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Agencia AP
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Cada vez más personas prestan atención a su alimentación y buscan incluir productos naturales que contribuyan al bienestar del organismo, como parte de una dieta equilibrada. Dentro de este grupo, las frutas ocupan un lugar importante debido a su aporte de nutrientes esenciales. Fresas, plátanos, manzanas y sandías son algunas de las opciones más populares, pues contienen vitaminas, minerales, fibra y compuestos antioxidantes. No obstante, existe una interrogante habitual entre los consumidores: ¿es recomendable comerlas con cáscara o es preferible retirarla antes de ingerirlas? Esta duda cobra relevancia porque la piel de ciertas frutas también puede concentrar sustancias beneficiosas para el cuerpo. Ante esta cuestión, una especialista en nutrición explicó cuáles son las posibles ventajas de consumirlas enteras y qué precauciones conviene tomar para hacerlo de manera segura. A continuación, te contamos los detalles de sus recomendaciones.
En declaraciones para CuidatePlus, la integrante del Consejo General de Colegios Oficiales de Dietistas-Nutricionistas (Cgcodn), Mónica Pérez, sostuvo que consumir la cáscara de algunas frutas y verduras concentra vitaminas, minerales, antioxidantes y fibra, nutrientes que favorecen el tránsito intestinal y ayudan a controlar los niveles de colesterol y azúcar en la sangre. Inclusive, favorece la salud cardiovascular, digestiva y metabólica. No obstante, la experta señaló que no es indispensable dentro de una alimentación saludable comerla como tal. Aunque, recomendó retirar la menor cantidad posible de cáscara y, en caso de consumirla por completo, lavarla correctamente antes de ingerirla.
Eso no es todo, Pérez indicó que, si no es posible garantizar una limpieza adecuada del producto, especialmente en personas inmunodeprimidas o embarazadas, se sugiere retirar la cáscara. Esta medida también es aconsejable para quienes presentan alergia a la piel de la fruta o padecen enfermedades digestivas, como gastroenteritis o brotes de enfermedad inflamatoria intestinal. Asimismo, la experta señaló, por ejemplo, que la cáscara de la naranja y el plátano también puede aprovecharse en la cocina. Es decir, con un buen lavado, puede utilizarse rallada, cocida, frita o en infusiones, ya que concentra nutrientes como vitamina C, flavonoides, vitaminas del grupo B y antioxidantes.
A través de una investigación del Journal of Agricultural and Food Chemistry, compartido por National Geographic, señala que beber jugo de sandía tras una rutina de entrenamiento puede reducir la frecuencia cardíaca y el dolor muscular, debido a su contenido de L-citrulina, un aminoácido que el organismo transforma en L-arginina, favoreciendo la relajación de los vasos sanguíneos y la circulación. Por ejemplo, de acuerdo con un informe publicado por el fisiólogo de la Universidad de Florida, Arturo Figueroa, las mujeres en etapa posmenopáusica mostraron mejoras en su salud cardiovascular tras seis semanas de consumo de suplementos de extracto de esta fruta con citrulina y arginina.
Eso no es todo, a través de los suplementos se ayudó a reducir la hipertensión en adultos obesos de mediana edad. El estudio indica que una porción de 300 ml de sandía aporta al menos un tercio de la ingesta diaria recomendada de vitaminas A y C, además de cerca del 9 % del requerimiento de potasio. Por último, la sandía, uno de los manjares por muchas personas, es una de las principales fuentes de licopeno, un antioxidante vinculado a la prevención y posible tratamiento del cáncer de próstata, cuya relación aún continúa en investigación, conforme comparte National Geographic.
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Agencia EFE
Sandra Morales Gonzales
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Oscar Guerrero Tello