Pelo Madueño: "La radio ha perdido contacto con la gente"
Pelo Madueño: "La radio ha perdido contacto con la gente"
Dante Trujillo

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dtrujillo@comercio.com.pe

Pelo, ¿qué representa el hashtag #NadieNosEscucha?
Representa una realidad: hoy se produce la mayor cantidad de música en toda la historia peruana, la calidad de las producciones está en su nivel más alto. Y, sin embargo, es el momento de menor difusión en los canales de exposición, sobre todo la radio y la TV (salvo contadas excepciones). Es una realidad que está llegando al límite, y por eso el reclamo general, desde los artistas hasta el propio público.

Y por ello nace, entiendo, Radio BBVA, que ahora se ha asociado a Oxígeno. Cuéntame de eso.
El grupo RPP buscó al BBVA después de un año y medio de trabajo en este proyecto, atraídos por nuestra propuesta de descubrir artistas nuevos y difundirlos en los canales con los que cuenta el banco: el circuito cerrado en las más de 300 agencias a nivel nacional y en la aplicación en banca móvil. Como medio de comunicación no es difícil intuir que algo grande está por suceder con la música, por lo que me parece buenísimo que se involucren con el proyecto y darnos la posibilidad de usar la franja que tenemos hoy en la FM. Allí diariamente conduzco el programa, mostrando los temas y artistas nuevos de Radio BBVA, mezclados con clásicos nacionales que propone Oxígeno como parte de su estrategia para que el espacio llegue a la mayor cantidad de gente posible.

Estupendo. ¿Qué tal el trabajo con Pedro Suárez Vértiz? ¿Cómo es la dinámica?
El banco nos buscó para que seamos los curadores de la radio y así comenzamos, escuchando material y dialogando constantemente. Y dadas nuestras experiencias por separado, nos complementamos muy bien. Hoy tenemos todo un equipo funcionando al 100%, ya que recibimos música de todo el Perú.

¿Por qué ni a la radio ni a la TV les interesa realmente la difusión de la música nacional, como sí pasa en Argentina, España o México?
Ha habido difusión nacional solo por momentos y ‘rachitas’ en los últimos treinta años. Pero la nula difusión actual es producto de una costumbre que se ha enraizado con el tiempo y que a mi juicio es producto de circunstancias particulares y también culturales.
    Lo primero es que la radio en general hace tiempo perdió el contacto con lo que pasa en la calle, con la música actual, no hay emoción, excitación, ni conexión alguna con lo nuevo. Y debes tener feeling y también respeto por el trabajo de los músicos locales para luchar por su difusión. Lo segundo es que se encuentra anclada en un triste hoyo nostálgico que cierra filas a las novedades. Y en la TV lo mismo, con los realities y la prensa de farándula, que no dejan espacios musicales salvo para la cumbia y cosas muy populares. Y tanto la radio como la TV aunque no quieran educan, con lo cual han formado un público a la medida de sus políticas de contenidos: el más difícil posible, el más cerrado a las novedades, el más nostálgico y consumidor de lo decadente. La lucha no será fácil, pero a ellos hay que llegar para lograr una verdadera revolución que implique consumo masivo de nuestra música y se active una industria.

Cambiando de tema, publicaste "Nivel nacional" en el 2012, y en junio pasado fue el gran concierto “Veinte años al borde”. Has dicho que con ello cerrabas una etapa. ¿Qué se abre ahora? ¿No harás más discos?
Este año publicaré “Veinte años al borde” en formato DVD y CD y sí, con eso cierro una etapa con respecto al formato pop-rock, que es lo que vengo haciendo como compositor desde mis inicios en La Liga del Sueño, para meterme de lleno en proyectos distintos y que me llaman muchísimo, como músico y productor, a explorar en otros terrenos. De hecho no guardan conexión alguna con mi trayectoria, algunos son grupales y los resultados serán firmados como tales.

Treinta años después de la eclosión del subte, con la cantidad de agua que ha pasado bajo el puente y dada la coyuntura, ¿encuentras todavía vivo parte de ese espíritu?
Encuentro ese espíritu importantísimo. El subte no es más que una manifestación de la crítica social que como ciudadanos es básico tener para aspirar a vivir en un mundo mejor. En los ochenta nos fuimos contra la corrupción institucional; el pase a Fujimori hizo algo peor aun: institucionalizó la corrupción, con lo cual esa crítica hoy debe ser más fuerte y amplia que un simple movimiento cultural. Gracias a las redes, la nueva generación civil se está comiendo el pleito. Nunca demos rápido una batalla por ganada, es un proceso de cambio largo.