Miles de mujeres marcharon el domingo en Ciudad de México. (REUTERS/Henry Romero).
Miles de mujeres marcharon el domingo en Ciudad de México. (REUTERS/Henry Romero).
/ HENRY ROMERO
Redacción EC

Ciudad de México [AP / EFE]. Miles de mujeres en todo planeaban quedarse en casa el lunes y faltar al trabajo o la escuela para el “Día sin mujeres”, horas después de que una multitud sin precedentes llenara las calles en el Día Internacional de la Mujer para protestar contra la rampante violencia de género.

Las protestas consecutivas reflejan cómo se ha intensificado la lucha de las mexicanas contra la violencia y la impunidad en uno de los países más peligrosos del mundo para las mujeres. También las mujeres en Argentina y Chile, que celebraron huelgas en años anteriores, volverían a hacerlo el lunes.

“Lo que queremos provocar es que se vea cuando no estamos tampoco la ciudad circula”, dijo Viviana Méndez, abogada y madre, que planeaba participar en los paros. “Que se vea, que somos muchas. Que si nos están matando, qué van a hacer sin nosotras”.

La idea era hacer a las mujeres visibles por un día para que compañeros de trabajo, jefes, novios, esposos y en algunos casos, hijos, reflexionaran sobre las ausentes.

Mexicanas participan en una marcha multitudinaria en Ciudad de México el domingo. (REUTERS/Luisa Gonzalez).
Mexicanas participan en una marcha multitudinaria en Ciudad de México el domingo. (REUTERS/Luisa Gonzalez).
/ LUISA GONZALEZ

Según datos del gobierno, 3.825 mujeres sufrieron muertes violentas el año pasado, un 7% más que en 2018. Eso supone unas 10 mujeres asesinadas en México cada día. Miles más han desaparecido sin dejar rastro en los últimos años. Las autoridades parecen incapaces de impedir o investigar adecuadamente los crímenes, muy pocos de los cuales terminan en condenas.

“En México es como si estuviéramos en un estado de guerra, estamos en una crisis humanitaria por la cantidad de mujeres desaparecidas y asesinadas”, dijo María de la Luz Estrada, coordinadora del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio.

El grupo de Facebook “Un día sin mujeres” tenía más de 320.000 miembros que debatían y se informaban entre ellas sobre las posibles consecuencias de no acudir a la oficina, el hospital o la escuela por un día.

Si la asistencia a la protesta del domingo en Ciudad de México era un indicio del seguimiento, las calles podrían verse más vacías el 9 de marzo. Las autoridades estimaban que 80.000 mujeres marcharon el domingo en Ciudad de México, con protestas menores en grandes zonas metropolitanas de todo el país.

La convocatoria creció en febrero después de dos asesinatos que conmocionaron a la capital mexicana: el de una joven que fue horriblemente desfigurada, al parecer por su novio, y el de una niña de siete años secuestrada de su escuela.

En México, los grandes bancos, empresas de medios y firmas de abogados se sumaron a las convocatorias. La confederación de negocios Coparmex instó a sus más de 36.000 compañías socias en todo el país a participar, pese a estimar que la huelga supondría pérdidas de cientos de miles de dólares.

Natalia Olalde, estudiante universitaria de 18 años, señaló que tenía previsto hacer huelga y que eso implicaba no salir de casa, ni siquiera a por un café.

Algunas escuelas privadas cancelaron servicios de autobús dependientes de cuidadoras que acompañaban a los niños hasta las puertas de sus casas, mientras que otras reclutaron a padres de los alumnos para dar clase en ausencia de las maestras.

Parecía que escuelas y hospitales públicos, muy dependientes de las trabajadoras, abrirían aunque fuera con menos personal.

El paro laboral comenzaba al día siguiente de que decenas de miles de mujeres vestidas de morado tomaran las calles de Ciudad de México para protestar por la violencia de género. Algunas manifestantes pintaron mensajes como “México asesina mujeres” en los monumentos, reventaron ventanas e iniciaron hogueras. La mayoría marchó de forma pacífica.

Los asesinatos de mujeres en México suelen verse acompañados de violencia sexual y una gran brutalidad. A algunas mujeres les prenden fuego. Otras son mutiladas.

Las manifestantes tiñeron de rojo el agua de la fuente de la diosa romana Diana en Ciudad de México para simbolizar la sangre de las víctimas. También se tiñó el agua de una fuente de la diosa romana de la sabiduría, Minerva, en Guadalajara.

Después, las activistas cubrieron la plaza central de Ciudad de México, el Zócalo, con los nombres de víctimas en letras blancas. Los nombre procedían de los registros públicos de muertes que parecen entrar en la categoría de feminicidio, lo que implica que los asesinatos muestran rasgos de odio a las mujeres.

Amas de casa, estudiantes y madres tomaron las calles de Ciudad de México con camisetas, pañuelos y sombreros morados. El morado es un color utilizado a menudo en las protestas para reclamar igualdad de género.

Estrada lideraba a un contingente de madres de mujeres asesinadas. Con el tiempo, las madres se han convertido en activistas que comparten las historias de sus hijas. Varias dijeron que en un principio, las autoridades calificaron las muertes de sus hijas como suicidios y mostraron poco interés en investigar.

