Durante estos días de aislamiento social para evitar contagiarse del coronavirus, el Internet se ha vuelto altamente importante, no solo como un medio para estar informados, poder trabajar o estudiar, sino como la fuente de entretenimiento por excelencia.
Dada su importancia para sobrellevar el día a día, las fallas han sido sentidas por los consumidores con bastante inconformidad. La congestión de la red ante el alza de hasta 21% de tráfico en móviles y de 36% en fijos, ha generado que algunos usuarios padezcan lentitud o interrupciones en la señal.
¿Por qué ocurre esto y como puede evitarse? No hay una única explicación, sino que se suman varios factores, algunos de los cuales son más rápidos de solucionar. A continuación una explicación de cómo funciona una red y qué claves se requieren para su buen funcionamiento.
El oro, para los operadores móviles, es el espectro electromagnético. Para poder enviar y recibir voz, imágenes o mensajes entre los celulares, los operadores necesitan que el Estado los autorice a usar una porción del espectro disponible en el aire.
Mientras más grande es su porción de espectro, más usuarios pueden circular en la red a una mejor velocidad. Carlos Huamán, director de DN Consultores, lo compara siempre con una carretera en donde los carros son los mensajes, fotos o videos. Si la carretera es más ancha, entran más carros y el tráfico no se atora.
El espectro nos pertenece a todos los peruanos, es como la soberanía marítima. El Estado le otorga permiso de usarlo. Se lo da en concesión por 20 años (en promedio y vía concurso público) a las empresas privadas interesadas a cambio de un pago o un compromiso de inversión.
En los últimos años se ha visto un creciente tráfico de datos en el Internet móvil porque los smartphone pueden hacer cada vez más. El consumo de vídeo se triplica en dos años, por ejemplo, y cuando llegue 5G se tendrá un salto exponencial.
Es por eso que el MTC empezó un reordenamiento del espectro que busca separar una porción del mismo para llevarla a concurso. Con ese espectro adicional los operadores podrán soportar el mayor volumen de tráfico que hoy genera 4G y pronto el 5G.
Una vez que tienen espectro, los operadores montan estaciones repetidoras de la señal con antenas celulares. Si hay pocas antenas y no se tiene mucho espectro, la señal no llega a muchos sitios y las velocidades a ofrecer a los clientes serán bajas y la calidad deficiente.
Afin (Asociación para el Fomento de la Infraestructura Nacional) ha recalcado en diversas oportunidades que existe una brecha en infraestructura de más de 31 mil antenas a nivel nacional.
En los últimos tres años las inversiones en infraestructura en el sector telecomunicaciones han bordeado los US$1.200 millones anuales en promedio, pero no ha sido suficiente para cubrir la brecha.
En el 2018, en el Perú había una antena por cada 3.462 personas, mientras que en Chile, por ejemplo, hay una antena para 860 personas, sostiene Afin.
En situaciones de emergencia, como un terremoto, o cuando hay un tráfico inusualmente alto, como durante la cuarentena del coronavirus, se siente la falta de antenas porque todos los usuarios se conectan al mismo tiempo.
Alejandro Jiménez, ex gerente de Osiptel, aclara que las redes están dimensionadas para atender una capacidad de un 80% del tráfico y si este crece un 50% de pronto, colapsan.
Con la llegada de la crisis sanitaria del Covid-19 nos hemos visto de pronto con un problema de saturación de las redes. Este se explica por problemas antiguos - la falta de antenas o en algún caso puntual poseer poco espectro - y por situaciones nuevas: todos los usuarios de la red están accediendo a ella desde su casa al mismo tiempo, cuando la red estaba diseñada para una situación normal, es decir no todos conectados al mismo tiempo.
Caminos de solución hay muchos, coinciden los expertos. Es un problema que se ha dado en todo el mundo y requiere acciones por parte de cada uno de los actores:
La COVID-19 es la enfermedad infecciosa que fue descubierta en Wuhan (China) en diciembre de 2019, a raíz del brote del virus que empezó a acabar con la vida de gran cantidad de personas.
El Comité Internacional de Taxonomía de Virus designó el nombre de este nuevo coronavirus como SARS-CoV-2.
Para reducir la probabilidad de contagio existen varias maneras. Las principales son:
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