Tras décadas de complacencia oficial, la editora Vanessa Springora acaba de publicar un libro devastador para el escritor francés Gabriel Matzneff, acusado de pedofilia. (FOTO AFP)
Tras décadas de complacencia oficial, la editora Vanessa Springora acaba de publicar un libro devastador para el escritor francés Gabriel Matzneff, acusado de pedofilia. (FOTO AFP)
Enrique Planas

La acusación de contra el escritor francés Gabriel Matzneff no ha sido tomada en Francia como un caso aislado. El escándalo estalla en un momento especialmente sensible para el país, justamente cuando empieza el juicio por pedofilia más importante y perturbador en la historia de la Quinta República: el caso de Joël Le Scouarnec, cirujano jubilado que trabajó durante 30 años en diversos hospitales del centro y oeste del país, a quien la fiscalía acusa de violar al menos a 250 menores entonces a su cargo.

El libro "Le Consentement" vendió en su primera semana 65 mil copias en Francia (FOTO AFP).
El libro "Le Consentement" vendió en su primera semana 65 mil copias en Francia (FOTO AFP).

El caso salió a la luz en 2017, tras la denuncia de una niña de seis años que descubrió al cirujano tocando indebidamente a un niño de su calle. Le Scouarnec, que ya había sido condenado en 2005 a una pena en suspenso por poseer y difundir pornografía infantil, fue detenido. Tras allanar su casa, la policía encontró juguetes sexuales, fotos del sospechoso desnudo, pelucas y muñecas. Pero lo más perturbador resultó una serie de cuadernos que describían detalladamente cientos de escenas de actos pedófilos, con más de 200 nombres en la lista confeccionada desde los años noventa.

En noviembre pasado, la justicia francesa abrió el proceso a este caso de pederastia de dimensiones colosales por el número de víctimas potenciales. La fiscalía ha identificado hasta 250 víctimas posibles, contando con las declaraciones de 184 pacientes (de los cuales 181 de los cuales eran menores en el momento de los hechos). Ya sentado en el banquillo, Le Scouarnec, de 68 años, puede ser condenado a 20 años de cárcel. Enfrenta cargos de violación a menores, agresión sexual, incesto, exhibición sexual y difusión de imágenes pornográficas. El tribunal inicia el juicio a partir de los cuatro primeros casos confirmados.

Gabriel Matzneff contó con el apoyo de todo el espectro político de la política francesa.
Gabriel Matzneff contó con el apoyo de todo el espectro político de la política francesa.


POLÉMICA POR UNA LEY CONTRA LA PEDOFILIA

Como respuesta al escándalo por el caso, el gobierno francés aprobó en 2018 una nueva Ley contra la violencia sexual y de género. Sin embargo, sectores de derecha opositores al gobierno iniciaron una campaña de desinformación en la que acusaba a la Asamblea Nacional de “legalizar la pedofilia”, interpretando erróneamente que el nuevo marco legal no fijaba edad mínima para consentir con adultos. Sin embargo, lejos de permitir este crimen, la ley endureció las penas al abuso sexual en contra de menores de edad.

Hasta entonces, el Código Penal francés imponía una pena de cinco años de prisión y una multa de 75 mil euros al “hecho, por un mayor de ejercer sin violencia, coacción, o sorpresa, un acto sexual en contra de un menor de 15 años”. Es decir, castigando el acto sexual con un menor de edad. Sin embargo, para que dicho acto sea concebido como una violación, y castigado por veinte años, se debía demostrarse la existencia de “violencia, coacción o sorpresa”, algo que los impulsores de la nueva ley buscaban derogar.

Tras el debate de la asamblea, se decidió mantener como está el consentimiento como factor desagravante, lo que resultó una derrota para las organizaciones contra el abuso infantil. Sin embargo, la ley, promulgada el 3 de agosto del 2018, señala que “cuando los actos son cometidos en contra de una persona menor de 15 años, la coacción moral o la sorpresa se caracterizan por un abuso de la vulnerabilidad de la víctima que no cuenta con el discernimiento para dichos actos”. Asimismo, se aumentó la pena de violación sexual a siete años de prisión y 150 mil euros.