“Al recibir la noticia de que tu hija se ha encontrado sin vida, es como si te estrellaran contra la pared”, explicó Patricia Becerril. Su hija, Zyanya Estefanía, estudiaba medicina en el estado central de Puebla cuando apareció muerta en 2018.

Las mujeres mexicanas no estarán solas en su huelga.

Las organizadoras esperaban conseguir una gran participación en la marcha por la capital argentina, Buenos Aires, mientras que en Chile se convocó una huelga feminista nacional.

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Empresarias, maestras, funcionarias, enfermeras, periodistas, campesinas, trabajadoras del hogar... Todas las mujeres de están convocadas a no trabajar el 9 de marzo para que se note su ausencia en protesta por la ola de feminicidios. ¿Qué puede pasar con la economía si todas se suman al paro?

Las mujeres representan un poco más de la mitad de la población mexicana con cerca de 64 millones de un total de más de 125 millones de habitantes que tiene el país latinoamericano, según datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Aunque su participación en la economía del país es muy importante, la desigualdad se demuestra en que sigue siendo menor a la de los hombres, puesto que las mujeres representan el 40 % de la fuerza laboral mexicana.

“Hay más mujeres en edad de trabajar, sin embargo menos porcentaje ocupado. Cerca del 45% de las mujeres trabajan contra el 73% de los hombres”, contó en entrevista con Efe Yadira Rodríguez, economista de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Por contra, las mujeres representan el 77% de los trabajos domésticos no remunerados. Es decir, muchas mexicanas siguen relegadas en los hogares.

Con todo, un estudio del BBVA estima que los efectos del paro podrían alcanzar los 34.571 millones de pesos (más de 1.700 millones de dólares), de los cuales 23.200 millones de pesos (más de 1.150 millones de dólares) serían en actividades remuneradas y el resto en labores domésticas.

LOS SERVICIOS, LOS MÁS AFECTADOS

En el hipotético caso de que todas las mujeres se sumen al paro, convocado el lunes 9 porque el Día Internacional de la Mujer cae en domingo, el impacto en los sectores agrícola e industrial sería poco perceptible, pues pocas mujeres están empleadas en estas áreas.

“Sin embargo, el sector de los servicios perdería cerca del 50 % de los trabajadores. Esto afectaría a servicios como el financiero, el comercial, la educación o los transportes”, explicó Rodríguez.

En todos estos sectores habría una "atención más lenta", sostuvo la economista, quien puso el ejemplo de que en México se estima que "hay un maestro por cada diez maestras".

De acuerdo con el estudio del BBVA, el 64,7 % de los trabajadores de la educación, la salud y la asistencia son mujeres y en los restaurantes y hoteles las mujeres trabajadoras representan el 59,2 %.

En cambio, solo el 12,4 % de las personas ocupadas en agricultura, ganadería y pesca son mujeres, una cifra que en la industria de la construcción es solo del 3,6 %.

Pero el paro, que se ha organizado por primera vez, va mucho más allá de no acudir al trabajo y también llama a no consumir. En ese sentido, Rodríguez subrayó que "la participación de las mujeres en la compra de alimentos es muy alta, de cerca del 80 %".

LAS MUJERES COMO DETONADOR ECONÓMICO

Se estima que el valor del trabajo de las mujeres, tanto el remunerado como el no remunerado, asciende a 37.000 millones de pesos cada día, una cifra similar al costo de reconstrucción de la capital mexicana tras los sismos ocurridos en septiembre de 2017.

Aunque también sigue siendo menor a la de los hombres.

“En este momento representamos la mitad de la población pero nuestra participación en la economía es del 37 % del producto interior bruto (PIB). Nuestra contribución económica es menor”, contó a Efe Paulina Campos, economista del Tecnológico de Monterrey.

En relación al paro de mujeres, Campos dudó de que “por un día vaya a haber una afectación a la actividad económica normal de un lunes”, pero consideró esa fecha como una oportunidad para impulsar “políticas transformadoras” que integren mejor a las mujeres en la economía.

Y es que en México, las mujeres ganan un 34 % menos que los hombres aún cuando empleo y educación son similares, mientras que solo ocupan el 37 % de los puestos directivos en las empresas y la administración pública.

Campos señaló que, según diversos estudios, la mayor participación de la mujer en la economía es clave para el crecimiento económico de países como México, cuya economía se estancó el año pasado. “Los países con menor brecha salarial crecen más”, zanjó.

UNA CRISIS DE FEMINICIDIOS QUE NO CESA

México registró más de 1.000 feminicidios -asesinatos por razón de género- durante 2019, según los datos oficiales. En general, en el país 10 mujeres son asesinadas al día, una cifra que aumenta año con año.

A raíz de recientes feminicidios que conmocionaron el país, como el de una joven descuartizada por su pareja y una niña hallada en una bolsa de basura, agrupaciones feministas en México convocaron a un paro nacional de mujeres.

Comentarios del presidente del país, Andrés Manuel López Obrador, minimizando la crisis de violencia contra las mujeres, han abonado a la tensión y han conducido hacia esta jornada que se prevé histórica.

Este paro ha recibido el apoyo de miembros del Gobierno, los principales partidos y patronales del país, así como grandes medios de comunicación.

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