(Foto: Pixabay)
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Redacción EC

Un equipo de investigadores del Centro Monell, en Estados Unidos, halló receptores olfativos funcionales en las células que regulan el gusto en la lengua,

Esta investigación muestra que los humanos podemos "oler" a través de este órgano y que la relación entre los sentidos del olfato y el gusto es muy estrecha.

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"Esto puede llevar al desarrollo de modificadores del gusto basados en el olor que pueden ayudar a combatir, por ejemplo, el consumo en exceso de sal, de azúcar o de grasa para enfermedades relacionadas con la dieta, como la obesidad y la diabetes", señala el biólogo celular Mehmet Hakan Ozdener, autor principal del estudio que será publicado en la revista Chemical Senses.

El sentido del gusto evolucionó como una herramienta para evaluar la toxicidad potencial de los alimentos y el valor nutricional de los mismo, pero el olor complementa esta información que permite tomar la decisión de ingerir o no un alimento, detallan los investigadores.

Los científicos consideraban que la información obtenida por el gusto y el olfato iban primero al cerebro y luego se tomaba la decisión, pero este estudio sugiere que ambos fusionan información antes de que esta vaya al cerebro.

"Nuestra investigación puede ayudar a explicar cómo las moléculas de olor influyen la percepción del gusto", afirma Hakan.

Para llegar a esta conclusión, los expertos usaron métodos genéticos y bioquímicos para obtener cultivos de células gustativas. Tras ello, usaron un método conocido como imágenes de calcio, que les permitió probar que las células del gusto cultivadas responden a las moléculas de olor.

Los experimentos en el laboratorio sugieren que una sola célula gustativa puede contener receptores gustativos y olfativos al mismo tiempo.

"La presencia de receptores olfativos y receptores del gusto en la misma célula nos brindará oportunidades interesantes para estudiar las interacciones entre el olor y los estímulos del gusto en la lengua", asegura Ozdener.

Ahora los científicos buscarán determinar si los receptores olfativos se ubican preferentemente en un tipo específico de célula gustativa, por ejemplo, células que detectan sabores dulces o salados.

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