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Brasil: Los evangélicos rezan por los políticos pecadores

El terremoto político de los últimos meses en Brasil muestra que Dios está trayendo cambios, según el movimiento evangélico

Brasil: Los evangélicos rezan por los políticos pecadores

Brasil: Los evangélicos rezan por los políticos pecadores

Si las plegarias del pastor Francisco Carlos Soares de Menezes son atendidas, Dilma Rousseff no será la última líder de Brasil en ser enviada a los infiernos políticos.

Todo apunta a que la presidenta de 68 años, suspendida desde mayo, será destituida este martes, cuando el Senado vote para decidir si es culpable de haber maquillado las cuentas públicas.

Muchos de los que atacan a Rousseff, sin embargo, están acusados de delitos que van desde la malversación de fondos hasta la compra de votos o los sobornos.

De Menezes, un pastor de la Iglesia Memorial Bautista de Brasilia, parte del creciente movimiento cristiano evangélico que se disparó hace años en el gigante sudamericano, afirma tristemente que el pecado ha estado presente "desde que la humanidad se apartó de Dios".

Pero el terremoto político de los últimos meses muestra, según él, que Dios está trayendo cambios. 

Este pastor de 57 años apunta a la gran operación anticorrupción conocida como 'Lava Jato' (Lavadero de autos), que trajo una catarata de acusaciones y detenciones contra la élite política y financiera del país en el último año.

"Dios está actuando", asegura en el extenso complejo de la iglesia en la capital. "Creemos que muchas de las cosas que están pasando son las respuestas a nuestras plegarias".

PODER CRECIENTE
Pese a que Brasil es todavía un país de mayoría católica, y con el mayor número de fieles del mundo, la clase política y religiosa tiene cada vez más integrantes del poderoso sector evangélico, que ahora aglutina a una cuarta parte de la población.

Iglesias como la Asamblea de Dios o la Iglesia Universal, ambas dirigidas por multimillonarios pastores-magnates, captan almas e influencia a toda velocidad.

En las elecciones de 2014, los candidatos evangélicos no sólo conquistaron un número récord de asientos en el Congreso, sino que una ambientalista de la iglesia Pentecostal, Marina Silva, quedó cerca de la segunda vuelta.

Y ahora la potente bancada evangélica está ejerciendo su influencia para destituir a Rousseff, juzgada formalmente por maquillar las cuentas públicas, pero culpada en el fondo por el declive económico de Brasil.

El bloque lanzó toda su fuerza al proceso de impeachment en abril, cuando citaron "la grave crisis económica, moral, ética y política que atravesaba Brasil".

REFUGIO
En Brasilia, una capital donde las puñaladas por la espalda y la corrupción son viejos conocidos, la Iglesia Memorial Bautista puede verse como un santuario de la bondad.

Mientras desde un edificio llegan las intensas voces de los ensayos de un coro de adultos, en el otro los niños aprenden la Biblia.

Pequeños grupos de jóvenes se sientan en círculos sobre el césped o en los escalones de la iglesia tocando la guitarra o hablando de religión. Todo el mundo sonríe.

"Quiero agradecerle a Dios mis buenos resultados en los exámenes", le cuenta una adolescente de voz suave a sus amigos. 

Los seguidores de la rama evangélica en Brasil se enorgullecen, además, de su activismo social y de su habilidad para rescatar a gente de la violencia y el crimen.

Estas iglesias -como la réplica de 300 millones de dólares del antiguo Templo de Salomón en Jerusalén construida en Sao Paulo- son a menudo locales lujosos. Con sus paredes de espejos y puertas de seguridad, uno de estos centros situado en un suburbio de Brasilia se asemeja más a la sede de una compañía de seguros.

Pero en los vecindarios más pobres -incluidas las casi siempre ignoradas favelas- es muy fácil encontrar pequeñas y rudimentarias iglesias evangélicas que son también un refugio para huir de los traficantes de drogas y las bandas.

"Cuánta más gente podamos apartar de las drogas y reconducir hacia un buen camino, mejor", asegura Antonio Mendes de Lima, de 42 años, quien trabaja como limpiador en la Iglesia Adventista del 7º Día en la capital. 

ALCANZADOS POR EL PECADO
El dinero y la política, sin embargo, están arrastrando a los evangelistas a sus propios pecados.

Eduardo Cunha, expresidente de la Cámara de Diputados y actor principal de la apertura del proceso de impeachment contra Rousseff, despuntó como presentador de una radio evangélica y suele salpicar todos sus discursos con referencias religiosas.

Cunha está acusado de beneficiarse del fraude a Petrobras y de mentir en el Congreso sobre unas cuentas que tenía en Suiza, que podrían estar detrás de su lujoso tren de vida. Después de mucha resistencia, renunció en julio a la presidencia de la cámara y enfrenta ahora un proceso de destitución como diputado.

Otra figura prominente de la lucha a favor del impeachemnt ensombrecida por la corrupción es el senador conservador, predicador y cantante gospel, Magno Malta.

Jair Perreira, un segundo pastor de la Iglesia Memorial Bautista, afirma que el desastre en el Congreso le deja con poca fe en los políticos o en los efectos de la destitución de Dilma Rousseff.

"Toda la clase política está en peligro", afirmó Perreira, de 44 años.

Preguntado si algún político podría salvar el alma de Brasil, respondió riendo: "¡De ninguna manera!".

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