Vanessa Springora (París, 1974) es directora de la prestigiosa casa editorial Julliard,
Vanessa Springora (París, 1974) es directora de la prestigiosa casa editorial Julliard,

“CONSENTIMIENTO”, PALABRA SENSIBLE

Justamente el polémico concepto de “consentimiento”, que marcó el reciente debate legal en Francia, fue usado por la escritora Vanessa Springora (París, 1974) como título para un devastador testimonio. En su libro, lanzado el pasado 2 enero, la directora de la prestigiosa casa editorial Julliard detalla cómo el escritor Gabriel Matzneff (Neully-sur-Seine, 1936) la sedujo cuando era una adolescente de 14 años. “¿Cómo admitir que han abusado de una, cuando una no puede negar que dio su consentimiento, cuando una ha sentido deseo por ese adulto que no tardó en aprovecharlo? Durante años tendré que lidiar yo también con esta noción de víctima”, escribe Springora .

El escándalo literario ha indignado a una sociedad francesa, ya marcada por el horror de casos criminales previos y un debate legal que erizó a los políticos más conservadores. No solo las librerías han decidido retirar los libros del escritor, sino que la prensa empieza a “desenterrar” las complicidades que mantuvieron con Matzneff tanto la élite literaria como la política francesa. En efecto, entre las décadas del 80 y 90, el escritor alcanzó popularidad por novelas en las que, contadas en primera persona, el narrador hacía gala de seducir a jóvenes y muchachas de los diez a los quince años.

Por entonces, la pedofilia como tema literario era asumido por la crítica literaria con una pasmosa neutralidad. René Schérer, filósofo francés y profesor emérito de la universidad de París, escribía, en el diario “Libération” del 9 de junio de 1978: “La aventura pedófila viene a revelar la insoportable confiscación de ser y de sentido que practican las obligaciones sociales y los poderes conjurados en relación a los niños”. Por su parte, Tony Duvert, declarado escritor pedófilo, obtuvo el premio Médicis por su novela “Paysage de fantaisie” (1973), donde llevaba a escena los juegos sexuales de un adulto con varios niños. Le Monde comentaba así la novela: “Tony Duvert va hacia lo más puro”.

En marzo de 1990 Bernard Pivot, el influyente crítico literario, entrevistó a Matzneff en su popular programa televisivo “Apostrophes”, animándolo, con sonrisa cómplice, a contar sus “artes de la seducción” con niños y niñas. En aquella emisión, solo la escritora canadiense Denise Bombardier denunció el comportamiento pedófilo de Gabriel Matzneff, subrayando su carácter “innoble”. “No comprendo cómo Francia puede aceptar esa apología escrita, permanente, en nombre de la ‘literatura’. No comprendo cómo la ‘literatura’, entre comillas, pueda justificar y aplaudir la pedofilia, la seducción y abuso de niños de diez a quince años. Me parece un comportamiento despreciable”, señaló entonces. “Usted me recuerda a esos caballeros que atraen a los niños con dulces”, añadió la autora en declaraciones que publica el diario español "ABC”.

SE DESCORRE EL TUPIDO VELO

En toda la Francia política, de izquierda y derecha, se aplaudían las historias de Matzneff. Se decía amigo de François Mitterrand y se presentaba como intelectual cercano a la élite de la izquierda socialista, sin embargo, aceptó gustoso que, en 1995, el presidente conservador Jacques Chirac, le concediera la condecoración de Oficial de Honor de las Artes y las Letras. A estos privilegios se suman las ayudas y rentas en forma de pensiones complementarias que le entregaba el Ministerio de Cultura, que se calculan alrededor de los 25.000 euros anuales.

Tras la polémica desatada por el libro de Springora, los viejos colegas toman distancia: “En los años 70 y 80, la literatura importaba más que la moral, hoy la moral importa más que la literatura. Moralmente, es un progreso. Somos más o menos los productos intelectuales y morales de un país, y, sobre todo, de una época”, ha escrito Bernard Pivot, ya jubilado como crítico literario, en su cuenta de Twitter. Por su parte, Franck Riester, actual ministro de Cultura, ha prometido “evaluar” los privilegios económicos de los que se ha beneficiado el escritor quien hasta el momento no ha dado la cara. Según la prensa francesa, se encuentra refugiado en algún lugar de la costa mediterránea.

