CADE Ejecutivos ¿se reencontrarán el empresariado y el Estado?
CADE Ejecutivos ¿se reencontrarán el empresariado y el Estado?
Gonzalo Carranza

Director general de LLYC Lima

Tras una semana de máxima seguridad y una agenda recargada, ayer se terminó el APEC 2016. Pero esto no significa que el sector privado y el Gobierno puedan retomar con calma sus rutinas. En poco más de una semana se inaugurará la 54a , el foro empresarial más importante del país. 


Este año el lema es “Desafío 2021: la oportunidad es ahora” y contará con la presencia de nueve ministros. Cuatro miembros del comité organizador visitaron la redacción de El Comercio para dar un adelanto de lo que se tocará en esta CADE. 

Diálogo
Un primer factor que llama la atención es la presencia de nueve ministros. “Es un gobierno que ha generado muchas expectativas. La CADE es una buena oportunidad de poder escuchar qué cosas traen a la mesa, cuáles son los planes, y sobre todo, [los invitamos] porque este gobierno termina en el 2021, que es un año emblemático para el Perú”, explica Gianfranco Castagnola, presidente ejecutivo de Apoyo Consultoría. 

Por su parte, Pablo de la Flor, gerente de la División de Asuntos Corporativos del BCP, destaca que es una oportunidad para que el Gobierno y el sector empresarial del país interactúen. Esto cobra gran importancia debido a la experiencia con el gobierno anterior, señala Susana de la Puente, directora de Negocios e Inmuebles, y Sandro Fuentes, socio de Rodrigo, Elías & Medrano Abogados. “El año pasado fue muy difícil obtener una exposición de un ministro. Creo que esta es una estupenda etapa. Además, porque estamos en una situación política de lo más curiosa: una minoría evidente en el Congreso y una mayoría abrumadora de la oposición”, detalla Fuentes. 

Pero esta aproximación también puede generar cuestionamientos sobre cuánta cercanía puede tener una relación cercana entre el empresariado y el Gobierno. “El foro es el espacio donde se pueden distribuir las responsabilidades con total claridad y transparencia, que es lo que normalmente ha faltado en este diálogo”, precisa Fuentes. 

Por su parte, Castagnola explica la gravedad que provoca la falta de confianza y diálogo entre estos sectores: “Una de las mayores deficiencias del gobierno anterior fue esa: la inmensa desconfianza de ambos lados, pero sobre todo generada desde el Gobierno. Y esta desconfianza, significó la inmovilización del Estado”. 
 
Prioridades
A poco más de 100 días, el Gobierno ya ha emitido medidas para lograr la simplificación administrativa prometida en campaña. “Es un mensaje a la burocracia: el Gobierno ha dado un mensaje muy claro que no está dispuesto a convivir con este abuso de la organización estatal”, opina Fuentes. “Si no se hace algo serio, rápido y efectivo en este aspecto –que es más micro–, se pone en riesgo la completa institucionalidad del Estado. […] Es la traba la que también lleva a la desconfianza total y caos con respecto al Estado, y eso lleva a la informalidad”, comenta De la Puente. 

Pese a que los ejecutivos consideran que es un primer buen paso, hay otros campos que también requieren acción. De la Flor destaca, por ejemplo, el sistema de administración de justicia. “La lucha contra la corrupción e inseguridad requiere avances paralelos en abordar esta reforma. No es un tema que debamos dejar en manos de abogados y jueces, porque nos afecta a todos”, indica el ejecutivo. Coloca como ejemplo el caso reciente que denunció el Ministerio del Interior ante la liberación de detenidos al norte de Lima. 

Otro tema pendiente es la reforma laboral. Solo el 25% de la población económicamente activa (PEA) está empleada formalmente; y el 75% trabaja sin ningún derecho ni protección, advierte Fuentes. “El Perú debe ser el único país donde en grandes empresas la decisión de contratar a un trabajador adicional es tomada por el gerente general, porque cada contratado formalmente y en planilla pasa a ser casi un costo fijo y no uno variable”, anota Castagnola. El economista señala que la rigidez laboral sumada a la desaceleración económica está dando un resultado crítico: “Hoy el empleo formal que se crea año a año sea casi de cero. Se están creando entre 10.000 y 15.000 empleos formales al año. Eso no alcanza, genera frustración en todas las generaciones que se suman al mercado laboral”, indica. 

De la Flor advierte que se requiere un esfuerzo deliberado y sistemático de diseño político. La experiencia de la ‘ley pulpín’ –que era una medida positiva, pero no contó con un buen trabajo político– no se quiere repetir, agrega Castagnola. 

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