Túnez, el país más feminista árabe, donde la violencia es aún la mayor lacra. (AFP)
Túnez, el país más feminista árabe, donde la violencia es aún la mayor lacra. (AFP)
Redacción EC

Túnez. Diversas leyes aprobadas desde el triunfo de la revolución de 2011 han convertido a en el país más feminista del mundo árabe y el norte de África, regiones en las que la violencia machista es un problema escondido y extremadamente acuciante.

El último gran paso en el país norteafricano se dio este mismo viernes con la aprobación de una controvertida ley que iguala a las mujeres con los hombres en herencia.

Hasta la fecha se aplicaba la misma norma que rige en el resto de los estados árabes: una interpretación de la ley islámica (sharía) emanada de El Corán en la que se asegura que la mujer vale la mitad del hombre.

Como sujeto inferior, la sharía estipula, por ejemplo, que en ciertos delitos se necesita el testimonio de dos hombres o de cuatro mujeres. Bajo la misma lógica, las mujeres en Túnez heredaban la mitad.

Sin embargo, en agosto de 2017, el presidente del país, Beji Caïd Essebsi, sugirió al Comité de Igualdad y Derechos Individuales la redacción de un reglamento que acabara con esta injusticia.

Desde entonces, la sociedad esta sumida en un áspero debate en el que colisionan la tradición y las nuevos vientos laicos impulsados por la revuelta que segó la dictadura de Zinedin Ben Ali, y en la que es clave el influyente partido islamista "Ennahda".

La ley llegó el viernes al Ejecutivo tunecino, dirigido por el laico Yusef Chahed, que aceptó elevarla al Parlamento, en el que tiene la mayoría su socio de gobierno "Ennahda".

La pelota está ahora en el tejado de los islamistas, que a un año de las presidenciales deben optar por el pragmatismo del que han hecho gala en los últimos años para atraerse a los votantes laicos, y aceptar un ley que choca con El Corán.

O satisfacer a los grupos ultraconservadores, que la combaten con furia.

La Constitución "estipula que los derechos y los deberes de los hombres y mujeres tunecinos son iguales, y por ello el Estado está comprometido con la defensa de los derechos de las mujeres y trabaja para sostenerlos y desarrollarlos", insistió el presidente esta misma semana.

Unos derechos que a la espera de la probable aprobación de la ley ya han marcado hitos históricos que están muy lejos de lograr las mujeres de los países geográfica, cultural, social y religiosamente vecinos.

En julio de 2017, el Parlamento tunecino aceptó por unanimidad una ley para la eliminación de la violencia contra las mujeres, pionera en el mundo árabe.

Un marco legal global que incluye la formación de un cuerpo especial de policía para proteger a aquellas mujeres expuestas a todas las formas de violencia física, moral, sexual, económica y política, en particular las más vulnerables.

Y que además de medidas de prevención, contempla disposiciones del código penal que anteriormente favorecía a los agresores, como la enmienda al artículo que permitía a un violador eludir la justicia por el simple hecho de casarse con la menor agredida.

Con la nueva ley, la retirada de la denuncia no supone el cese de las diligencias judiciales, ni tampoco el fin de la ejecución de la sentencia.

Sin embargo, en un país en el que el 53 % de las mujeres admiten haber sufrido algún tipo de violencia machista, el camino es aún largo y sinuoso, trabado por taras tradicionales en la lucha feminista como la falta educación de agresores y víctimas, de jueces y policías.

Y el miedo a denunciar en un entorno hostil en el que pesan mucho aún las convenciones de la sociedad patriarcal -el honor y la vergüenza como valores- y se considera que la supremacía del macho está legitimada por Alá.

"Es la mejor ley de la región, seguro. Pero casi un año después de la aprobación, tenemos que decir que aunque algo haya mejorado, existen muchos fallos, sobre todo en la aplicación", explican a Efe desde la principal asociación tunecina de mujeres.

Similar situación a la que viven otros países del entorno como Argelia, que esta semana admitió que 7.061 mujeres argelinas fueron víctimas de la violencia machista en los primeros diez meses de 2018.

Según el jefe de la Oficina Nacional de Protección de grupos vulnerables, Khouas Yasmine "de todas los formas de violencia machista, la más extendida es la violencia física, que afectó a 5.150 mujeres".

Las organizaciones internacionales y locales de defensa de los derechos humanos denuncian que estas cifras no representan la realidad y que la violencia machista es muy común y está mucho más extendida.

Fuente: EFE