En las redes de inversionistas, algunos empresarios, directores y profesionales con experiencia en negocios e inversiones brindan a los emprendedores su capacidad de inversión, tiempo, experiencia y un amplio ‘network’ comercial. (Foto: Andina)
En las redes de inversionistas, algunos empresarios, directores y profesionales con experiencia en negocios e inversiones brindan a los emprendedores su capacidad de inversión, tiempo, experiencia y un amplio ‘network’ comercial. (Foto: Andina)

Emprender un negocio no nos es ajeno a los peruanos. No en vano somos el país con mayor espíritu emprendedor en América Latina –y el quinto en el mundo–, según el Global Entrepreneurship Monitor (GEM). Pero, ¿es suficiente ese espíritu emprendedor que nos caracteriza para consolidar los emprendimientos a escala local e internacional?

Las cifras hablan por sí solas. Solo en el último trimestre del 2018, según el Informe Técnico de Demografía Empresarial elaborado por INEI, se crearon 70.547 empresas en el Perú (lo que representó un incremento de 6,7% respecto al mismo período del 2017), pero también se dieron de baja a 45.052 empresas (un 29,8% más) en el mismo período.

Pero así como hay emprendimientos que no logran el éxito, también están aquellos que supieron domar las olas y lograron mantenerse cuesta arriba. Cinepapaya, Crehana, Barbarian, Joinnus y Mesa 24/7 son un claro ejemplo de ello.

¿Qué hicieron bien para lograrlo? ¿Lo hicieron solos? Sin duda, el valor que aporta pertenecer a una red de potenciales socios para consolidarse dentro y fuera del país es una de las principales respuestas que asoma.

PASO A PASO

Pensando en un primer paso que allane ese camino, Carlos Letts, director académico de la carrera de Administración y Gerencia del Emprendimiento de la UPC, considera que se debe poner énfasis en la capacidad tecnológica para integrar sus redes sociales, pensando en ese propósito.

También considera que el Estado y sus instituciones se convierten en el primer socio, y uno de los “más importantes”, para lograr el éxito más allá de nuestras fronteras; porque pueden ayudar a promocionar la oferta de estas compañías fuera del país y, de la misma forma, pueden orientarlas sobre los marcos jurídicos que existen, para que aprovechen los acuerdos comerciales firmados con otras economías.

Sin embargo, eso no sería lo único. Desde la óptica del especialista, resultará igual de primordial analizar el nivel de segmentación del producto y del mercado para saber cuáles son los socios estratégicos adecuados para sus propósitos.

En el Perú, el 15% de los emprendimientos que recibieron financiamiento a través del programa Innóvate Perú, del Produce, ha logrado su internacionalización. (Foto: Archivo)
En el Perú, el 15% de los emprendimientos que recibieron financiamiento a través del programa Innóvate Perú, del Produce, ha logrado su internacionalización. (Foto: Archivo)

Para que esa búsqueda sea exitosa, Javier Salinas, director de Emprende UP, hace hincapié en la necesidad de romper ese “corte familiar” que aun cuando puede ser la característica fundamental de algunas empresas peruanas, también se puede convertir en el principal freno que les impide escalar.

“Si los dos hacemos lo mismo y atendemos a los mismos clientes, podríamos ahorrarnos el local si nos juntamos, tendríamos menos personal y compartiríamos ganancias, porque podríamos potenciar el negocio juntando el talento de ambos. Pero, en el Perú hay un corte familiar de propiedad que impide que eso ocurra. En otros mercados más avanzados, esas cosas son normales, pero en el Perú no es un tema común”, afirma.

Frente a ello y tomando en cuenta que para Salinas existen tres tipos de socios (inversionista, comercial y mentor) que pueden favorecer el crecimiento de un emprendimiento, el especialista sugiere que los emprendedores opten por un socio inversionista. Según refiere, el aporte de capital se convierte en un elemento importante para el despegue del pequeño empresario. “Felizmente, eso ya ocurre de manera muy activa en el Perú”, anota.

¿Cuándo buscar a ese socio inversionista? Tanto Salinas como Letts coinciden en que es mejor hacerlo cuando el negocio haya crecido y esté en proceso de expansión, y no al principio.