Ice Cube bajo el personaje de Will Radford en la película "War of the Worlds" (Foto: Amazon Prime Video)
Ice Cube bajo el personaje de Will Radford en la película "War of the Worlds" (Foto: Amazon Prime Video)

Pocas veces uno termina una película tan confundido y a la vez tan entretenido como sucede con (2025), esa reinterpretación moderna que llegó a Amazon Prime Video y que, sinceramente, parece patrocinada por Jeff Bezos. Lo que empieza como una invasión alienígena con toques de ciencia ficción y crítica social, termina convertido en un comercial de Amazon Prime Air, con drones repartiendo USBs para salvar al mundo.

Los extraterrestres vendrían a comerse nuestros datos, literalmente. Y aunque la trama tiene sus momentos de tensión, el final es tan absurdo y asombroso que tuve que pausarla varias veces para preguntarme: ¿qué está pasando? E incluso para reírme un poco. Por eso, si también terminaste con cara de “¿qué acabo de ver?”, acá te explico lo que realmente pasó.

La acción de la película "War of the Worlds" se lleva a cabo enteramente en la pantalla de un ordenador (Foto: Amazon Prime Video)
La acción de la película "War of the Worlds" se lleva a cabo enteramente en la pantalla de un ordenador (Foto: Amazon Prime Video)

EL FINAL DE “WAR OF THE WORLDS”

Extraterrestres que se alimentan de datos

A diferencia de los marcianos originales de Wells, los alienígenas en esta versión son híbridos orgánico-cibernéticos, algo que el personaje de Eva Longoria, una científica de la NASA, repite varias veces para que no se nos olvide. Estos seres no buscan esclavizar a la humanidad ni transforma el planeta: quieren nuestros datos.

Esto conecta directamente con una subtrama conspirativa donde el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), liderado por Briggs (Clark Gregg), ha creado un sistema de vigilancia masivo llamado Goliat, que almacena toda la información de los ciudadanos. Así que los aliens deciden atacar los centros de datos de Estados Unidos para alimentarse.

El hacker “terrorista” es el hijo de Ice Cube

Aquí es donde la cosa se pone más telenovelesca. El protagonista, Will Radford (Ice Cube), es un exagente que al inicio de la historia niega rotundamente la existencia de Goliat y cree que todo es una teoría conspirativa. Pero más tarde descubre que el famoso “Disruptor”, el hacker que intenta revelar la verdad, es su hijo, Dave.

Resulta que Dave trató de decirle desde el principio, pero Will lo ignoró por considerarlo un flojo adicto a los videojuegos. Básicamente, esta invasión alienígena se pudo haber evitado si el papá hubiera tenido un poquito de inteligencia emocional en alguien que ama.

El plan de Goliat y la jugada del DHS

Briggs, como buen antagonista confuso, sabía de los extraterrestres y aun así activó Goliat, sabiendo que eso los atraerá. Su justificación: que el sistema está “aislado” y los aliens no podrán acceder a él. Pero si todos los ciudadanos van a morir, ¿a quién demonios piensa espiar? Nada en este plan tiene sentido, y ese es justo el problema.

El verdadero objetivo es cargar un código en los servidores de Goliat para que los aliens se autodestruyan. Pero claro, todo el sistema está enterrado a 12 metros bajo tierra y el gobierno planea bombardear el edificio… así que el tiempo corre.

Amazon salva al mundo

Y acá llega lo más curioso: como Will no tiene una memoria USB para cargar el virus, decide pedir una por Amazon. Su hija Faith, que había sido salvada antes por su novio repartidor de Amazon, le pide a Mark, el héroe de logística, que use su dron de Prime Air para entregar la USB al sótano del DHS.

Esa escena es la culminante de la película. El dron llega, se estrella, un indigente lo ayuda a girar a cambio de una gift card de Amazon de US$1000, y todo se convierte en una especie de spot publicitario épico en plena batalla alienígena. No hay ironía: todo esto sucede de verdad en el guion.

El virus que salva a la humanidad no es exactamente un virus informático: es un código caníbal que Faith desarrolló como parte de una investigación biológica. Como los extraterrestres tienen ADN, Dave lo adapta en lenguaje informático para hacer que las criaturas se destruyan entre sí.

Con ayuda de un grupo de hackers, Dave y Will logran insertar el código, gracias al USB de Amazon. Y aunque Will parece sacrificarse en el proceso, sobrevive misteriosamente y vuelve a aparecer como si nada, justo a tiempo para ir al baby shower de su hija. Sin explicaciones, sin heridas, solo con mucho amor familiar y vigilancia ilegal.

Como en toda buena comedia de ciencia ficción involuntaria, Briggs es arrestado, Sandra (Longoria) es nombrada nueva directora de la NASA, Dave y Will reciben reconocimiento, y el mundo regresa a la normalidad. Pero lo que queda claro es que el verdadero ganador fue Amazon, que no solo salvó a la humanidad, sino que probablemente sumó millones de suscriptores.

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SOBRE EL AUTOR

Bachiller en Periodismo de la Universidad Jaime Bausate y Meza. Con siete años de experiencia en medios de comunicación escritos, tanto en ediciones impresas como digitales. Actualmente redacto para el Núcleo de Audiencias del Grupo El Comercio.

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