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Agencia AP
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Desde hace muchos años, la psicología ha sido muy importante para comprender el comportamiento de la población, ya que estudia cómo pensamos, sentimos y actuamos en distintas situaciones. De hecho, a través de este campo, se pueden analizar procesos como las emociones, la personalidad, la toma de decisiones y las relaciones interpersonales. Esto resulta clave para mejorar la convivencia, resolver conflictos y promover el bienestar emocional. Por ello, en esta ocasión, esta disciplina académica analizó el comportamiento de las personas que suelen permanecer despiertas hasta altas horas de la noche, ya sea por sobrepensar o simplemente porque no sienten sueño, una conducta que podría tener repercusiones en su salud física y mental. Frente a ello, una especialista brindó una serie de recomendaciones para disminuir la actividad mental y así poder dormir. En la siguiente nota te contamos todo lo que debes saber al respecto.
La psicóloga Sonia Barber explica que muchas personas no permanecen despiertas porque no tengan sueño, sino porque su cerebro continúa funcionando con una intensa actividad mental. Para disminuir ese estado de alerta, plantea un ejercicio basado en la visualización de un recorrido conocido. La especialista señala que el objetivo es dirigir toda la atención hacia una tarea específica y evitar que la mente siga alimentando preocupaciones o pensamientos repetitivos. Según indica, esta práctica puede convertirse en un entrenamiento que facilite quedarse dormido con mayor rapidez. “Imaginar que recorres esa ruta mentalmente” es la clave del método que propone. La propuesta de la experta se desarrolla en tres pasos sencillos que buscan disminuir la actividad mental antes de dormir:
De acuerdo con una investigación publicado en la revista Anthrozoös, y difundida por el medio El Español, se realizó un estudio con la participación de 4 565 voluntarios, quienes respondieron un cuestionario basado en los cinco grandes rasgos de personalidad e indicaron si preferían los perros, los gatos, ambos o ninguno. Los resultados mostraron que las personas con preferencia por los gatos tendían a ser menos extrovertidas y obtenían puntuaciones más altas en el rasgo de apertura a la experiencia, vinculado con la curiosidad, la creatividad y el interés por explorar nuevas ideas.
En tanto, las personas que prefieren los perros suelen obtener puntuaciones más altas en amabilidad y responsabilidad. Sin embargo, el informe precisó que una menor extroversión no implica timidez, sino una preferencia por entornos más tranquilos y círculos sociales reducidos, un perfil que suele asociarse con quienes conviven con gatos. Así, finalmente, la investigación no encontró evidencia de que tener un gato reduzca la soledad ni estableció una relación de causa y efecto entre los rasgos de personalidad y la preferencia por estos bellos animales.
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Sandra Morales Gonzales
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Oscar Guerrero Tello