Arte subterráneo: Leo Escoria, del rock al lienzo
Arte subterráneo: Leo Escoria, del rock al lienzo
Aldo Vela Carrillo

Los encuentros con Leo Escoria siempre suponen un riesgo. Un día puede amanecer de malas, y al día siguiente despertar peor. Y si en algún instante puede acceder de buen talante a confiarle a la prensa las metas más cercanas de su carrera artística, al día siguiente puede desautorizarlas de un solo tajo.

Y sin embargo, se trata de unas de las personalidades más sinceras y sensibles de la escena musical y plástica que habita en esta reducida aldea cultural de dos distritos. Quizás a causa de su larga estancia europea, Leo es una persona en extremo puntual, un milagro en nuestro reino de informalidades, y lo que echa por tierra su errática leyenda punk de los 80.

A inicios de 1986, harto de sus excesos, Daniel F lanzó un ultimátum: la próxima vez que Leo Escoria llegue borracho a un concierto, él dejaba la banda. “Y llegué borracho al siguiente concierto. Esa fue la verdadera razón por la que Daniel se fue”. Quizás por eso llame la atención la seriedad con la que ahora asume su trabajo. Ha optado, por ejemplo, en trabajar en solitario sus proyectos musicales, pues no ha encontrado socios lo suficientemente responsables.

EL PUNK NUESTRO
Leopoldo La Rosa Manyari nació hace 50 años. Es hijo del maestro Leopoldo La Rosa, el desaparecido y prestigioso director de la Orquesta Sinfónica Nacional. Se crió en un medio acomodado que le produjo su primera fractura emocional. Tras la caída del velascato en 1975, cayeron también todas las subvenciones estatales al arte y la cultura, lo que repercutió en la vida cotidiana del joven Leo, quien de la noche a la mañana pasó de todas las necesidades cubiertas a la precariedad más salvaje.


“Naufragio”: obra aún en pleno proceso en el taller de Jauja. Expresa la emoción actual del artista. (Foto: Cortesía Leo Escoria)

El refugio fue la música que lo condujo hasta la casa de los hermanos Daniel y Guillermo Valdivia en la Unidad Vecinal N° 3 en el vértice de las avenidas Colonial y Universitaria. Con ellos formaría la banda fundacional del rock subterráneo, cuyas flamígeras incursiones fueron el punto de partida de lo que ahora se conoce como la escena del rock independiente del país.

Pero en la Lima de 1986 el “no futuro”, más que un eslogan punk, era la realidad. Leo cogió sus chivas y partió primero a Londres y luego a Roma, donde se instaló por más de 25 años. Y es allí de donde procede su formación como artista plástico: “Nunca he estudiado, he nacido con el don de saber pintar, dibujar, construir, esculpir, cantar, danzar, y tocar varios instrumentos como el piano, el bajo y la batería. A veces siento que todo esto es para mí una grande y absurda responsabilidad”.


"1984", lapices de colores y tinta china sobre cartulina A4, Lima, 1984. (Foto: Cortesía Leo Escoria)


"Diablo", pintura acrílica y barniz sintético sobre MDF. (Foto: Cortesía Leo Escoria)

En Italia, aunque se inició con murales, terminó por encargarse de estudios de televisión, escenografías para teatros, donde ha puesto sello y rúbrica a su antojo: “He sido pintor, decorador, escenógrafo e ilustrador por más de 25 años. Recién ahora que he regresado al Perú, estoy trabajando mi estilo”.

Leo asume que tuvo una educación autodidacta: “Podría haber sido encaminado por un tutor, un maestro, que me guiase en la manera de explotar mis virtudes. Pero soy complicado, solitario y rebelde”. Y sobre eso hay un cuadro que a decir de Leo expresa sus sentimientos en el estado emocional en el que ahora se encuentra. Se llama “El náufrago” y lo defiende así: “Me gusta mucho la pintura renacentista y barroca europea, y este cuadro podría ser una clara manifestación que iría en contra de cualquier corriente contemporánea. Pinto en varios estilos, desde el naif y el abstracto, hasta el realista y el hiperrealista, hago murales, ‘trompe l’oeil’, decoraciones en muebles y paredes y lienzos. No tengo métodos en especial, todo es absolutamente intuitivo”.


"Auquénido", pintura acrílica y barniz sintético sobre MDF. (Foto: Cortesía Leo Escoria)

Asentado en un taller levantado en la casa materna de Jauja, Leo compone en la actualidad lo que habrá de ser en setiembre su primera individual. Lo que no obsta para eventuales internamientos por el Centro de Lima, donde los habitués de Quilca lo reciben como héroe nacional. Aunque: “Me llega tu rock nacional, amo el blues desgarrador, escucho bastante música gótica y de vez en cuando todo el rock incivil del mundo. Pero cuando trabajo, prefiero el silencio, o la música clásica o barroca”.

Exigente bebedor de vinos, se sabe los años, bodegas y cepas de un modo en el que algún fan suyo sería incapaz de imaginar. Sofisticado casi sin darse cuenta, Leo expresa una nueva etapa en su vida: “Estoy escribiendo mi primer libro, preparando un musical, rico en escenografías, teatro, danza clásica y moderna. Necesito moverme siempre y viajar, cambiar de vida y de ambiente”.


"Tierra", pintura acrílica y barniz sintético sobre MDF. (Foto: Cortesía Leo Escoria)


"Enredadera", pintura acrílica y barniz sintético sobre MDF. (Foto: Cortesía Leo Escoria)

Cuenta que se ha fijado dos destinos próximos: visitar en Brasil a la persona que lo reconectó con el lado más beligerante del arte. Una bella adolescente, hija de una ex pareja suya, con la que retomó su afición por la música gótica. Y el otro horizonte se cierne sobre Italia, la tierra que ha comenzado a extrañar en exceso: “La felicidad no forma parte del ser humano, es solo una reacción química en el cerebro como todas las demás emociones. Pienso solo que si uno es feliz en algún momento de su vida es porque algo terrible le va a suceder”.

LA FICHA
Leo Escoria integró Leusemia entre 1983 y 1986. Es el compositor de los temas “Rata sucia”, “Decapitados”, "Crisis en la gran ciudad" y "Extinción". Volvió a tocar con el grupo en 2 oportunidades: el 2000 en La Noche de Barranco y el 2008 por los 25 años del grupo.

Durante su estancia en Europa ha participado en proyectos góticos y mantiene canales en MySpace, Reverbenation y SoundCloud donde registra ejercicios góticos. Aunque su principal actividad ha sido la pintura, Leo ha desarrollado proyectos personales y grupales, pero siempre dentro de un circuito no comercial. En la actualidad trabaja en su propio espectáculo coreográfico y musical.