
El Sol está protagonizando un espectáculo extremo de energía. Entre el 1 y el 2 de febrero liberó cuatro potentes erupciones solares, una de ellas entre las más intensas registradas en las últimas tres décadas. Este fenómeno ya provocó apagones en las comunicaciones y aumentó la posibilidad de ver auroras en los próximos días. Las imágenes de estas erupciones fueron captadas por el Observatorio de Dinámica Solar de la NASA. Según la revista Sky At Night de la BBC, las llamaradas se originaron en un grupo de manchas solares identificado como RGN 4366, que actualmente gira hasta quedar de frente a la Tierra.
Las erupciones solares son explosiones repentinas de energía que se producen en la superficie del Sol. Liberan radiación y partículas cargadas que pueden viajar rápidamente por el espacio y afectar a los planetas cercanos, incluido el nuestro.
En este caso, las cuatro erupciones fueron clasificadas como de tipo X, la categoría más alta en la escala de intensidad, de acuerdo con Scientific American. Este tipo de eventos solares son poco frecuentes y se asocian con impactos significativos en las comunicaciones terrestres.

La más potente de las cuatro fue una erupción de clase X8.1, la más fuerte desde octubre de 2024 y una de las 20 más intensas registradas desde 1996, según el sitio especializado SpaceWeatherLive.com.
El impacto no fue solo visual. El portal Space informó que esta erupción provocó fuertes apagones de radio en amplias zonas del Pacífico Sur, además de interrupciones en las comunicaciones de onda corta en el este de Australia y Nueva Zelanda.
Los científicos también siguen de cerca una posible eyección de masa coronal asociada al evento, un fenómeno en el que el Sol expulsa enormes cantidades de plasma y campos magnéticos. Este tipo de expulsiones puede afectar sistemas de GPS, satélites, redes eléctricas y misiones espaciales.

De acuerdo con el Centro de Predicción del Clima Espacial de la NOAA, la mayor parte de este material solar probablemente pasará al norte y al este de la Tierra, aunque podría rozar el planeta alrededor del 5 de febrero.
Además, estas erupciones podrían generar auroras visibles en zonas del norte de Estados Unidos y Canadá.
La intensa actividad solar y los estallidos se deben a que el Sol atraviesa su máximo solar, la fase más activa de su ciclo de 11 años. Este periodo provocó que la actividad solar alcance sus niveles más altos en 23 años, provocando una mayor frecuencia de erupciones y fenómenos espaciales que afectan nuestro sistema.

De acuerdo con el Centro de Predicción del Clima Espacial, el grupo de manchas solares detectado no solo apunta directamente hacia la Tierra, sino que creció en complejidad recientemente.
Por ello, los expertos pronostican que esta región seguirá activa, lo que significa que podrían producirse más erupciones solares dirigidas hacia nuestro planeta en los próximos días.
Tormentas solares: ¿cómo afectan a la Tierra?
Las tormentas solares pueden causar interrupciones críticas en la tecnología. Al interactuar con la magnetosfera terrestre, las partículas cargadas generan corrientes geomagnéticas que pueden sobrecargar las redes eléctricas, provocando apagones masivos y dañar los componentes electrónicos de los satélites.
En consecuencia, los sistemas de navegación GPS, las comunicaciones por radio de alta frecuencia y la conexión a internet transcontinental a través de cables submarinos pueden verse afectados.
En el espacio, la radiación representa un peligro directo para los astronautas y puede dañar permanentemente los paneles solares de las naves espaciales: sin embargo, no todo es negativo: el efecto visual más famoso de estas tormentas son las auroras boreales y australes, que se intensifican y pueden verse en latitudes mucho más bajas de lo habitual.
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