Por Lilia Córdova Tábori

Don Pedro Donofrio y su esposa Rafaella llegaron a Lima en 1897. Superando el cansancio y las distancias, don Pedro recorría las calles de Lima empujando su carretilla llena de helados que Rafaella preparaba con la nieve de los Andes, pues aún no existía el hielo artificial.

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