Editorial: Aguas (cada vez más) turbias

Los reportes del capitán del Mare Doricum agravan la situación de Repsol en el desastre ecológico producido por el derrame de petróleo en Ventanilla.

    Editorial El Comercio
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    de El Comercio

    El derrame de crudo ocurrido el pasado 15 de enero ha afectado más de 20 playas del litoral peruano. (Foto: Julio Reaño/@photos.gec).
    El derrame de crudo ocurrido el pasado 15 de enero ha afectado más de 20 playas del litoral peruano. (Foto: Julio Reaño/@photos.gec).
    / JULIOREA

    Desde el inicio, la actuación de Repsol en torno al desastre ecológico producido por el derrame de petróleo de un buque que se encontraba descargando el crudo en la terminal multiboyas N°2 de la refinería La Pampilla –operada por la mencionada empresa– ha dejado mucho que desear. Sin embargo, con el paso de los días, la situación de la compañía no ha hecho más que agravarse con la aparición de nuevos elementos que ponen en entredicho, primero, lo que ellos señalaron sobre su responsabilidad en la fuga del hidrocarburo y, segundo, su compromiso con transparentar toda la información sobre el tema.

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