Gianfranco Ferrari

Para algunas cosas, el va en sentido contrario del mundo. Por ejemplo, en los más desarrollados se espera que la “gig economy” (aquella donde a un trabajador le conviene trabajar por horas, días o meses para una o varias empresas como proveedor sin ser considerado un empleado) siga el crecimiento vertiginoso de los últimos años. De hecho, en EE.UU. se estima que más de 50 millones de ciudadanos son parte de ella y que para el 2027 serán más de 80 millones. En el Perú, en cambio, se promulga una norma que restringe la tercerización y vuelve aún más rígida la legislación laboral.

Algo similar ocurre en el mundo de las pensiones. En la mayoría de los países existe conciencia de que la edad promedio de la población va en ascenso gracias al desarrollo de la tecnología y la medicina, que la permanencia laboral se ha ido reduciendo y que hemos tenido muchos años con tasas de interés muy bajas. Por tanto, se ve necesario alargar el tiempo de aporte a los fondos de pensiones. En el Perú, por el contrario, seguimos proponiendo retiros de fondos de las AFP y esta semana el Congreso ha aprobado uno adicional, aun cuando ya existe mucha gente que no accederá a una pensión producto de los retiros anteriores.

En el mercado de los commodities encontramos otro ejemplo de la tendencia peruana de llevarle la contra al mundo. El cobre hoy está a US$4,50 la libra y se espera que se mantenga así por el aumento de los autos eléctricos en las siguientes décadas. En nuestro país, lamentablemente, estamos desperdiciando esta enorme oportunidad de generación de riqueza.

Finalmente, el tema que más nos debería preocupar: la educación. Es claro que el futuro de los países depende cada vez más de la calidad de la educación que los mismos les dan a sus ciudadanos. Más aún, cuando hoy la competencia por el talento es global y muchos pueden trabajar desde cualquier lugar para cualquier empresa en el mundo. Esto lleva a los países más competitivos a trabajar muy duro en mejorar su sistema educativo. Pero ¿qué hemos hecho en el Perú en estos últimos años? Pues mantuvimos escuelas con infraestructura precaria, limitamos la educación presencial y retrocedimos en la reforma universitaria. De hecho, el miércoles el Congreso aprobó una reforma que golpea a la Sunedu y regresa al país a un sistema de supervisión que se asemeja al que claramente fracasó en establecer estándares educativos adecuados. Además, mucho se ha hablado de la salida de capitales durante los meses de la campaña electoral y los primeros meses de gobierno, pero el capital cuya fuga tiene un costo mayor en el largo plazo es el humano. Y de ese también hemos perdido mucho en los últimos tiempos.

Nuestro país tiene un potencial enorme. Tenemos todo lo que necesitamos para transformar las vidas de millones de peruanos. Pero va a ser difícil que lleguemos a un buen lugar si seguimos manejando contra el tráfico.

Gianfranco Ferrari CEO de Credicorp Ltd.

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