En la imagen, el ministro de Cultura de Francia, Franck Riester, acompaña al  primer ministro canadiense, Justin Trudeau y al rector de la catedral de Notre Dame, Patrick Chauvet. (FOTO AFP) Riester ha prometido revisar las ayudas económicas destinadas al escritor acusado de pedofilia.
En la imagen, el ministro de Cultura de Francia, Franck Riester, acompaña al primer ministro canadiense, Justin Trudeau y al rector de la catedral de Notre Dame, Patrick Chauvet. (FOTO AFP) Riester ha prometido revisar las ayudas económicas destinadas al escritor acusado de pedofilia.


UN SECRETO A VOCES: EL TURISMO SEXUAL

Más allá de las declaraciones oficiales, también empiezan las primeras investigaciones judiciales. La prensa empieza a ventilar historias de turismo sexual protagonizadas por Matzneff en busca de niños y niñas en Marrakech (Marruecos), Manila (Filipinas) y Pattaya (Tailandia), junto al escritor Christian Giudicelli, experiencias que ambos comentaban en una página web hoy convenientemente desaparecida. Estas revelaciones desentierran otros casos de “sexoturismo” de otras personalidades de la cultura francesa, como el novelista Michel Houellebecq o el ex ministro de Cultura Frédéric Mitterrand.

Por cierto, ya en el año 2002, en Francia una novela había generado demandas para su retiro de librerías: Era el caso de la novela “Rose Bonbon”, de Nicolas Jones-Gorlin, editada por Gallimard, que relataba con detalles muy explícitos las aventuras pedófilas que un escritor y turista sexual de mediana edad con niñas de entre 7 y 10 años. De otro lado, el tema es desarrollado profusamente por el escritor Michel Houellebecq en sus más recientes libros, describiendo comportamientos que, según la prensa, parecen tener mucho de “autobiografía”.

Los medios galos han recordado además las confesiones de Fabrice Thomas, uno de los numerosos amantes del legendario diseñador Yves Saint-Laurent y de su pareja y empresario Pierre Bergé, quien cuenta en sus memorias como la célebre pareja convirtió su finca de recreo en Marrakech en una pasarela para niños y jóvenes durante sus fiestas exclusivas.

Autorretrato de Lewis Carroll (1857). Las tendencias pedófilas del escritor británico han sido tema de diferentes análisis.
Autorretrato de Lewis Carroll (1857). Las tendencias pedófilas del escritor británico han sido tema de diferentes análisis.

EL PEDÓFILO COMO PERSONAJE LITERARIO

Si bien no es un tema común, la pedofilia aparece en diferentes novelas. Quizá el más famoso sea el personaje creado por Vladimir Navokov, el sarcástico profesor de poesía francesa Humbert Humbert, protagonista de la extraordinaria “Lolita”. Más común son las sospechas de pedofilia a lo largo de la historia de la literatura, entre los que se encuentran acusados desde Dante Alighieri hasta el Marqués de Sade, incluyendo a Moliere, Hans Christian Andersen, Edgar Allan Poe, Walt Whitman, Mark Twain, Jean Genet, William Burroughs o Luis Cernuda.

Siendo la pedofilia el crimen más aberrante, suele generar linchamientos populares que no discriminan las acciones que pertenecen al terreno de la criminología a de aquellas creaciones literarias que exploran el alma perturbada. Quizás el más célebre de los acusados sea el autor del clásico “Alicia en el País de las Maravillas”, Charles Lutwidge Dodgson. Mucho se ha debatido sobre los deseos del genial Lewis Carroll, a quien le encantaba fotografiar niñas y se inspiró en la pequeña Alice Liddell para crear un ícono de nuestra cultura. Otro caso, igualmente victoriano es el de James Matthew Barrie, creador de “Peter Pan”, acusado por muchos críticos de pedófilo y homosexual reprimido. Un pintor como el polaco francés Balthasar Kłossowski de Rola, el inmortal Balthus, también ha sido blanco de polémicas por sus sombríos retratos de niñas.

Son más bien pocos los que tras enfrentar pruebas en un juicio han sido castigados por el delito de pedofilia: El escritor estadounidense Peter Sotos fue arrestado a mediados de los años 80 por poseer pornografía infantil, mientras que el pintor británico Graham Overden, después de abusar de las niñas que usaba como modelo, fue llevado a prisión y su obra artística fue destruida.

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