Fuegos artificiales en Palm Jumeirah en Dubái, durante las celebraciones del Año Nuevo del 2014. (Foto: AFP).
Fuegos artificiales en Palm Jumeirah en Dubái, durante las celebraciones del Año Nuevo del 2014. (Foto: AFP).
Redacción EC

El Burj Khalifa se erige sobre y desde su cima, a 828 metros de altura, observa la ciudad que se resiste a las restricciones para frenar el .

Allí no hay fronteras cerradas ni cuarentenas y la apuesta es por vacunar a todos los que lo necesiten. La razón: el emirato depende del turismo.

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Y son los más acaudalados los que están dispuestos a pagar con tal de vivir con libertad.

La agencia AP anota que, mientras el mundo se pelea por acceder a las vacunas, una pequeña parte de la población mundial ha “inundado el mercado inmobiliario de alta gama en Dubái”.

Es uno de los pocos lugares del mundo donde pueden ir a cenar, de compras y hacer negocios en persona. Están comprando cifras récord de villas y áticos de lujo, lo que dispara los precios en un mercado en alza”, escribe.

Para acompañar el estilo de vida, algunos medios ya hablan de restaurantes de moda. Por ejemplo, le dedicó un artículo a Lola Taberna Española, en donde se prepara una paella de lujo.

Y si comer un plato tradicional español a miles de kilómetros del país de origen no es suficiente demostración de riqueza, entonces valdría recordar que hace unos días se inauguró la piscina infinita más alta del mundo.

La piscina del Address Beach Resort inaugurado recientemente, que en marzo fue nombrada la piscina infinita dentro de un edificio más alta del mundo, está a una altura vertiginosa de 293,906 metros”, escribe .

Pero si los visitantes prefieren otro tipo de consumo, recientemente se desarrolló el, feria que ofreció esculturas, fotografías y otros formatos que se vendieron entre los US$100 y US$20 mil.

El Burj Khalifa, en las celebraciones del Año Nuevo del 2010. (AFP).
El Burj Khalifa, en las celebraciones del Año Nuevo del 2010. (AFP).

UN BURBUJA ENVIDIABLE

A mediados de febrero, viajó a Dubái para constatar cómo es la vida. Uno de los primeros detalles que destacó es que las aerolíneas regalan kits para prevenir el coronavirus de gran tamaño.

Al aterrizar, los visitantes tienen que hacerse una prueba PCR. “Si los resultados son negativos, los turistas pueden desplazarse libremente”, anota el medio.

France 24 destaca que muchos han decidido viajar a Dubái por su clima, y que los deportes acuáticos son una buena opción. Pero no deja de destacar que los negocios locales no han recibido ninguna ayuda del Estado, por lo que se entiende la decisión de no confinar la vida.

Tras un confinamiento estricto en la primavera del 2020, las autoridades obtaron por abrir a toda costa, y el país se encargó de hacérselo saber al mundo entero”, dice el reportaje.

Y agrega que, para facilitar la llegada de turistas, se han dado muchas facilidades para que las personas accedan a visas de teletrabajo, ideal para los nómadas digitales.

Por supuesto, la vacunación masiva universal con las dosis de es un gran atractivo. Y los restaurantes -que operan con restricciones a su capacidad total- ofrecen descuentos a quienes ya fueron vacunados.

A eso se le suma la llegada de las grandes fortunas, puesto que el mercado inmobiliario no es tan caro como el de las grandes capitales del mundo.

Imagen tomada desde el Burj Khalifa tomada en el 2013. Se aprecia la construcción de los alrededores. (AFP).
Imagen tomada desde el Burj Khalifa tomada en el 2013. Se aprecia la construcción de los alrededores. (AFP).

Desde que reabrió a los turistas el pasado verano, Dubái se ha presentado como un lugar de vacaciones sin restricciones por la pandemia. No hay cuarentenas obligatorias y los extranjeros pueden relajarse en los bares y playas de la ciudad, mientras sus fotos en complejos hoteleros y helipuertos provocan resentimiento en sus países de origen”, .

Así se puede entender, como recoge la agencia, que una “familia suiza compró en marzo una mansión en primera línea de playa por 30,2 millones de dólares”.

Y, para evitar problemas, se hicieron algunas modificaciones a las leyes para tranquilizar a los foráneos. Por ejemplo, ya se permite “la convivencia de parejas no casadas y que los residentes no ciudadanos sigan leyes extranjeras de divorcio y herencias”. La oferta de Dubái para inmejorable para quienes pueden costearla.

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