
Diez años después de desaparecer de las pantallas, Josep Lobató ha vuelto a aparecer en televisión, emocionando a toda España. El ex presentador de programas como “Ponte a prueba” o “La batalla de los coros” visitó el plató de “Y ahora Sonsoles” en Antena 3 para compartir —sin palabras, pero con mucha emoción— su historia de lucha y superación.
Lobató, de 48 años, fue diagnosticado con una enfermedad desmielinizante que daña los nervios del sistema central. Esta afección le hizo perder poco a poco el habla y, eventualmente, la movilidad del lado derecho de su cuerpo. Aunque logró recuperar la movilidad, no ha podido volver a hablar con normalidad. Actualmente solo puede pronunciar palabras sueltas como “sí”, “no” o los nombres de sus padres: Josep y Ana.
La enfermedad que cambió la vida de Josep Lobató para siempre
Josep Lobató sufrió un daño cerebral adquirido, no hereditario ni degenerativo. Su amigo David, quien lo acompañó en el programa para explicar su caso, detalló que un ictus derivado de la enfermedad fue lo que desencadenó la afasia, el trastorno que le impide hablar y leer. Desde entonces, Josep se comunica con imágenes, emoticonos y sonidos pregrabados en su teléfono móvil. Incluso mostró cómo pide café mediante fotos en su galería.
Pero si algo ha demostrado Josep es que el carácter lo es todo. Su rutina incluye jornadas completas de terapia en la asociación catalana TRACE tres días a la semana (ocho horas por sesión), además de actividad física y trabajo constante. Como él mismo expresó a través de gestos, su mejoría no es radical, sino gradual: “Del 0 al 1, del 1 al 2… con mucha constancia y actitud positiva”. Eso sí, siempre se mostró con una buena actitud, lo que considera que es importante -además de la constancia- para seguir adelante.

¿Cómo conmovió la presentación de Josep Lobató?
Durante la entrevista, Sonsoles Ónega no pudo contener las lágrimas: “Nos ha dicho mucho más que lo que ha dicho una persona que puede hablar todo de seguido”. Rosa López, en tanto, destacó: “nos estás dando una lección, eres un ejemplo, y sé que harás lo imposible para seguir haciendo feliz a la gente”. Josep estaba atento a las palabras y no podía ocultar la alegría y emoción: su rostro transmite mucho.
“Ha sido un reto que esté aquí”, confesó al terminar el programa, donde también participaron amigos y rostros conocidos como Blas Cantó, Ruth Lorenzo y Natalia de OT, quienes enviaron mensajes de ánimo. Todos coincidieron en algo: Josep sigue siendo un comunicador nato, con o sin voz.
A pesar de todo, el catalán no se rinde. “Echo de menos la televisión, pero no pasa nada. La vida son etapas”, expresó anteriormente en redes. Su historia es hoy un poderoso recordatorio de que la comunicación va más allá de las palabras, y de que incluso en el silencio, hay mensajes capaces de tocar el alma.











