
Si llegaste hasta el final de “Rescate imposible” (título en español de “Land of Bad”) y te quedaste con el corazón en la mano, créeme, no eres el único. La cinta, protagonizada por Liam Hemsworth y Russell Crowe, disponible en Netflix, tiene uno de esos desenlaces que te deja procesando cada decisión, cada bomba lanzada y cada muerte, como si tú también hubieras estado en esa jungla filipina.
La historia nos mete de lleno en una operación militar fallida que, al principio, parece solo otro rescate cualquiera, pero no. Aquí el drama viene cargado de tensión, decisiones morales, camaradería y un par de reveses que, sinceramente, no vi venir. Y sí, el final se siente como una bomba (literal y figuradamente), así que vamos a desmenuzarlo juntos.

¿QUÉ PASÓ CON KINNEY?
El personaje de Liam Hemsworth, el sargento JJ Kinney, comienza la película como un operador JTAC novato, desplegado tras las líneas enemigas para recuperar a un agente del JSOC (Joint Special Operations Command). Lo que parecía una misión simple se convierte rápidamente en un infierno cuando su equipo es emboscado y dado por muerto.
Aislado, Kinney solo puede contar con “Reaper” (Russell Crowe), quien desde Las Vegas pilota un dron militar para brindarle apoyo. Su vínculo es una de las cosas más sólidas de la cinta: no solo lo guía, sino que también se convierte en su única esperanza.
EL RESCATE, LA CÁRCEL Y LAS BOMBAS
Luego de ser capturado y torturado, Kinney es liberado por un sobreviviente de su escuadrón, el sargento John “Sugar” Sweet (Milo Ventimiglia). Juntos planean una misión suicida para rescatar a Bishop, otro miembro de su equipo atrapado en una cueva enemiga. ¿El plan? Lluvia de bombas programadas cada 15 minutos, cada una más potente que la anterior. Un movimiento desesperado, con una única ventana de escape.
El giro viene cuando Reaper pierde comunicación con Kinney justo después de que se da la orden del bombardeo. Lo que sigue es un thriller de supervivencia: atrapados bajo tierra, sin forma de cancelar el ataque final, y con enemigos por todos lados.
CUANDO EL RELEVO PONE TODO EN RIESGO
Uno de los momentos más frustrantes de la película ocurre cuando Reaper es obligado a abandonar su turno, dejándole las coordenadas de ataque a su reemplazo. Por supuesto, cuando Kinney logra escapar y necesita detener la última bomba, quien atiende el teléfono no es él, sino alguien más interesado en ver básquetbol que en salvar vidas. Si eso no te sacó una mueca de rabia, no sé qué lo hará.
Eventualmente, Reaper regresa justo a tiempo para cancelar el ataque en persona, salvando a Kinney y a Bishop por segundos. Ese momento es, sin duda, uno de los más tensos y satisfactorios del final.

¿QUIÉN FUE EL VERDADERO VILLANO?
Aunque el líder enemigo Saeed Hashimi (Robert Rabiah) es claramente el antagonista principal (su brutalidad lo convierte en uno de los villanos más despiadados del género), hay otro enemigo más silencioso: el coronel Duz Packet (Daniel MacPherson). Su negligencia desde la base casi cuesta vidas. La película deja claro que, en operaciones militares, la arrogancia y la falta de disciplina pueden ser tan peligrosas como el enemigo.
¿Y EL AGENTE DEL JSOC?
Una de las críticas más frecuentes al final de Rescate imposible es cómo la película de repente recuerda que toda esta pesadilla comenzó por rescatar a un agente del JSOC. El personaje, que había sido olvidado por más de una hora de metraje, es salvado al final casi como una ocurrencia tardía. Eso sí, su rescate completa técnicamente la misión, aunque para entonces, ya nadie estaba pensando en él.
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