• Un torero samurái en la Plaza de Acho - 2
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El 2 de abril de 1961, un hecho poco habitual aconteció en las arenas de la Plaza de Acho, cuando el torero de ascendencia japonesa Ricardo Higa, llamado Mitsuya, hizo su debut ante la curiosidad de los aficionados a la tauromaquia. Durante aquella jornada, además, desfilaron por el ruedo un grupo de bellezas de la colonia japonesa, enmarcando la singular presentación del novillero asiático, en un hermoso espectáculo de tono oriental.  

“El torero ejecutó con su primer toro tres lances y varios naturales con temple y lentitud, por lo que fue ovacionado”, cuenta el Decano. Su presentación en el coso del Rímac estuvo acompañada de Adolfo Rojas “El Nene” y José Scotto. “El sexto toro lo lidió con habilidad, no le perdió la cara y tuvo la suerte de despacharlo al primer intento”, explica la nota aparecida en la página taurina del diario. Su faena se cerró con un aplauso general.

“Tuvo tranquilidad, parsimonia y temple. Lo más destacado de su labor fueron seis naturales en dos tandas que se ovacionaron con fuerza”, indica El Comercio. El diestro Mitsuya tensó el ambiente con dos apretadas manoletinas, aunque con la espada tuvo problemas. “Necesitó de varios pinchazos y una media delantera para finiquitar a su rival, después de haber escuchado un aviso”, explica el Decano. 

Con el sexto, que fue el novillo que desentonó un tanto del lote, lo lanceó entre aplausos. Con la muleta estuvo acertado. Fue una faena tranquila de acuerdo con las condiciones del novillo. Mató de media estocada y tuvo una ovación final.

De padres japoneses, Higa nació en Supe y por propios méritos paseó sus bondades por los ruedos españoles, donde debutó el 12 de julio de 1964, obteniendo el reconocimiento general. En su edición del 26 de setiembre de 1967, el diario español ABC señala que “Ricardo Higa dio vuelta al ruedo en su primer toro y en el segundo obtuvo una oreja”. 

En los Archivos de El Comercio han quedado los registros gráficos de esa tarde taurina, en donde la fiesta brava alternó con un desfile de geishas que dieron el tono exótico y colorido a la presentación.