados.

“Dos árboles”, por su parte, es una fábula de ribetes líricos acerca de la locura y la muerte que acosan a una recién casada. El emparejamiento entre las distintas sensibilidades que se enfrentan en la narración y la memoria de las canciones antiguas que modelan las emociones de un matrimonio impotente ante su inevitable disolución no desentona nunca; por lo contrario, enriquece sustancialmente el desgarrador final. Effio nos regala como conclusión una pequeña joya del género fantástico, “Familia de cuervos”. En ella, las comparaciones zoológicas para señalar la traición y el desorden se exacerban hasta cobrar una inesperada víctima: toda una advertencia acerca del arbitrio de las palabras, que en el mundo de nuestro autor no solo señalan la realidad, sino que la trastocan y devastan.

DATO

Autor: Augusto Effio.

Editorial: Peisa.

Año: 2019.

Páginas: 86.

Relación con el autor: ninguna.

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