"El Perú puede consolidar redes de 'inversionistas ángeles'"
"El Perú puede consolidar redes de 'inversionistas ángeles'"
Gonzalo Carranza

Inversionista, investigador e inspirador. El estadounidense John May, presidente emérito de Angel Capital Association, reúne estas tres características y por ello fue invitado a Lima por Angel Ventures Perú, la red de ‘ ángeles’ liderada por Luis Torres.

May se reunió con potenciales ‘ángeles’ peruanos, aceleradoras de , y con , cuyo cargo –ministro de la Producción– le parecía tan curioso como el que estuviera a cargo al mismo tiempo de grandes industrias como la pesquería y de los fondos para promover la innovación en pequeñas empresas de gran potencial.  

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¿En qué etapa de una compañía entran los ‘inversionistas ángeles’?
Mi manera rápida de describirlo es justo después de “los amigos, la familia y los tontos”, y justo antes del capital de riesgo. Tu amigo o tu hermano puede ser un financista importante de tu empresa, pero no es lo que llamamos un ‘inversionista ángel’. Y el financiamiento para pymes, el factoring y el capital de riesgo, siendo importantes, tampoco son ‘ángeles’. Además, el de los ‘ángeles’ es ‘dinero inteligente’: somos personas dispuestas a acompañar al innovador, a darle soporte y a compartir nuestro tiempo con él para que pueda crear valor. 

¿Cuál es la historia del término? 
Nació en la década de los veinte en Nueva York con los ‘playwrigth angels’ (ángeles del dramaturgo). Escribías una obra y no tenías el dinero para la producción: el teatro, los actores, el vestuario. Entonces un ‘ángel’ contribuía a dar vida a la obra y, si era exitosa, compartía las ganancias. Pero si el espectáculo fallaba, el ‘ángel’ perdía su dinero y el dramaturgo ganaba experiencia a su costa. 

¿Cuáles son los argumentos más fuertes para convencer a alguien de realizar una primera ‘inversión ángel’?
Hay tres. Explicarles la estructura de la ‘inversión ángel’ para que se mitigue el riesgo que perciben en la industria, enseñarles el potencial de retorno que hay en estas empresas y mostrarles la parte no financiera comprometida en esta inversión, ser mentor de un joven emprendedor. Es fundamental mostrar ese lado de compromiso social, porque los retornos no son inmediatos. 

La intención es demostrar que no todo se trata de dinero...
Así es. Lo que tiene que pasar en el Perú no es diferente de lo que ya pasa en Marruecos o Nueva Zelanda. En todos los países donde no existe un ecosistema de innovación aún maduro, la ‘inversión ángel’ tarda en llegar. Pero mi experiencia dice que sí se pueden consolidar redes locales. Todos pasan por lo mismo, porque se trata de inversionistas tradicionales que deben poco a poco mover su capital a activos que desconocen. Tienes que crear una cultura donde los ‘ángeles’ puedan desarrollarse. Si, además, el gobierno es uno de los actores en la ecuación, entonces no tendría por qué no funcionar. 

¿Qué características hacen a un país más receptivo a las ‘inversiones ángeles’?
Un país que no tiene muchos emprendedores no es atractivo, y tampoco lo es si no tiene una industria de capital de riesgo o de banca que venga después de nosotros a invertir en las siguientes etapas de una empresa. Nosotros no queremos pagar por investigación y desarrollo, por patentes o por oficinas. Queremos que la mayor cantidad de nuestro dinero vaya a la idea, al producto. 

Al ser el ecosistema peruano relativamente nuevo, ¿cuáles son los pasos para cortar camino?
La difusión es clave. En especial en la que participan los medios de comunicación, que pueden decir a la gente y al gobierno qué es lo que está pasando y cuáles son los beneficios. Los medios influencian la cultura y, si se está hablando constantemente sobre start-ups, la influencia es mayor. 

