Agencia AFP

Indígenas se enfrentaron con la policía este jueves al querer irrumpir en el Congreso de , en el centro de Quito, tras el intento del gobierno de abrir la vía del diálogo para resolver la ola de manifestaciones que completó 11 días y deja seis civiles muertos. Tres personas fallecieron durante la jornada de protestas, que se extendieron a otros puntos de la ciudad, de acuerdo con la Alianza de Organizaciones por los Derechos Humanos, que registra otros tres muertos entre lunes y miércoles.

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Los manifestantes que protestan por el costo de vida avanzaron de nuevo sobre la capital ecuatoriana. Al frente marcharon mujeres con los brazos entrelazados. Detrás, miles de indígenas buscaban quebrar el piquete de uniformados que custodiaba la Asamblea Nacional.

Policías detienen a un manifestante en Quito. (EFE/ José Jácome).
Policías detienen a un manifestante en Quito. (EFE/ José Jácome).
Manifestantes chocan con la policía en los alrededores de la sede de la Contraloría General de la República, en el Parque Arbolito de Quito el 23 de junio de 2022. (RODRIGO BUENDIA / AFP).
Manifestantes chocan con la policía en los alrededores de la sede de la Contraloría General de la República, en el Parque Arbolito de Quito el 23 de junio de 2022. (RODRIGO BUENDIA / AFP).
Manifestantes chocan con la policía de Ecuador en el parque El Arbolito en Quito el 23 de junio de 2022. (Rodrigo BUENDÍA / AFP).
Manifestantes chocan con la policía de Ecuador en el parque El Arbolito en Quito el 23 de junio de 2022. (Rodrigo BUENDÍA / AFP).
MIRA: Paro Nacional en Ecuador: La ira indígena se propaga en un Quito militarizado y exhausto

Los policías reaccionaron con bombas de gas lacrimógeno y granadas aturdidoras, mientras los manifestantes respondieron con bombas molotov, cohetes de fuegos artificiales y piedras.

Los choques, que se ampliaron a un parque vecino, dejaron un manifestante de 39 años muerto por arma de fuego. Cerca pereció un joven y en Caspigasí, en las afueras de Quito, un comunero falleció en enfrentamientos con militares, de acuerdo con la Alianza de oenegés de Derechos Humanos.

Policías dispersan a manifestantes que tratan de llegar a la sede de la Asamblea Nacional de Ecuador en Quito. (EFE/ José Jácome).
Policías dispersan a manifestantes que tratan de llegar a la sede de la Asamblea Nacional de Ecuador en Quito. (EFE/ José Jácome).
Manifestantes chocan con la policía en los alrededores de la sede de la Contraloría General de la República, en el Parque Arbolito de Quito el 23 de junio de 2022. (RODRIGO BUENDIA / AFP).
Manifestantes chocan con la policía en los alrededores de la sede de la Contraloría General de la República, en el Parque Arbolito de Quito el 23 de junio de 2022. (RODRIGO BUENDIA / AFP).
Los indígenas ecuatorianos se paran sobre un monumento afuera de la Casa de la Cultura, en Quito, el 23 de junio de 2022. (CRISTINA VEGA RHOR / AFP).
Los indígenas ecuatorianos se paran sobre un monumento afuera de la Casa de la Cultura, en Quito, el 23 de junio de 2022. (CRISTINA VEGA RHOR / AFP).
Los indígenas protestan contra el gobierno en los alrededores de la Casa de la Cultura Ecuatoriana en Quito el 23 de junio de 2022. (Martín BERNETTI / AFP).
Los indígenas protestan contra el gobierno en los alrededores de la Casa de la Cultura Ecuatoriana en Quito el 23 de junio de 2022. (Martín BERNETTI / AFP).

Las Fuerzas Armadas indicaron a su vez que militares que daban seguridad a un convoy con alimentos por “asaltado por un grupo violento” en Caspigasí, resultando 17 soldados con heridas de gravedad.

En la mañana el presidente derechista Guillermo Lasso había lanzado un primer gesto de voluntad de diálogo: permitió a unos cinco mil manifestantes entrar a la Casa de la Cultura, un lugar simbólico para los pueblos originarios que desde el 13 de junio estaba bajo control de la fuerza pública.

Manifestantes cargan a un herido durante los enfrentamientos con miembros de la policía a los alrededores de la Casa de la Cultura en Quito, Ecuador. (EFE/ José Jácome).
Manifestantes cargan a un herido durante los enfrentamientos con miembros de la policía a los alrededores de la Casa de la Cultura en Quito, Ecuador. (EFE/ José Jácome).
Los indígenas protestan contra el gobierno del presidente Guilermo Lasso en los alrededores de la Casa de la Cultura de Ecuador en Quito el 23 de junio de 2022. (Martín BERNETTI / AFP).
Los indígenas protestan contra el gobierno del presidente Guilermo Lasso en los alrededores de la Casa de la Cultura de Ecuador en Quito el 23 de junio de 2022. (Martín BERNETTI / AFP).

“Es un triunfo de la lucha”, celebró al paso Leonidas Iza, presidente de la poderosa Confederación de Nacionalidades Indígenas (Conaie) y líder de las protestas.

