Sunat
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El  se ha propuesto dinamizar la economía a través de un mayor gasto por lo menos hasta el 2018, y a su vez se ha comprometido a reducir el déficit fiscal de 3% del PBI, en que cerraría este año, a 1% en el 2021.

Para hacerlo es consciente –y así lo ha manifestado en el 2018-2021– de que debe aumentar los ingresos fiscales. Sin embargo, las acciones que dice que tomará para aumentar la recaudación les han generado muchas dudas sobre su efectividad a los expertos y al Consejo Fiscal (CF).

“Con relación a la proyección de los ingresos públicos, el CF opina que las previsiones para los años 2017-2018 están en línea con las perspectivas de crecimiento local e internacional […]. Sin embargo, para los años siguientes, el CF expresa su preocupación respecto a las cifras de ingresos fiscales consignadas”, sostuvo el CF en su reciente opinión sobre las proyecciones fiscales incluidas en el proyecto de MMM 2018-2021.

Según el MMM, los ingresos fiscales consistentes con las proyecciones de crecimiento establecidas demandan una magnitud del 18,7% del PBI en el 2018, y de 20,3% del PBI entre el 2019 y el 2021.

Para alcanzar dicho cometido, el MMM asume la implementación de medidas de política tributaria orientadas a la reducción de la evasión del Impuesto General a las Ventas (IGV) y del Impuesto a la Renta (IR). En dichas medidas, también se incluyen una mejor focalización del Impuesto Selectivo al Consumo (ISC) y una mejora en los mecanismos de fiscalización de la Sunat.

Además, con el mismo propósito de aumentar los ingresos fiscales, el MMM plantea dotar a la Sunat de herramientas administrativas que permitan monitorear las transacciones que se hacen a lo largo de una cadena de valor, que minimice el costo operativo del sector privado.
También incorpora el fortalecimiento de impuestos municipales como el predial, la racionalización de exoneraciones tributarias y la continua mejora de los índices de evasión y fiscalización.

—Énfasis en la efectividad—

El CF, lejos de reconocer la consistencia de dichas medidas tributarias con los objetivos planteados, opina que es de vital importancia la efectividad de estas para cumplir con la senda de ingresos públicos esperada.

Estas acciones con fines recaudadores para los expertos no son nuevas y han sido los principales objetivos de las reformas tributarias planteadas por administraciones como la anterior. No obstante, su complejidad ha sido la principal causa de su falta de éxito.

El ex viceministro de Hacienda Carlos Oliva es muy crítico al respecto, pues dice que “las acciones planteadas por el MEF no son medidas, sino un diagnóstico de lo que se debe hacer; de lo que nadie puede estar en desacuerdo”.

No obstante, agrega Oliva, estas no indican cómo se van a llevar a cabo. El economista dice que no son más que una mera buena intención, porque hay problemas estructurales como la informalidad y la falta de cultura tributaria que hacen que la resolución de la evasión sea más un plan de mediano y largo plazo.

Sostiene que una de las cosas que el Gobierno puede hacer para reducir en algo la evasión es que la Sunat pueda confrontar la información que tiene de los contribuyentes con la base de datos de los Registros Públicos y otras entidades de información. Pero más allá de eso, es muy difícil sin un plan de mayor plazo.

Con respecto a la mejora en la recaudación del ISC, Oliva señala que este tiene muy poca evasión y además es complejo de evadir.
Respecto al Impuesto Predial, el economista precisa que ahí hay varios problemas de índole municipal que corregir, como los valores de los inmuebles y costos políticos que podrían hacer impopulares a los alcaldes, en un contexto de elecciones.

Por su parte, para Juan Carlos Odar, director ejecutivo de Phase Consultores, las medidas del Gobierno para aumentar la recaudación son muy difíciles de cumplir. Primero, porque la evidencia empírica da cuenta que el Impuesto Predial tiene baja efectividad en la recaudación.

Asimismo, dice que el Gobierno podría ganar un punto del PBI reduciendo la mitad de las exoneraciones. No obstante, su complejidad está en el costo político que debe asumir el Ejecutivo.
“Si se elimina la exoneración de impuestos de promoción a la Amazonía, se podría tener otro conflicto social como el de los maestros”, dice Odar.

El problema, según los economistas, no solo es que se subestime el esfuerzo que demanda la baja recaudación, sino que la reforma sea integral.

En ese sentido, César Peñaranda, gerente de Estudios Económicos de la Cámara de Comercio de Lima, señaló que para aumentar los ingresos fiscales de la magnitud propuesta por el MMM se requiere una reforma tributaria integral y no medidas específicas. “Eso exige una acción bien pensada, bien organizada, para poder llevarla adelante sin ahogar a quienes cumplen”, concluye.

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