En EEUU convocaron a un Día sin Mujeres para hoy ¿tendrá éxito?
En EEUU convocaron a un Día sin Mujeres para hoy ¿tendrá éxito?
Redacción EC

(Bloomberg) - En primer lugar, tomas el National Mall, de Washington. Luego tomas tu trabajo y tu dinero. Esa es la esperanza, en cualquier caso, de los organizadores del Día sin , que piden a las mujeres que no vayan a trabajar, se nieguen a realizar trabajos no remunerados, y se abstengan de gastar dinero el miércoles para protestar contra la desigualdad.

Para el Día Internacional de la Mujer, una coalición de activistas —entre ellos los organizadores de la Marcha de las Mujeres— está pidiendo a las mujeres de Estados Unidos que hagan algo que se ha vuelto casi prohibido para muchos trabajadores estadounidenses en las últimas décadas: están convocando a una .

A diferencia de una huelga tradicional en la cual los trabajadores presionan a las empresas por mejores salarios o beneficios, una huelga general tiene objetivos más amplios. El Día sin Mujeres, que se inspira en ceses de trabajo en Polonia y Argentina, pide a las mujeres que se abstengan de trabajar en aras de la igualdad de las mujeres, un salario mínimo de US$15, y los derechos al aborto, entre otros asuntos.

Un paro general de trabajo sugiere que, al menos en teoría, los huelguistas podrían paralizar la economía negándose a participar en ella, o al menos hacer suficiente ruido como para llamar la atención. Pero la huelga del 8 de marzo tiene un objetivo más modesto y potencialmente subversivo: "Queremos reintroducir la noción de huelga en el léxico político de este país", dijo Lamis Deek, abogada de derechos humanos y una de las organizadoras del Día sin Mujeres.

Una huelga, con su amenaza implícita, es una forma de protesta más agresiva que una marcha del sábado por la tarde, como las celebradas en todo Estados Unidos el 21 de enero, y los organizadores esperan que el miércoles sea sólo el comienzo. "Mucho de lo que la gente está tratando de hacer es comenzar a reconstruir un músculo", dijo Janice Fine, profesora de estudios laborales de la Universidad de Rutgers. "Están tratando de hacer que la gente piense en cómo podrían participar".

Estados Unidos no ha visto huelgas generales masivas desde la década de 1940. También se han vuelto raras incluso medidas de fuerza más focalizadas, patrocinadas por sindicatos. (En la última década, hubo 143 ceses de labores en Estados Unidos, en comparación con casi 3.500 hace cuatro décadas, según la Oficina de Estadísticas Laborales). Sin embargo, desde la asunción del presidente Donald Trump, la idea de hacer huelga ha cautivado la imaginación de al menos parte de la población activa.

En febrero, trabajadores yemeníes de despensas de alimentos de Nueva York cerraron cerca de 1.000 de tales negocios en protesta. Más tarde en el mes, inmigrantes de todo Estados Unidos se quedaron en casa para expresar su oposición a las políticas de inmigración del Gobierno. "Usted no podía conseguir su medio galón de leche de los almacenes locales, porque esas personas los cerraron", dijo Linda Sarsour, copresidenta nacional de la Marcha de las Mujeres en Washington. "Ha habido un precedente reciente y constante sobre la clase de impacto local que tiene esto".

Y la semana que viene, los trabajadores de la tecnología planean organizar una huelga para instar a sus jefes a enfrentarse a Trump cuando "promulgue políticas que afectan negativamente a nuestra comunidad", según el manifiesto del grupo en GoFundMe.

Dada la alta concentración de mujeres en los trabajos tradicionalmente femeninos —más del 90 por ciento de las enfermeras, maestras de jardín de infantes, asistentes médicos y personal de nómina son mujeres, según BLS— esos sectores podrían registrar un número inusual de trabajadores ausentes el miércoles. "Una huelga pone de relieve el trabajo de las personas que suspenden su actividad", dijo Deek.

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