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En las cárceles del Perú el delito más recurrente es el robo agravado. Hasta abril del año pasado, 24.570 personas estaban encarceladas por cometer este delito. Es decir, representan al 25% de la población penitenciaria del país. Las penas por cometer este delito, en donde se ejerce la violencia, oscilan entre los 12 y 20 años de prisión. Una reciente investigación realizada por el Observatorio Nacional de Política Criminal del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos (Minjusdh) en tres penales de Lima y Callao revela las características de quienes cometen delitos patrimoniales, en qué zonas de la ciudad y qué motivaciones tenían para hacerlo.
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“En este caso hicimos entrevistas directamente a las personas privadas de la libertad. Formalmente siempre tenemos registros de denuncias del Ministerio Público, la policía y encuestas de victimización, y sobre esa base se han hecho los estudios sobre cómo abordar la relación de delitos patrimoniales con la seguridad ciudadana. El cambio de perspectiva que hacemos es el de irnos a la fuente y ya no a la víctima, es decir, al actor que comete el delito”, explica Mariella Valcárcel, directora general de Asuntos Criminológicos a El Comercio.
La muestra del estudio abarca 363 reclusos y reclusas de los penales Lurigancho (52%), Sarita Colonia (21%) y el penal de Mujeres de Chorrillos (26%). La mayoría cometió el delito de robo agravado, mientras que los delitos que le siguen en magnitud son hurto agravado, robo simple, extorsión y estafa.
El perfil
Una de las primeras conclusiones importantes a la que llega la investigación es que las causas estructurales que se suelen relacionar con quienes cometen estos delitos, como la pobreza en el barrio, el consumo de drogas o la presencia de pandillas, no influyen de manera significativa en ellos.
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Lo que sí se rescata como una variable importante es la delincuencia que existe en el barrio, así como la relación que tenían los presos con personas que tenían antecedentes de delinquir. El 62% dijo que sí tenía amigos que habían delinquido antes. Además, la mayoría de los que cometieron robo agravado y robo simple dijo tener amigos que utilizaban armas de fuego. Adicionalmente, la mayoría dijo que tenía familiares con conductas antisociales o infractoras de algún tipo.
Para Valcárcel este hallazgo es muy importante ya que se evidencia el poder de influencia que tiene el entorno en la persona que comete el delito, más que su situación económica.
“Siempre se ha relacionado la delincuencia con la pobreza o la pobreza extrema. Esto rompe esta primera afirmación. No existe una relación en que estas personas hayan crecido con una necesidad extrema y que es por eso que realizarán este tipo de comportamientos. En cambio, lo que sí se ha determinado, en la muestra, es que la mayoría dice que su espacio de relación es con personas que han tenido conductas delictivas. La relación y el reconocimiento entre pares parece que es una de las causas que más motiva para que estas personas cometan este tipo de delitos”, precisó.
Un factor importante también es la educación. Según la investigación, la mayoría de entrevistados no tiene estudios básicos completos. Por ejemplo, el 55% de los recluidos y recluidas por el delito de robo agravado. De esto se desprende que debido a la falta de educación y profesionalización, muchos terminaron con trabajos de baja remuneración lo que los podría haber motivado a optar por carreras delictivas.
El estudio también ha revelado que la especialización de los delitos se da según la variación de edades. Los más jóvenes suelen cometer hurtos y robos y las personas mayores tienen más probabilidades de cometer delitos de estafa y extorsión. Las zonas
Un dato importante que se ha podido obtener de las entrevistas a los reclusos y reclusas que cometieron robo agravado y robo simple es que la mayoría cometió los delitos en la misma área de su residencia. Entre los distritos donde se cometen mayor cantidad de delitos dentro de la misma área de residencia se encuentran: San Juan de Lurigancho, Callao, Comas y La Victoria.
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En el caso de quienes cometen robo agravado, además, se concluye que toman en cuenta las siguientes características para delinquir: 1) zonas poco transitadas y/o poco vigiladas, 2) zona de clase alta, 3) conocía el lugar y 4) poca o nula presencia de agentes de seguridad.
Además, se identificó que los mercados donde se venden los objetos que se roban o hurtan siguen siendo Las Malvinas, La Cachina, Mercado de Ceres, la Avenida Grau y el Cercado de Lima. ¿Las razones? El mejor precio, la confianza y las amistades.
Las mujeres
La investigación del Minjusdh ofrece resultados con perspectivas de género. Del total de 96 mujeres entrevistadas para el estudio, la mayoría tenía entre 24 y 29 años de edad.
Según los datos de la encuesta, las mujeres son más propensas a cometer delitos de hurto agravado. Además, tienen más probabilidades de participar en delitos de extorsión.
“Hay mayor presencia de hombres por robo o robo agravado. Eso no supone que las mujeres no participen en esos delitos solo que no lo hacen en relación directa con la víctima o como autoras. No están en el acto porque suponen ciertas características del autos por la violencia con la que se ejerce ese tipo de comportamientos. En algunos casos, pueden ser la campana, o quien genera una situación de distracción o demás. En cambio, hay mayor posicionamiento en hurto agravado y extorsión”, precisó la vocera del Minjusdh.
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Las motivaciones para cometer los delitos también son distintas a la de los hombres. Las mujeres cometen el delito mayoritariamente por necesidad económica, influencia de amistades o motivación de la pareja. Mientras que los hombres están más vinculados al dinero fácil.
“La presencia de género es transversal. Hemos hallado en la mayoría de casos, que las mujeres principalmente han referido que la razón por la cual han entrado a este tipo de comportamiento son necesidades económicas, mantener a la familia y ser proveedoras. Un segundo elemento es la relación con la pareja, muchas veces la influencia de la pareja ha sido una motivación para que realicen estos comportamientos. En otros niveles, está el consumo de drogas y alcohol y en menor medida la propia influencia de amistades”, explicó Valcárcel.
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