¿Regresas de un viaje largo? El error que muchos conductores cometen y que puede dañar el motor de tu auto

Este gesto habitual entre los conductores podría reducir la vida útil de tu auto, especialmente en aquellos equipados con motores turbo
Mantiene su motor de 1,5 litros turbo de 147 hp y 230 nm, asociado a una transmisión manual o CVT. (Foto: Fernando Roca)

Después de un trayecto exigente, un error tan común como apagar el motor al instante puede acortar la vida útil de componentes clave, especialmente en vehículos con . Aquí te explicamos por qué esperar unos minutos puede marcar la diferencia.

Para muchos conductores, llegar a destino y apagar el motor es un reflejo automático tras un viaje largo. Sin embargo, este gesto habitual puede tener un impacto negativo en la mecánica, sobre todo en los motores turboalimentados, cada vez más frecuentes en la gama de autos modernos.

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Cuando un motor trabaja a alta velocidad o durante un trayecto prolongado en autopista, componentes como la turbina del turbo alcanzan temperaturas muy elevadas. En ese estado, el aceite y el refrigerante circulan para disipar calor y lubricar partes móviles. Si se corta el motor de inmediato, cesa el flujo de lubricante justo cuando más se necesita, dejando el turbo y otras piezas vulnerables a sobrecalentamiento y desgaste prematuro.

En estos casos, el turbo puede seguir girando o mantenerse muy caliente incluso después de detener el vehículo. Sin la lubricación continua, el aceite puede “cocerse” dentro del sistema, un fenómeno conocido como oil coking, dejando depósitos que obstruyen conductos y deterioran rodamientos. Esto, a la larga, puede traducirse en reparaciones costosas o incluso en la sustitución del turbo.

La recomendación de especialistas y revistas técnicas del motor es clara: tras un viaje exigente, deja el vehículo al ralentí entre uno y dos minutos antes de apagarlo. Ese breve período permite que el aceite siga circulando y que la temperatura de los componentes clave baje de forma gradual, reduciendo el riesgo de daños.

El motor es turbocargado y tiene cuatro cilindros. (Foto: Fernando Roca)

Si bien en recorridos urbanos suaves esta práctica no es tan crítica, en situaciones de largas distancias o conducción a alta velocidad sí resulta un gesto sencillo que suma en la durabilidad del motor. Algunos conductores incluso optan por reducir gradualmente la velocidad en los últimos minutos de viaje para que el calor disminuya de manera natural antes de estacionar.

Al final, un hábito tan simple como permitir que el motor “respire” unos minutos más puede evitar averías costosas y extender la vida útil del corazón mecánico de tu auto. Hacerlo podría ser la diferencia entre un motor robusto y otro que envejece antes de tiempo.

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