“La inestabilidad política perpetua es una carta de invitación al orden, no institucional, sino personalísimo”. (Foto: El Comercio).
“La inestabilidad política perpetua es una carta de invitación al orden, no institucional, sino personalísimo”. (Foto: El Comercio). / PIERO VARGAS
Juan José Garrido

¿Puede nuestra democracia sobrevivir en perpetuo estado de inestabilidad política? Hasta hoy, nuestros resortes institucionales y sociales han funcionado de una u otra manera. La prueba de ello es que llevamos 20 años viviendo en democracia y, aun con una crisis en ciernes, todo apunta a que en abril celebraremos nuestro quinto proceso electoral consecutivo.