Los ‘inversionistas ángeles’ en Estados Unidos participan en otros países. ¿Podrían llegar a esta región?
El 90% de las ‘inversiones ángeles’ de las redes son generalmente locales y es así porque el concepto mismo se basa en dar soporte y mentoría directamente al emprendedor. Dar eso a las empresas que están muy lejos es difícil. Pero si hay una red local fuerte y un buen acuerdo con una red de Estados Unidos, se puede coinvertir. 

¿Quienes se suman a una red de ‘inversionistas ángeles’ confían más en un tipo de negocio, por ejemplo de tecnología? 
No se trata de que haya o no tecnología, sino del potencial de escalar rápidamente y obtener retornos atractivos. Si uno invierte en un restaurante tradicional, se tendría que poner demasiado dinero constantemente, o si una empresa quiere vender el doble tendría que contratar al doble de personas para eso, son modelos que requieren mucho capital para estar en azul. Prefiero los negocios que requieren poco dinero, pero tienen mayor potencial de escalar y altos márgenes. Cuando uno ve estos negocios, no se puede resistir. Estos negocios tienen un componente de innovación que puede ser tecnológico, pero sobre todo está en su modelo de negocio. 

¿Cómo podemos multiplicar los pocos casos que tenemos en el Perú de innovadores exitosos?
Pueden tener concursos de planes de negocio para financiar las mejoras ideas y aceleradoras en vez de incubadoras para que el innovador lleve su idea a convertirse en un producto. También apoyo institucional para contar con espacios de trabajo a bajo costo y préstamos del gobierno. La economía del conocimiento necesita muy poco dinero en comparación con la economía de los commodities. Y el mundo tecnológico es amplio. Un país como el Perú puede pensar en tecnología para la agricultura. He visto empresas que diseñan robots para cosechar la fruta en vez de humanos. Esa es tecnología aplicada en una actividad tradicional. Yo no buscaría invertir en un restaurante, sino en la parte que suma innovación. Por ejemplo, en un sistema que agilice la operación de los restaurantes, que asegure una atención, un cobro y una entrega rápida del pedido en un ‘fast food’. Es mejor ser dueño de ese sistema porque luego se puede vender a otras empresas.

¿Por qué el gobierno debería invertir dinero de los contribuyentes en estas actividades con alto riesgo?
La forma en que he visto que se hace en Inglaterra, Escocia, Nueva Zelanda o Australia es que el dinero es puesto en un fondo aparte para ser coinvertido con expertos en evaluar estos negocios, como los ‘inversionistas ángeles’ o los capitales de riesgo. Nosotros hacemos la tarea, la investigación y la negociación, y además ponemos nuestro propio dinero. Además, nunca es mucho dinero.

Hablamos de fondos de 10 millones o de 20 millones de dólares en economías que pueden ser de un billón de dólares. Siempre que alguien más haga la diligencia debida, tome las decisiones y asuma riesgos, lo único que pedimos a los gobiernos es que coinviertan y que, cuando las compañías tengan éxito, el dinero recircule hacia el próximo emprendedor. No pensamos en el gobierno como el socio que gira los cheques. 

Durante su visita a Lima ha tenido la oportunidad de reunirse con start-ups y aceleradoras peruanas.
La conclusión que saco es que hay muchos actores en el ecosistema peruano que están haciendo cosas interesantes, pero todavía falta que se pongan a la par de otros países como Chile, tanto con iniciativas privadas como de gobierno. 

¿Qué se necesita para que proyectos que ya existen en el Perú resulten atractivos para ‘inversionistas ángeles’? 
Tendría que hacer un análisis más fino de si las empresas están listas para la inversión, pero lo que percibí fue que es gente que sabe presentar muy bien su modelo de negocio, que se muestran flexibles para cambiarlo en la medida que sea necesario, y que además son apasionados, creen en su idea. Me llevo una buena impresión de las aceleradoras Ventures y de . Sus gestores y su organización están en un alto nivel y no tienen nada que envidiar a alguna aceleradora de Estados Unidos. Todo el ecosistema aquí parece estar creciendo.