La base militar fue instalada en la capital del distrito de Vizcatán del Ene, una zona controlada por los remanentes de Sendero Luminoso (Foto: Mindef)
La base militar fue instalada en la capital del distrito de Vizcatán del Ene, una zona controlada por los remanentes de Sendero Luminoso (Foto: Mindef)
Óscar Paz Campuzano

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Varias familias de San Miguel del Ene tomaron sus cosas y se fueron. Incluso las únicas cuatro personas que atendían en la posta pidieron licencia; no retornaron más. Después del atentado terrorista en el que murieron 16 personas en este poblado del , muchas cosas han cambiado. El temor no se ha ido.

Ya pasó un mes de la noche en que una columna del Militarizado Partido Comunista del Perú, formado por remanentes de Sendero Luminoso en alianza con narcotraficantes de la zona, irrumpió en dos bares de la capital del distrito de Vizcatán del Ene (Satipo, Junín). Usaron armas de largo alcance y quemaron algunos cuerpos, entre ellos de menores de edad.

Leonidas Casas, juez de paz de San Miguel del Ene, dice que “poco a poco” se va a ir recuperando la confianza de los que abandonaron el pueblo. El Estado, cuenta, está atendiendo algunas necesidades, pero en todo este mes, por ejemplo, estuvo abandonada la única posta. Esta atiende a 30 anexos, el más lejano está a cuatro horas a pie en pleno monte.

El Ejecutivo llevó a la zona donde ocurrió el atentado una campaña médica para atender a la población. (El Comercio/Jorge Quispe)
El Ejecutivo llevó a la zona donde ocurrió el atentado una campaña médica para atender a la población. (El Comercio/Jorge Quispe)
El personal de salud colocó la vacuna contra el COVID-19 en el poblado de San Miguel del Ene (Foto: El Comercio/Jorge Quispe)
El personal de salud colocó la vacuna contra el COVID-19 en el poblado de San Miguel del Ene (Foto: El Comercio/Jorge Quispe)

Casas lo dijo ayer, mientras veía aterrizar los helicópteros que transportaron a los ministros Nuria Esparch (Defensa), Eduardo Vega (Justicia), Ricardo Cuenca (Educación) y Silvana Vargas (Desarrollo e Inclusión Social). Las autoridades fueron recibidas por la población y militares.

En la zona se realizó una campaña médica, se visitó la escuela del distrito y el terreno en el que el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas instala una base antiterrorista. Entre otras cosas, la ministra Esparch dijo que están fortaleciendo la presencia del Estado en la zona y que trabajan “día y noche para dar con los responsables de la tragedia”.

Según el exjefe de la Dirección contra el Terrorismo (Dircote), el general PNP (r) José Baella Malca, el atestado policial del caso está casi listo con testimonios, reconocimientos, audios, peritajes y otros elementos. La tesis continúa siendo que el grupo criminal dirigido por el delincuente terrorista Víctor Quispe Palomino, alias ‘José’, cometió el atentado bajo la idea de una “limpieza social” del Vraem.

‘Carlos’, uno de los miembros de esta agrupación criminal, habría sido el encargado de ejecutar la operación, según las indagaciones policiales. Días después del cometido el atentado, circularon audios de interceptaciones radiales legales donde supuestamente se le escucha dar reportes de su acción.

Luego, se difundió un video en el que se lo ve en el centro poblado Nuevo América, a 15 minutos del lugar donde ocurrieron los 16 asesinatos. Según las fuentes ligadas al seguimiento que se le hizo, este terrorista merodeó este pueblo días antes de irrumpir en San Miguel del Ene, el pasado 23 de mayo.

El poblado donde ocurrió el atentado hace un mes se encuentra en las orillas del río Ene (Foto: El Comercio/Jorge Quispe)
El poblado donde ocurrió el atentado hace un mes se encuentra en las orillas del río Ene (Foto: El Comercio/Jorge Quispe)

Pedro Yaranga, experto en temas de terrorismo y narcotráfico, comentó la posibilidad de que en la operación hayan participado terroristas junto a sicarios del narcotráfico. Dos semanas antes de este caso se había asesinado de esa forma a un informante de la PNP en el distrito de Pichari (Cusco).

Los desplazamientos terroristas, dice Yaranga, continúan. Los delincuentes están ingresando a poblados de Huanta (Ayacucho), Tayacaja (Huancavelica) y Huancayo. Están armados, hacen compras y conversan con pobladores de su confianza.