Dos hermanas al lado de Arguedas

Entrevista. Con el auspicio de la Universidad Católica e Interbank, Carmen María Pinilla presenta este 3 de julio "Apuntes inéditos: Celia y Alicia en la vida de José María Arguedas", recopilación de cartas que narra la relaciÓn de amor y complicidad artística entre el escritor y las hermanas Bustamante

Por Francisco Melgar

Las cartas publicadas en "Apuntes inéditos: Celia y Alicia en la vida de José María Arguedas" narran varias historias paralelas y, al mismo tiempo, entrelazadas entre sí. Por un lado, el productivo aunque siempre conflictivo matrimonio de José María Arguedas y Celia Bustamante; por otro, la relación de complicidad intelectual entre el escritor y su cuñada, Alicia; y finalmente, el desarrollo de un momento clave en el devenir de las sensibilidades artísticas del Perú del siglo pasado. Carmen María Pinilla, editora del libro y conocida estudiosa de la obra de Arguedas, y Alfonso Simpson Bustamante, sobrino de Celia y Alicia, se reúnen para analizan y recordar a estas importantes figuras de la cultura peruana.

¿Cómo nace la idea de este libro?
Carmen María Pinilla: Todo empieza cuando Alfonso me cuenta que su primo, Hernán Bustamante Mendoza, tiene en su poder unos documentos muy valiosos que me pueden interesar.

Alfonso Simpson Bustamante: Cuando falleció Celia, Hernán guardó todas las cartas, manuscritos y documentos de Arguedas que mi tía había coleccionado. A veces, Carmen María me preguntaba por las experiencias que yo había tenido de niño al lado de José María, y en una de esas conversaciones le comenté de la existencia de las cartas. Allí nació la idea de hacer el libro.

¿Qué recuerdos tiene, Alfonso, de José María Arguedas?
AS: Mi familia vivía en la hacienda Huando, pero cuando llegaba la época de colegio mi hermano y yo veníamos a Lima a estudiar. Esos meses nos quedábamos en casa de mi abuela, donde vivía Alicia y donde José María y Celia iban a almorzar, tomar lonche y comer. José María era un hombre muy tierno. En especial con los niños. Recuerdo que a mi hermano y a mí nos llevaba a los concursos de folclor para que aprendiéramos a apreciar la música andina. Él tocaba la quena, la guitarra y cantaba en quechua. También nos sacaba a caminar para hacer pruebas de orientación.

¿Pruebas de orientación?
AS: Nos sacaba a la calle, nos llevaba al Centro de Lima, nos tapaba los ojos y después de caminar bastante rato nos quitaba la venda y nos decía que lo lleváramos de regreso a la casa. Al niño que se orientaba mejor y podía llevarlo de regreso le daba una propina. También nos llevaba a partidos de fútbol y al cine.

¿Al fútbol? ¿De qué equipo era hincha Arguedas?
AS: Arguedas era hincha del Alianza Lima, porque tapaba Teódulo Legario, un arquero al que admiraba mucho. Pero me gustaría dejar en claro que no solo era así con nosotros, con los niños de la familia, sino con todos. Por ejemplo, cuando íbamos a Supe, apenas bajábamos a la playa, los chiquillos del puerto lo buscaban para jugar. José María organizaba pruebas, saltos, carreras, paseos en bote. Tenía mucha paciencia con los niños. Y con los animales también.

¿Con qué clase de animales?
AS: Recuerdo que domesticó un gato techero, al que le puso el nombre de Napoleón. En las tardes, cuando llegaba del trabajo, Arguedas llamaba al gato por su nombre y Napoleón bajaba, comía algo, generalmente una mortadela que comprábamos en la bodega de la esquina, y después se volvía a ir.

¿Y cómo era Celia?
AS: Celia era una mujer de mucho carácter. Me da la impresión de que ella se sentía protectora de José María, que vivía un poco desorientado con respecto a donde pertenecía. A veces, Arguedas sentía miedo de salir a exponer sus ideas, especialmente después de ser criticado. Pero Celia lo animaba a salir y defender sus puntos de vista. Además, ella era la primera en revisar sus escritos. Incluso después de la separación.

¿Recuerdas algo de la peña Pancho Fierro, que fundó tu tía Alicia?
AS: La peña Pancho Fierro quedaba en la plaza San Agustín, en un pequeño departamento que mi tía alquilaba para exponer el arte popular que había empezado a coleccionar en la sierra.

CMP: Alicia egresó de Bellas Artes, donde fue alumna de José Sabogal. Ella abrió las puertas del arte popular en Lima, viajando por la sierra y adquiriendo piezas que luego exhibía en la peña, que se convirtió en un punto de encuentro de los intelectuales de esa época. Allí se podía ver a Sabogal, Elvira Luza, Julia Codesido y a un joven Fernando de Szyszlo.

Muy poca gente recuerda la importancia de la labor que Alicia llevó a cabo en la peña Pancho Fierro.
CMP: Hay un artículo que Arguedas escribe poco después de la muerte de Alicia, en el que habla de la labor pionera que ella realizó, cuando Lima aún tenía desprecio por las expresiones del folclor y del arte popular andino. Es muy importante hacer notar que Alicia cumple una labor trascendental en el cambio de gusto y sensibilidad de la gente.

¿Qué piezas recolectó y exhibió Alicia?
CMP: Toritos de Pucará, textiles, retablos.

¿De qué época estamos hablando?
CMP: En 1948 nombran director de la sección de arte del Museo de la Cultura a José Sabogal, y a Alfonso Muelle le encargan la Escuela de Antropología. En 1953, Arguedas reemplaza a Jorge Muelle y, paralelamente, Sabogal llama a Alicia para que sea su colaboradora. Entonces empieza una labor en equipo con exposiciones y otras actividades relacionadas a la presentación de estas piezas.

AS: Alicia y Celia introducen a Arguedas a la sociedad intelectual y artística de Lima.

CMP: Arguedas ya era amigo de Emilio Adolfo Westphalen, Paco Miró Quesada, Luis Felipe Alarco y Carlos Cueto, por la Universidad de San Marcos. Paco y Luis Felipe reconocen que Arguedas ya había despertado en ellos una sensibilidad hacia lo andino. Paralelamente a eso, Alicia ya se había acercado por otros caminos, especialmente por Sabogal, al arte andino. Lo que sucede es que se encuentran. Las fuerzas confluyen cuando Arguedas y Alicia se conocen en la peña Pancho Fierro.

Se trata de un momento muy significativo en el devenir de las sensibilidades alrededor del arte peruano
CMP: Exacto, y es un momento que ha pasado desapercibido para los estudiosos. Como dice Arguedas, es un momento en el que se da a conocer en Lima el arte popular andino. Se trata del nacimiento de un nuevo gusto. Se empiezan a apreciar objetos como los toritos de Pucará, textiles, ceniceros. Generalmente, al hablar de indigenismo se habla únicamente de pintura, cuando en realidad se trata de reconocer no solo el valor del arte de galerías, sino también el popular.

¿Esperas que el libro renueve el interés de los estudiosos en esta época y de este grupo de intelectuales y artistas?
Yo espero que el libro despierte el interés que se le debe a las figuras de Alicia y Celia Bustamante. Al mismo tiempo, espero que se den cuenta de cómo Arguedas y otros intelectuales participan de esta corriente. Además, yo creo que este material es importante para la literatura, para la antropología, para la plástica.

LA PRESENTACIÓN
Av. Carlos Villarán 140. Torre Interbank. 3 de julio, 7:30 pm.