Pero la violenta incursión en los exteriores del Legislativo pareció disipar las opciones de negociación, en un país exhausto y semiparalizado que cuenta pérdidas diarias por 50 millones de dólares.

Los manifestantes marchan en el centro de Quito, Ecuador, el miércoles 22 de junio de 2022. (Foto AP/Juan Diego Montenegro).
Los manifestantes marchan en el centro de Quito, Ecuador, el miércoles 22 de junio de 2022. (Foto AP/Juan Diego Montenegro).

Bajo la consigna “fuera Lasso, fuera”, unos 14.000 indígenas protestan en distintos puntos del país para exigir alivios por el alto costo de la vida, como reducir el precio de los combustibles, una moratoria de los créditos con la banca privada y subsidiar los productos agrícolas.

Mujeres indígenas protestan contra el gobierno de Ecuador en Quito el 23 de junio de 2022. (MARTÍN BERNETTI / AFP).
Mujeres indígenas protestan contra el gobierno de Ecuador en Quito el 23 de junio de 2022. (MARTÍN BERNETTI / AFP).

“Fuera Iza”

En Quito la mayoría de marchas son pacíficas, pero en las noches estallan los disturbios y los choques con la fuerza pública. Unos 10.000 indígenas venidos de sus territorios protestan en la capital de tres millones de habitantes desde el lunes.

“Lloro de ver tanta gente maltratada por este gobierno infeliz”, lamentó ante la AFP Cecilia, una jubilada de 80 años con una bandera de Ecuador y un cartel con la consigna ‘Lasso mentiroso’.

Desgastada por el estallido, la capital también es escenario de contraprotestas. En las tardes, cientos de vehículos de alta gama recorren una zona financiera retumbando sus bocinas. Una marcha de banderas blancas grita “fuera Iza, fuera”.

“Aquí estamos los vagos que dicen que somos, que no estamos produciendo y por eso es que hay desabastecimiento, porque la gente del campo estamos aquí revelados”, dijo la líder indígena Nayra Chalán en medio de la multitud.

Acosado y aislado por covid, el derechista Lasso no se ha pronunciado sobre la escalada de protestas. Los líderes de las manifestaciones ven en el anuncio de contagio una cortina de humo para dilatar las negociaciones.

Policías bloquean el paso de manifestantes que tratan de llegar a la sede de la Asamblea Nacional de Ecuador en Quito. (EFE/ José Jácome).
Policías bloquean el paso de manifestantes que tratan de llegar a la sede de la Asamblea Nacional de Ecuador en Quito. (EFE/ José Jácome).

Violencia

Aunque Quito es el foco principal, las protestas se encienden en el resto del país, ante el pedido de organizaciones internacionales para cesar la violencia.

En la noche del miércoles unos 300 indígenas ocuparon a la fuerza una central eléctrica en el sur de Ecuador y retuvieron a sus operadores.

El gobierno aún no ha informado si retomó el control de las instalaciones o sobre la suerte de los funcionarios. El servicio no fue interrumpido.

Las movilizaciones dejan además 92 heridos y 94 detenidos desde el 13 de junio, según la Alianza de Organizaciones por los Derechos Humanos. La policía registra 74 uniformados lesionados.

Manifestantes arman barricadas para protegerse durante los enfrentamientos con la policía a los alrededores de la Casa de la Cultura en Quito, Ecuador. (EFE/ José Jácome).
Manifestantes arman barricadas para protegerse durante los enfrentamientos con la policía a los alrededores de la Casa de la Cultura en Quito, Ecuador. (EFE/ José Jácome).

Lasso considera inviable acatar los reclamos de los manifestantes y califica la protesta como una tentativa para derrocarlo.

No en vano el país ganó fama de ingobernable tras la salida abrupta de tres presidentes entre 1997 y 2005 ante la presión social.

Reducir los precios del combustible como claman los indígenas le costaría al Estado más de 1.000 millones de dólares al año en subsidios, según cifras oficiales.

Sin mayor respaldo político, Lasso cuenta por ahora con el apoyo de los militares que cerraron filas en torno a su gobierno.

Manifestantes utilizan escudos para protegerse durante los enfrentamientos con la policía a los alrededores de la Casa de la Cultura, en Quito, Ecuador. (EFE/ José Jácome).
Manifestantes utilizan escudos para protegerse durante los enfrentamientos con la policía a los alrededores de la Casa de la Cultura, en Quito, Ecuador. (EFE/ José Jácome).

¿Infiltrados?

En un intento por aplacar el descontento, el gobierno ha anunciado otras medidas en vano: aumentar los bonos para el 30% de la población más pobre (de 50 a 55 dólares), condonar deudas de hasta 3.000 dólares con un banco estatal para agricultores y campesinos, entre otras.

En medio de los enfrentamientos, el líder Iza se vio sorprendido mientras daba una entrevista interrumpida por fuertes detonaciones.

“Esta marcha fue de forma pacífica, no dejemos infiltrar a la gente que está dañando esta lucha, que está dañando esta marcha”, alertó luego.

En 2019, los indígenas protagonizaron protestas que dejaron 11 muertos y más de 1.000 heridos en todo el país, así como pérdidas por 800 millones de dólares.

La producción de petróleo cayó al miércoles un 42%, a unos 279.400 barriles por día.

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