Por unos segundos durante la medianoche del 28 de enero, el cielo de la ciudad de Iquitos se iluminó. Este evento llamó la atención de los habitantes de dicha ciudad, según reportó América TV. El fenómeno habría sido generado por un bólido que se desintegró en la atmósfera.
En el vecindario del Sistema Solar existen diversos cuerpos celestes que orbitan cerca de la Tierra y muchas veces se utilizan los términos asteroide, meteorito, bólido o cometa como si fueran sinónimos, pero estos puede llevar a muchas equivocaciones.
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Estos conceptos tienen marcadas diferencias y varias entidades como la Unión Astronómica Internacional o la Royal Astronomical Society ya han definido sus características.
A continuación te explicamos cuáles son sus definiciones y diferencias:
Un asteroide, por definición, es un cuerpo rocoso que tiene un tamaño inferior al de un planeta y superior al de un meteoroide. Según su composición, puede ser carbonáceo o metálico y no suele tener actividad. En resumen, es una roca mayor a 50 metros que viaja en el espacio.
La mayoría de estos objetos se encuentran en el cinturón de asteroides, un región comprendida aproximadamente entre las órbitas de Marte y Júpiter. Pueden desviarse en ocasiones por la influencia gravitacional de algún cuerpo mayor o planeta.
Existen además asteroides que se encuentran cerca a la Tierra (NEA). Estos son monitoreados por los astrónomos para determinar sus órbitas y detectar alguna eventual colisión con nuestro planeta.
También están los asteroides troyanos, que se mueven en torno a la órbita de Júpiter; los centauros, que se encuentran en la parte exterior del Sistema Solar; y los coorbitantes de la Tierra, que son capturados por la gravedad de esta y se mantienen orbitándola.
Un meteoroide es entendido como un cuerpo menor del Sistema Solar. Su tamaño, de acuerdo a la UAI, es de entre 100 µm (micras) y 50 metros. Este límite los diferencia de los asteroides y cometas. El límite de 100 µm se usa para diferenciarlos del polvo cósmico.
Suelen ser pedazos de asteroides, cometas o de los satélites de algún planeta. Son atraídos por la gravedad terrestres y, por su pequeño tamaño, se vaporizan al llegar a la atmósfera, dejando un rastro visible de polvo brillante producido por la ionización del aire, conocido como "meteoro" o "estrella fugaz".
Dentro de este concepto también se encuentran los llamados bólidos, que son meteoroides que se desintegran en la atmósfera a unos 10 kilómetros de altura y su brillo puede durar hasta un minuto.
Un meteorito es todo aquel meteoroide que no se ha desintegrado en la atmósfera de la Tierra y que logra impactar con la superficie. Estos son los que dejan los cráteres y pueden causar daños a nivel local o global.
Según su composición pueden ser pedregosos (rocas), metálicos, o una combinación de ambos.
Son cuerpos formados por hielo, rocas y otros compuestos. En la mayoría de casos están activos. Su tamaño es de entre un kilómetro y 5o kilómetros.
Debido a sus órbitas elípticas excéntricas, cuando se acercan al Sol, la luz suele vaporizar el hielo del objeto, formándose así su cola de polvo y gas.
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